22 marzo 2019
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Los orígenes salmantinos del viajero en tren más famoso

El padre de Michael Portillo, conductor de los populares documentales de "Grandes viajes ferroviarios continentales", fue profesor de Derecho en la Universidad en los años 30

11 ene 2019 / 16:21 H.

Michael Portillo es el pequeño de los cinco hijos del matrimonio formado por Luis Gabriel Portillo y Cora Blyth. Su padre, profesor de Derecho Civil en la Universidad de Salamanca entre 1930 y 1936, era amigo de Miguel de Unamuno. A él se debe el famoso relato sobre el incidente entre Unamuno y Millán-Astray en el Paraninfo publicado en la revista "Horizon" en 1941 en el que se recoge la frase "Venceréis pero no convenceréis". Este miércoles, Michael Portillo abrió el ciclo "Abulenses en la Universidad de Salamanca" repasando la figura de su progenitor, aunque su historia también merece una mención aparte. Tras ser candidato a liderar el Partido Conservador británico, ahora lleva más de una década recorriendo el mundo en tren. Y lo hace acompañado de su inseparable guía Bradshaw de 1913 en los populares documentales "Grandes viajes ferroviarios continentales".



–¿Le transmitió su padre muchos recuerdos de Unamuno?
–Pues sí, pero mi padre salió de Salamanca en 1936 y yo nací en 1953, así que me contaba cositas. Lo que era evidente es que tenía un respeto tremendo por Unamuno y era uno de los nombres que más citaba.

–Y del enfrentamiento en el Paraninfo, ¿qué le contó?
–Siendo niño me pareció muy interesante que una cosa que había escrito mi padre apareciera en los libros. El artículo de mi padre se publica por primera vez en el año 1941 en una revista británica que se llama "Horizon", precisamente, he traído un ejemplar original de la revista para donarlo a la Universidad. El ensayo lo escribió mi padre en castellano, pero no hemos logrado encontrar el ejemplar original que tradujo al inglés Ilse Barea, que era la esposa de Arturo Barea. Así que desafortunadamente ahora el ensayo solo existe en inglés. Luego este ensayo formó parte de la historia de la Guerra Civil que se publicó en el año 1961 y se reprodujo tal y como estaba, sin comentarios. Lo digo por lo que se ha escrito recientemente.

–¿Qué les dice a quienes últimamente han puesto en duda el relato de su padre?
–Siempre me pareció que lo que había escrito mi padre era una obra de literatura, no de historia, una evocación literaria porque, por ejemplo, él no cita cuáles fueron sus fuentes, no tiene el aspecto de una historia académica, es evidente que es literatura, pero creo que representa bien lo que sucedió ese día. Nadie sabe exactamente lo que se dijo ese día, pero creo que nadie puede poner en duda que fue un evento muy importante y el ensayo de mi padre recoge ese aspecto. El análisis de los hechos se lo dejo a los historiadores.

–¿Le inculcó su padre su amor por España?
–Mi padre echó de menos España en todo momento. Vivió en el exilio veinte años y durante ese tiempo habló constantemente de España, de Salamanca, de la Universidad, de Unamuno, de su familia y de todo lo que había perdido. Pero tengo que explicar que estos días estoy en España porque el martes fue el centenario del nacimiento de mi madre que, aunque era británica, se empeñó en que todos los hijos conociéramos España y a la familia de mi padre, así que nos traía a España como podía. Fue ella quien tuvo el papel principal en que todos apreciáramos nuestra herencia española y que conociéramos a la familia española, por eso el martes se la recordó en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), donde vivió mi padre.

–Su historia también merece un repaso. ¿Qué recuerda de sus años como asesor de Margaret Thatcher,?
–El primer papel que tuve con ella fue en las elecciones de 1979, cuando pasó a ser primera ministra por primera vez. Con 25 años, fui el encargado de hablar con ella todas las mañanas para decirle lo que salía en la prensa, en la televisión y en la radio. Tenía que darle las malas noticias y se enfadaba mucho, era como una bomba, como una explosión nuclear, pero era una profesional y cuando salía en las ruedas de prensa estaba bien informada. Fue una época muy importante de mi vida porque vi la metamorfosis de la líder de la oposición en primera ministra. Luego tuve varios cargos y me tocó también cuando en el año 90 sus ministros le dijeron que debía dimitir, yo intenté convencerla de que no lo hiciera pero no me hizo caso.

–Además fue ministro de Major y candidato a primer ministro.
–Sí, fui ministro de Defensa, pero fui candidato para ser líder del Partido Conservador, no para ser primer ministro, porque entonces estábamos en la oposición.

–¿Lamenta no haber llegado a primer ministro?
–No, soy demasiado sensible y para ser primer ministro hay que tener una piel muy dura.

–¿Con Thatcher el Brexit se habría gestionado de otra forma?
–Es imposible saber. Ella era euroescéptica sobre la Unión Europea. Yo también lo soy.

–¿No le gusta cómo se ha gestionado el Brexit?
–La unión política europea creo que no puede ser exitosa ni democrática. El Reino Unido ya estaba fuera del proceso al no haber entrado en el euro, así que pensaba que era un disparate tener un referéndum y creo que acerté.

–Y de la política a los viajes. Lleva recorrido todo el mundo como presentador de un programa de la BBC en el que viaja en tren.
–Me falta mucho mundo aún. Llevamos diez años haciendo los viajes, habremos grabado más de 300 programas en nuestro continente, los Estados Unidos, Canadá, la India y Australia, y este año vamos a continuar.

–¿Cómo surgió?
–Hace más de 20 años, la BBC me invitó a hacer un viaje en tren, así que hice uno por España, contando lo que le había pasado a mi padre y entrevistándome con mis tíos. El programa fue bastante emotivo y causó cierta impresión en el Reino Unido. Diez años después, cuando la BBC inventó un nuevo programa de viajes, me invitaron a presentarlo, así que todos estos viajes que hago ahora en tren tienen como origen ese viaje y la historia de mi padre.

–¿Son más agradecidas las cámaras de televisión que la Cámara de los Comunes
–He tenido una vida en dos partes y las dos partes me han encantado.



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