31 marzo 2020
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El preso pillado con drogas tras un vis a vis: “Ella nunca me ha pasado droga en la cárcel ni en la calle”

Asegura que los estupefacientes que tenía las “había cogido de una papelera”

25 sep 2019 / 11:37 H.

La pareja acusada de pasarse drogas durante vos a vis en el centro penitenciario de Topas niega rotundamente las acusaciones. La Audiencia Provincial de Salamanca acoge en la mañana de este miércoles el juicio contra R.S.P. y la mujer A.B.D.I., marido y mujer y con dos hijos en común.

En el juicio el acusado ha manifestado que consume todo tipo de drogas “desde los 13 o 14 años” y ha negado rotundamente que su mujer le pasara cualquier sustancia estupefaciente. Respecto a los ansiolíticos que le fueron descubiertos tras una comunicación familiar, ha afirmado que los llevaba él consigo porque se los había recetado el médico, y respecto a las distintas drogas que le fueron descubiertas tras un vis a vis con su mujer, que las había cogido de una papelera, que se las había dejado allí “otra persona” a la que no quiso identificar.

En el mismo sentido se manifestó su mujer, que dijo que discute con su marido “un día sí y un día también” y negó rotundamente que ella le haya pasado cualquier tipo de droga.

Por su parte, la abogada de la defensa ha impugnado los informes emitidos respecto a la pureza de las drogas decomisada porque, según explicó, cuentan con imprecisiones en la determinación de la pureza de la sustancias: “La determinación de la riqueza, sobre todo de la heroína y la cocaína, es importante” dijo.

Según recoge el fiscal en su escrito de calificación provisional, los acusados, el varón R.S. y la mujer A.B.D.I., de común acuerdo y con la intención de obtener un ilícito beneficio económico mediante la distribución de las sustancias entre los reclusos a cambio de un precio, llevaron a cabo la acción.

En primer lugar, el día 30 de enero de 2017, con ocasión de una comunicación familiar, la mujer entregó al varón 28 pastillas de aprazolam -un ansiolítico- con un peso neto de 7,23 gramos que el varón introdujo en el centro. Las pastillas le fueron requisadas al día siguiente escondidas en un bolsillo de su cazadora.

El 23 de febrero de ese mismo año, con ocasión de una comunicación especial -vis a vis- con su pareja, la mujer entregó al hombre una bellota de resina de cannabis, 1,26 gramos de cocaína y 0,36 gramos de heroína.

Unos diez minutos después del vis a vis y al ser informado el acusado de que iba a ser conducido al Hospital para una exploración radiológica, este entregó voluntariamente todas las sustancias.