CASAMAR
Con una gran sonrisa y entonando coplas y poemas de cuando iba a la escuela recibió este miércoles en su casa Benedicta Hernández a sus familiares, vecinos y miembros de la Corporación municipal de Puebla de Azaba, que quisieron homenajearla en el día en que cumplía 100 años, una edad a la que "no llega todo el mundo", explicó la homenajeada. Y es que se trata de la primera persona de esta localidad que alcanza el siglo de vida, tal y como comentaron los asistentes.
El alcalde, Miguel Ángel Calvo, entregó a Benedicta una placa en nombre de la Corporación y del pueblo, acto que ella agradeció con emoción y ofreciendo unos dulces a los presentes.
Vecina de Puebla de Azaba durante toda su vida, tan sólo abandonó el pueblo a los 18 años para irse a trabajar a Francia durante dos años.
Benedicta aseguró que no conoce el secreto para llegar a esta edad. "Yo por trabajo no había llegado, que he trabajado mucho. Debe de ser Dios el que así lo ha querido", explicó.
Entre sus tareas en el campo, actividad a la que ha dedicado su larga vida, se encuentran las de segar o arrancar arrobas y garbanzos. Su gran memoria le permitió ayer contar a los presentes alguna de sus hazañas. "Iba a segar con una cuadrilla de 19 hombres. Me pagaban igual porque trabajaba lo mismo que ellos", asegura. "El último año de soltera me hice todas las eras de Fuenteguinaldo para ganar dinero para casarme y poder comprar un colchón. Había mucha miseria. Nos pagaban una peseta de sol a sol", añadió.