20 septiembre 2021
  • Hola

El presunto violador del paseo fluvial: “Fueron cuatro carantoñas consentidas hasta que ella me dijo: para o paga”

Afirma que fue la joven británica la que se le acercó, que se “enrollaron” y ella se quitó el pantalón

20 may 2021 / 21:51 H.
Ver Comentarios

PALABRAS CLAVE

El acusado de la agresión sexual a una joven británica en el paseo fluvial en junio de 2018 volvió a negar este jueves rotundamente haber cometido cualquier tipo de delito. A.G.G. aseguró en el juicio por los hechos que fue ella la que se le acercó a él y a continuación “se enrollaron”, pero dijo que en un momento dado ella le pidió 20 euros a cambio de seguir, a lo que él se negó, momento en el que subió la cifra: “Me dijo que le diera 200 euros, que si no gritaría y diría que la había violado”. El juicio arrancó este jueves en la Audiencia Provincial de Salamanca, aunque el tribunal se vio obligado a suspenderlo durante la declaración de la víctima por problemas de comprensión de la intérprete.

El acusado, un español que entonces tenía 40 años, comenzó su declaración reconociendo que efectivamente se encontraba en el paseo fluvial en el momento de los hechos. Se estaba fumando un cigarro apoyado en una jardinera cuando, dijo, conoció a la chica -una estudiante inglesa de 24 años con estancia temporal en Salamanca- que, aseguró, se le acercó.

“¿No estaba usted de pie con el pene fuera del pantalón?”, le preguntó la fiscal. “No, desde luego que no, y menos allí que hay una comisaría y la Policía me puede ver perfectamente”, respondió.

Explicó que, tras saludarse, intercambiaron unas palabras y se dirigieron a una especie de ruinas de un molino que hay en la zona, donde sin más “se enrollaron”, pero todo fue “consentido”, reiteró a lo largo de su declaración.

“Ella se quitó los pantalones y yo, como nos estábamos enrollando, le fui a bajar la braga cuidadosamente, pero ella se la subió y dijo que no y yo, a partir de ese momento, no quise saber nada más”, manifestó y explicó que se dieron “unos cuantos besos, unos toqueteos” y, ante la incredulidad de la fiscal, apostilló: “No sería ni el primero ni el último caso de gente que se conoce y se enrolla... no es la primera vez que pasa en Salamanca”, manifestó.

“Fueron cuatro carantoñas, no sé si le toqué el culo.., algún beso un poquito más largo...”, respondió a preguntas de la acusación particular, que igualmente mostró su incredulidad: “Cuatro carantoñas... pero si tiene las bragas rotas y lesiones...”, le contestó la letrada en referencia al estado de la chica tras el suceso.

Acto seguido y de nuevo a preguntas de la fiscal, profundizó en la cuestión y comentó que ella le dijo que no, porque pretendía que le pagara si quería seguir y mantener relaciones completas. “Para o paga”, asegura que le dijo y le pidió “20 euros”. “Yo no pago por tener sexo”, le respondió él, según su versión.

“¿Por un coito 20 euros?”, dijo nuevamente sorprendida la fiscal tras lo que continuó ahondando en el relato del acusado, que negó también haberse masturbado encima de la chica y haber soltado expresiones entre tanto como “humm... qué rico”, como mantienen las acusaciones

También le preguntó por el hecho de que las braguitas que llevaba la chica aparecieran después rotas y por el de que, cuando se presentó ante la Policía, estuviera descalza. Ante ello y de nuevo inexplicablemente tras lo que acababa de ocurrir según su propio relato, el acusado aseguró que cuando la vio descalza, le ofreció ir a comprar unas chanclas con los 10 euros que ella le había cogido de la cartera cuando le dijo que no tenía tanto dinero como para pagarle por sexo.

El acusado negó también que le hubiera robado el teléfono móvil a la chica, dijo que fue ella la que lo perdió -también perdió las llaves- y que, es más, la ayudó a buscarlo por la zona. Que al no encontrarlo, le dejó el suyo propio para que se llamara a sí misma y de este modo poder localizarlo por el sonido, lo estuvieron buscando “bastante tiempo”, pero no apareció. Cuando le pidió que se lo devolviera, dijo que ella se negó, pero a él le dio igual, porque era un teléfono que no valía nada.

Fue entonces cuando ella le sacó unas fotos, cuando una vez más sorprendentemente con todo lo que acababa de ocurrir, él se sentó a fumar un cigarro.

Luego, cuando llegó a casa, se cambió y se puso a ver la televisión. Su madre le lavó la ropa.

En apenas 24 horas, la Policía Nacional le localizó conforme a los datos aportados por la víctima y a las fotografías que esta le efectuó con su propio móvil. Cuando le llamaron de comisaría, acudió y le preguntaron por el teléfono, aunque no le dijeron el motivo de la llamada, se dio cuenta de por qué podía ser y al día siguiente, cuando le citaron de nuevo, volvió. Tras declarar ingresó en prisión y a los seis meses quedó en libertad provisional, situación en la que permanece a día de hoy.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png