12 agosto 2020
  • Hola

La sencilla receta de almendras al microondas que triunfa entre los amantes de los aperitivos

El resultado son unas almendras calientes y muy sanas para acompañar con una cerveza

01 jul 2020 / 12:30 H.

Uno de los placeres del verano (y de todo el año) es sentarse en una terraza, saborear una deliciosa caña y acompañarla de unas almendras fritas al punto de sal. De esta forma afrontamos la jornada con más ánimo y más fuerzas. No olvidemos que los frutos secos, y concretamente las almendras, es uno de los alimentos de moda que casa a la perfección con una dieta para perder peso. Si queremos disfrutar de este auténtico regalo divino en nuestra propia casa es muy fácil. Aunque a priori resulte difícil conseguir la mista textura y sabor que tienen las almendras en un bar, con esta sencilla receta se logra el objetivo. Solo hay que tener un microondas, un poquito de sal y aceite. Además las haremos a nuestro gusto, sin pasarnos de sal y con el punto justo de aceite. El resultado son unas almendras saludables y calientes que combinarán a la perfección con la cerveza fría.

Ingredientes de la receta de almendras al microondas

—Almendras crudas y sin piel

—Aceite de oliva virgen extra

—Sal fina y gruesa al gusto

Elaboración

En primer lugar ponemos las almendras crudas que vayamos a consumir (es mejor no hacer de más) en un recipiente de cristal, ya sea un plato o un bol. Posteriormente añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un poquito de sal fina. Removemos bien para que todas las almendras cojan tanto el aceite como la sal. Ponemos el plato con las almendras en el microondas y tapamos.

Calentaremos el fruto seco durante dos minutos a potencia media. Pasado este tiempo las sacamos, removemos con una cucharilla y volvemos a calentar en intervalos de 30 segundos hasta que estén tostadas. Normalmente con un minuto más es suficiente. Es importante hacerlo en intervalos de 30 segundos para que no se tosten en exceso y no acaben demasiado morenas.

Una vez cocinadas, podemos servirlas con un poquito de sal gruesa y un pequeño chorro de aceite de oliva. Si las queremos un poco más templadas, es suficiente con esperar unos minutos.