29 junio 2022
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Lunes de resaca (capeísta) en Ledesma

Tarde de escaso contenido, con un espectáculo, pese a los seis trofeos

20 jun 2022 / 23:34 H.
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De la euforia de recordar y disfrutar tiempos pasados con la gloria del maestro Capea 24 horas antes en Guijuelo a la linea plana de una tarde con pobres argumentos en Ledesma. Un frenazo en seco. Dos horas y veinte minutos sin emoción. Sobre el tapete brillaron dos toros de Capea, quinto y sexto; y otro que mostró calidad, el primero. Los tres, con más chispa y temperamento que los que seis hermanos lidiados el día anterior en la villa chacinera, se impusieron al desigual envío de Ignacio López Chaves. Los murubes ganaron el duelo. Un duelo que no existió ni en el plano ganadero ni entre los toreros. Los seis trofeos resultaron una anécdota.

El que mejor nota sacó fue López Chaves, que interpretó los pasajes más puros, templados y bellos. El primero lo estontonaron contra la boca del burladero antes de iniciar la lidia. Y eso lo acusó. No le hizo bien. López Chaves arrancó el trasteo con sus personalísimos ayudados, sujetando el estaquillador a mano cambiada. Derrochó calidad el pupilo de Capea. Solvente y sobrado se mostró el ledesmino con un astado que siempre derrochó bondad pero le faltó mayor dosis de intensidad. Lo cuajó a placer al natural y tras esas dos primeras series, cuando mejor estaba, se quedó al descubierto, se perdió un segundo en el embroque, el toro vio la presa y le soltó un feo y seco derrote al torero, al que le abrió la taleguilla y dejó marcada la parte interna del muslo derecho de lo que pudo ser y no fue. Se libró de casualidad porque le tiró con saña. Lejos de afligirse sacaron carácter uno y otro. Y ahí llegaron los pasajes más bellos y templados del diestro, ya por ambos pitones, para cerrar con un bello epílogo de cambiados y muletazos por la cara.

El cuarto fue el de más finas y armónicas hechuras de los tres que llegaron desde Calzadilla del Campo. Y el único que recibió dos puyazos, en la línea de los toros que tiene de Fuente Ymbro. Lo hizo pasar mal en banderillas a los rehileteros, menos a Gómez Pascual para el que aún no ha nacido el toro que se capaz de alterarle el pulso. El toro echó muy pronto el freno de mano y no lo soltó en ninguno de sus movimientos, pero no le quedó otro remedio que embestir en las postrimerías de la faena, cuando Chaves, a puro huevo, cruzó la línea de fuego, buscó el pitón contrario con descaro y le sacó los vuelos de la muleta, sin adelantarla demasiado, para aprovechar las medias embestidas que le entregó a regañadientes. Luego se atascó con la espada.

Sacó genio y movilidad indefinida e indomable el segundo, al que apenas picaron en el caballo y eso lo acabó pagando El Capea en el tercio de muerte. Pasó fatigas con un toro incierto y de ariscos movimientos al que tampoco supo sostener, someter ni imponerse con la muleta para aplicarle el castigo que no le había dado su picador. Le dedicó demasiado tiempo y no salió bien parado. Lo mejor, la habilidad con la que lo finiquitó con la espada. Bullidor y tesonero se mostró El Capea ante el buen quinto, le puso más voluntad que acierto en un trasteo sin apenas conexión y disuelto en un inmenso mar de muletazos que alcanzó su mejor tanda al final, con la mano diestra. La faena interminable.

Joaquín Galdós tampoco supo imponerse ni encontrar la clave que pedía el feo y escuálido tercero, que tuvo sin embargo demasiado movimiento y poca entrega cuando no encontraba el dominio de la muleta. Fue un látigo destemplado y eso no hizo más que avivarle al toro su carácter. Con el que cerró plaza incluso llegó a batir el récord de muletazos de El Capea, con contenido y esencia similar. Ninguna. Se le notó destemplado y no supo aquilatar la codicia encastada de otro buen toro del maestro. Las dos orejas que concedió el palco serían para igualar a los tres diestros y conseguir la fotografía final de una puerta grande que no tuvo ningún valor.

La ficha

2 toros de Carmen Lorenzo (1º y 5º), 1 de El Capea (6º) y 3 de Ignacio López Chaves (2º, 3º y 4º). Parejos los primeros, desiguales los otros. De mayor nota los unos que los otros. Noble el 1º, complicado el indómito 2º; con movilidad incómoda el 3º con un fondo de bondad; el 4º el de más finas y armónicas hechuras se paró y embistió a oleadas, deslucido el 4º; enrazado y emotivo el 5º; y encastado y codicioso el 6º.

López Chaves (carmesí y oro): casi entera —dos orejas—; y dos pinchazos y estocada —ovación con saludos—.

El Capea (berenjena y oro): buena estocada —ovación con saludos—; y estocada —dos orejas—.

Joaquín Galdós (azul marino y oro): atravesada y tres descabellos —saludos tras aviso—; y estocada casi entera y tendida con un descabello —dos orejas—.

Cuadrillas. Gran par de a José Chacón al 1º. Expuso Gómez Escorial en los dos pares al sexto, en el que de desmonteró.

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