03 abril 2020
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Un día en la vida de los encargados de mantener limpia Salamanca

Son personas uniformadas que se despliegan por la ciudad para cumplir una misión para muchos invisible

15 feb 2020 / 20:01 H.

Son las seis de la mañana. Es noche cerrada y la temperatura ronda los cero grados. A esa hora, 83 personas uniformadas se despliegan por la ciudad para cumplir una misión para muchos invisible, pero sin duda imprescindible en el latido diario de la ciudad. En esa especie de huso horario de facto entre el regreso a casa de los tardíos y la salida de los madrugadores, los operarios de FCC inician su recorrido, armados con cubo y cepillo, para hacer el primer barrio manual. Entre todo el equipo alcanzarán todas y cada una de las calles de la capital. Ellos y ellas son la infantería del servicio de limpieza. Más tarde les seguirá la caballería pesada.

Mantener limpia una ciudad de casi 40 km2 de término municipal y algo más de 144.000 habitantes es una misión compleja y que debe estar bien organizada para tener éxito. La labor corresponde a la empresa FCC, que emplea para este fin a una plantilla de 440 personas y cuenta con una flota de 124 vehículos de funciones tan variadas como concretas. Aunque el despliegue sea continuo, podría decirse que el ciclo de la limpieza diaria de Salamanca se inicia sobre las 22.30 horas, con la salida de los vehículos que recogen la basura de los contenedores grises por toda la ciudad. Es también el pistoletazo de salida para la limpieza del recinto histórico: de ello se ocupan dos máquinas barredoras y ocho vehículos de baldeo que limpian con agua las aceras y calzadas.

Un día en la vida de los encargados de mantener limpia Salamanca

En las últimas horas del día, el centro histórico de Salamanca cuenta con un inusual mobiliario urbano cuyo sentido a veces escapa a nuestros visitantes. Son los 44 contenedores marrones ‘de quita y pon’, que se distribuyen a diario entre las seis y las diez de la noche y que, una vez depositados los residuos por los vecinos y comercios del centro, se retiran a partir de las tres de la mañana, suprimiendo así del escenario urbano del centro la presencia de contenedores de basura durante las horas del día.

Antes de la medianoche, también es momento para la recogida callejera de muebles voluminosos, previamente concertada con los ciudadanos, y la retirada de escoria de las ya menos de 200 comunidades que se calientan con calderas de carbón.

Avanzamos unas horas la película hasta volver a los operarios de a pie. La dureza y la duración de la labor de cada uno dependerá de aspectos como el trazado de la calle, su desnivel y la cantidad de basura depositada ese día. “Es normal cambiar a veces de trayecto a los empleados para equilibrar sus tareas, pero también es cierto que otros llevan hasta 15 años haciendo el mismo recorrido”, apunta Tomás del Río, capataz general de FCC y coordinador del despliegue diario de personal y equipos.

Un día en la vida de los encargados de mantener limpia Salamanca

El trabajo que se hace a pie se refuerza con siete máquinas barredoras de aceras y dos barredoras de calzadas, que limpian tanto la calzada como el bordillo. Ambas apoyan cada día el trabajo de los barrenderos allá donde más se necesita. La segunda oleada es un tsunami de agua: tres cubas de baldeo salen por la mañana a limpiar bordillos y calzadas en distintas zonas; otra más por la tarde y otra por la noche, ésta dedicada a las calles del centro. Cada rincón de la ciudad recibe al menos una vez a la semana la visita de las baldeadoras. Las hay de distinta capacidad y tamaño y también mixtas, acompañadas de dos operarios que riegan con manguera.

CONTENEDORES. La tecnología ha traído maquinaria que agiliza y facilita la limpieza. Por contra, la evolución de la ciudad introduce ventajas pero también nuevas trabas. La regulación del aparcamiento con zona verde en San Juan y Van Dyck despejó de vehículos las calles por las mañanas facilitando la labor de los equipos de limpieza, según se apunta desde la empresa. A cambio, las nuevas zonas de aparcamiento en batería que introdujo el anterior alcalde en Garrido obligan en muchas calles a “limpiar a mano y muy despacio”.

