03 agosto 2021
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Juicio por la violación del paseo Fluvial: “Mientras se masturbaba me miraba los genitales”

La denunciante aseguró que el acusado la forzó y abusó de ella pero no recuerda si la penetró

19 jun 2021 / 10:49 H.
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La Audiencia Provincial de Salamanca ha dejado visto para sentencia el juicio contra el presunto violador del paseo fluvial. Tras la declaración del acusado, A.G.G., el pasado 20 de mayo, el tribunal tuvo que suspender y aplazar la declaración de la denunciante por problemas de comprensión de la intérprete. Ayer se retomó el juicio y la víctima relató los hechos, narró al tribunal que el acusado se masturbó delante de ella mientras le miraba los genitales, pero dijo no recordar si intentó penetrarla vaginalmente. En su informes finales, la fiscal y la acusación particular elevaron a definitivas sus peticiones: 6 años de prisión en el caso de la fiscal (con una ampliación respecto a una de las medidas de alejamiento) y 14 años en el caso de la acusación particular. Por su parte, la defensa se mantuvo firme en que su cliente es inocente y solicitó la libre absolución.

En su declaración, por medio de videoconferencia y con un nuevo intérprete, la víctima, una estudiante inglesa con estancia temporal en Salamanca, recordó que aquella tarde atravesaba unas ruinas situadas en el paseo fluvial cuando vio al acusado y siguió caminando. Poco después, le volvió a ver, esta vez “con el pene fuera de los pantalones, mirándola fijamente”.

“Me sorprendí y lo único que quería era pasar de largo, pero el hombre se acercó a mí, y me sujetó, me empujó, me forzó a retroceder -hacia la maleza-”, señaló y dijo que aunque intentó apartarse, “no podía por la fuerza de él”.

“Me sujetó contra un árbol, me empujó contra el suelo, me retiró la ropa y rompió mi ropa interior”, manifestó al tribunal señalando que aunque intentó defenderse “con las uñas y unas llaves que llevaba en el bolsillo”, él no paraba así que tuvo que gritar tan fuerte como le era posible.

Declaró no recordar si el acusado llegó a intentar penetrarla vaginalmente, pero aseguró que “se masturbó mirándole fijamente los genitales”.

Explicó además que, como quiera que fuera, el acusado le dejó su propio teléfono móvil con el que consiguió hacerle dos fotografías: “pensé que era la mejor opción para defenderme”. Fotos que cuando después de la presunta agresión sexual se presentó descalza -porque las sandalias se le habían roto- en la Comisaría de Policía, sirvieron a los agentes para detener al presunto violador.

La joven negó eso sí haber pedido dinero al acusado a cambio de mantener relaciones sexuales y haberse dedicado o dedicarse a la prostitución

Frente a ello, el acusado aseguró en su declaración del pasado 20 de mayo que fue la joven la que se le acercó a él cuando estaba en el paseo fluvial, que se “enrollaron” y ella misma se quitó el pantalón. “Fueron cuatro carantoñas consentidas hasta que ella me dijo: para o paga”, aseguró.

Ayer, en su último turno de palabra, volvió a manifestar que las relaciones fueron consentidas y que cuando ella le dijo que no siguiera, él se apartó.

“No te preocupes, solo vamos a tener sexo”

En su escrito de calificación, la fiscal relata que el 18 de junio de 2018, sobre las 18.30 horas, A.G.G. se dirigió a unas ruinas situadas en el paseo fluvial para mantener sexo no consentido con cualquier mujer que pasara por allí. Al ver a la víctima, fue detrás de ella, se sacó el pene por fuera del pantalón y cuando vio que la joven estaba cerca, la agarró y le dijo: “No te preocupes que solo vamos a tener sexo”.

La empujó hacia la maleza, hasta llegar al final de un sendero, y la tiró al suelo. Se colocó encima, le quitó el pantalón, le arrancó las bragas y comenzó a tocarle los pechos, al tiempo que intentó introducirle el pene.

La joven intentó quitárselo de encima, arañándole y dándole patadas y golpes. Ante lo que el acusado no pudo consumar la penetración.

Cuando se retiró, la chica se puso el pantalón y vio al acusado tocarse sus genitales y diciéndole cosas como “qué rico” mientras que le pedía que lo masturbase, a lo que ella se negó. Ante los gritos de la chica, el acusado salió rápido y ella, con las sandalias rotas, salió detrás, logrando sacarle dos fotografías con su teléfono móvil.

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