14 agosto 2022
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Un okupa en una iglesia con cinco siglos

Un hombre convierte el camarín de San Benito en dormitorio temporal y usa cartones a modo de cortinas para guardar su intimidad

03 jul 2022 / 11:31 H.
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Hace ya dos semanas que una “cortina” de cartones preserva la intimidad del camarín de la iglesia de San Benito. La pequeña estancia que se abre en el muro exterior del ábside del templo construido en el siglo XVI se convirtió a mediados de junio en el hogar temporal de quien se presenta a si mismo como un empresario de Salamanca con serios problemas económicos que, en vez de acudir a los servicios sociales, optó por okuparlo y convertirlo en su alojamiento provisional.

En el perfil de Twitter que, al parecer, pertenece al nuevo inquilino del templo gótico, se excusa: “La utilización del espacio ha ocurrido debido a motivos de necesidad y será de forma temporal, hasta la primera semana de septiembre, siendo entonces completamente despejado con la retirada oportuna de todos los objetos y respetando las medidas de higiene que sean necesarias”.

Al comprobar que ninguna cerradura impedía acceder a esta estancia sin uso, cubrió con cartones la reja que le separa la calle, instaló una cama en el camarín y trasladó a esta estancia sus enseres —incluida la bici— y colocó el candado que hasta entonces faltaba. Al detectar su presencia, el sacerdote Policarpo Díaz, párroco de la unidad pastoral del centro histórico, le comunicó que no podía okupar ese lugar y mucho menos dormir en él. Su compañero en esta zona, el también párroco Antonio Matilla, explica que “permiso no se la ha dado”. “Pero no le íbamos a denunciar”, comenta aludiendo a la situación de necesidad en la que se encontraba.

Un okupa en una iglesia con cinco siglos

Así, que acudieron a Cáritas para que le prestase ayuda. Pero, aún así, el nuevo inquilino de la céntrica iglesia continúo acudiendo cada noche a dormir a su nuevo “hogar”. De hecho, ante las denuncias que la asociación Ciudadanos en Defensa del Patrimonio, realizó a través de las redes sociales, desde el perfil de Twitter que supuestamente pertenece al okupa se publicó una foto del interior del camarín mostrando que su “habitación” estaba perfectamente colocada y que lo que había trasladado a ella no eran “desechos” sino sus posesiones. Según explican fuentes de la Junta de Castilla y León, desde Patrimonio no se ha llegado a actuar ya que, al margen de que este templo no es considerado monumento, tampoco se ha producido ningún daño en la histórica construcción.

La visita de la Policía

Agentes de la Policía Local acudieron el pasado miércoles al lugar para invitar al empresario a que, dada su precaria situación, recurriese a los servicios sociales del Ayuntamiento, que le podrían ofrecer diferentes ayudas. Aprovecharon la visita para preguntar a los vecinos y empresarios de la zona si el protagonista de esta historia les había generado molestias. Pero, como confirmaron también a este periódico, no tienen quejas del inquilino del camarín, más allá de la mala imagen que puedan generar los cartones.

Algunos aseguran que le han visto acceder a su improvisado hogar en alguna ocasión, pero que no genera ruidos y tampoco suciedad. Dado que el okupa no mostró ningún interés en aceptar la ayuda de la administración municipal, fueron los propios técnicos del Consistorio los que contactaron con él. Según ha podido saber este periódico, pusieron a disposición de este hombre el centro de emergencia que gestiona Cruz Roja y otros recursos para que abandonase la estancia de la iglesia de San Benito que no cumple la condiciones mínimas para que alguien habite en ella.

Todos los ofrecimientos fueron rechazados, así que finalmente y, según ha podido saber este periódico, la Concejalía de Familia e Igualdad de Oportunidades puso a su disposición, a través de sus técnicos, una habitación en un hostal de la ciudad, pero a última hora del jueves aún no estaba claro si iba a aceptar esa oferta. Eso sí, desde el perfil de Twitter que ha puesto voz a este okupa pero que se desconoce si realmente le pertenece, se aseguraba: “En los próximos días se despejará por completo y el pequeño espacio (previamente no tenía ningún uso útil) quedará vacío como antes. Se lamenta cualquier molestia que haya podido causar”. En cualquier caso, la decisión de abandonar el camarín depende solo del empresario, ya que no existe denuncia ni por parte del titular del inmueble, la Diócesis de Salamanca, ni de los vecinos, por lo que los agentes de la Policía Local no encuentran motivo para desalojarlo.

El perfil de este particular okupa de una de las iglesias más emblemáticas y céntricas de la ciudad no responde al habitual de las personas sin hogar que acostumbran a atender los servicios sociales de la capital del Tormes. Tanto los vecinos de la zona como fuentes policiales y sociales confirman que se trata de una persona bien vestida y aseada a la que, al menos hasta hace poco, no le faltaban recursos. Todo apunta a que se trata de un salmantino que, si bien hasta ahora, tenía cubiertas sus necesidades básicas se ha visto sorprendido por graves problemas económicos. Al parecer, disponía de un negocio en la zona centro de la capital, que no ha prosperado como esperaba.

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