Pasamos de la infantería a la caballería. Una flota de camiones de recogida mide cada día el consumo de los salmantinos en la recogida de sus residuos. Cada noche se recogen puntualmente todos los contenedores grises donde depositamos la fracción resto, termino técnico con el que se designa a la residuos, orgánicos o no, que quedan una vez separados los restos que se van a reciclar. Los de reciclaje se vacían con distintas frecuencias. En el centro se hace a diario, mientras que en los barrios la frecuencia está en función de los residuos que se generan.

A la hora de reciclar, hay campeones y farolillos rojos. La densidad de población de los barrios, su edad media unida a la sensibilidad medioambiental son factores decisivos. “Lo del Zurguén es increíble: reciclan muchísimo, hay que ir prácticamente un día si y otro no”, señala Tomás del Río, de FCC. En el polo opuesto están Buenos Aires, Tejares, y la zona antigua del barrio de San José. “Son los barrios que más suciedad dejan. Hay gente que tira basura por la ventana, dejan en la calle muebles y no avisan para recogerlos.... Nos ponen el trabajo un poco más difícil”.

Un día en la vida de los encargados de mantener limpia Salamanca

Para atender más específicamente las necesidades de los ciudadanos, la empresa ha impulsado en los últimos años la recogida puerta a puerta de cartón en los comercios: de 15 a 20 horas se recorren los establecimientos de toda la ciudad que lo hayan solicitado y de 20 a 22,30, los del centro. Y a los bares y restaurantes que lo hayan requerido se les vacía cada noche el pequeño contenedor de vidrio que ellos almacenan.

Más de la mitad de los 124 vehículos se mueven con gas. Se prevé que el próximo contrato se dé un impulso a la presencia de vehículos eléctricos. La variada flota sobre ruedas de FCC atiende muchos servicios concretos: recogida de objetos depositados en las islas fuera de los contenedores, carga y vaciado de puntos limpios, lavacontenedores, recogida de animales muertos, limpieza de excrementos, fregadoras de manchas especiales, aspiradores (los “elefantes”)... Una máquina para cada necesidad.

La limpieza de pintadas requiere soluciones específicas para cada tipo de pared: el muro de granito aguanta de todo, desde decapantes químicos con el agua a chorro de arena o de silicato de aluminio. La limpieza de piedra de Villamayor admite solo un carril de cantero para el raspado o silicato de aluminio. Y para quitar una pintada sobre un revestimiento de cotegrán, no hay más salida que repintar encima.

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Son muchas las sorpresas que se llevan a diario los operarios que peinan cada día las calles de Salamanca. “Un barrendero encontró en el paseo de San Antonio un portátil con 2.000 euros y lo entregó a la Policía. También cheques de 2.000 o 3.000 euros... Se hallan cosas a diario”, También hay hallazgos macabros. “Hace siete años me encontré a una persona indigente ahorcada en la plaza de San Román”, recuerda Tomás del Río, que refiere también el bebe muerto encontrado en 2009 en el lavado de contenedores. “Hemos encontrado armas tiradas también en contenedores, y en Buenos Aires y Tejares algunos de ellos atravesados por balas. Por lo visto hay quien hace prácticas de tiro...” Y un hallazgo salvador. “Vaciamos un contenedor de cartón en la avenida de San Agustín y cayó un indigente que dormía allí. Por suerte lo vimos con las cámaras y evitamos una desgracia”.

Cada fin de semana, la fiesta nocturna salmantina marca un reto ya tan habitual como desagradable. La oscuridad de calles céntricas como Hovohambre, Miñagustín, el pasaje de la Cuesta de Sancti Spíritus o la calle de la Reja son las que más atraen a quienes sufren apretones de vejiga. “Sorprende la falta de pudor de las chicas que se bajan los pantalones entre los contenedores sin cortarse por nuestra presencia”, dice el responsable de FCC. “En este tema nos vendría bien algo más de colaboración de la Policía. Pocas multas hay con lo que pasa cada fin de semana”.