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Un joven salmantino jugando a la videoconsola. ALMEIDA
Los pediatras salmantinos ya practican el test de adicción a las pantallas

Los pediatras salmantinos ya practican el test de adicción a las pantallas

El Gobierno prepara una ley que obligue a vigilar señales de alarma en centros de salud. Sacyl instauró este sistema en la cartera de servicios de Atención Primaria en el año 2019

Javier Hernández

Salamanca

Viernes, 7 de junio 2024, 07:43

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Los pediatras salmantinos aseguran que llevan cinco años de adelanto respecto al anteproyecto de ley para la protección de los menores en entornos digitales, que el Gobierno ha aprobado este martes.

Esta ley obligará a los pediatras a realizar un test para detectar señales de un uso inadecuado de los dispositivos digitales y las pantallas, pero es que esta práctica ya se incluye en la cartera de servicios de Atención Primaria que Sacyl publicó en el año 2019.

«Realizamos este test en la revisiones periódicas de niño sano, que solemos hacer a los 6, 8, 10, 12 y 14 años», explica el pediatra salmantino José Martín Ruano.

Estas guía asistenciales de Sacyl buscan señales de alarma para la detección del abuso de las tecnologías de la información y comunicación, así como de los videojuegos.

«Lo hacemos de forma protocolaria y la verdad es que los resultados son preocupantes», afirman.

Los especialistas consultados por este diario coinciden en que aunque «cuanto mayor es la edad, mayores son los casos de adicción a las pantallas», se dan cuenta de que «son las propias familias las que hacen que se enganchen desde que nacen».

«Es muy frecuente ver que en la sala de espera hay bebés con seis o nueve meses, y que ya tienen la tablet puesta para que no den guerra. Hasta utilizan accesorios específicos para enganchar la tablet al cochecito de bebé», afirman.

El tipo de preguntas que los pediatras realizan a los pequeños giran sobre si se sienten irritados o nerviosos cuando no están jugando a un videojuego o utilizando un dispositivo electrónico. Tratan de saber si los niños han dejado de hacer otras actividades para centrarse en los videojuegos, si alguna vez han intentado reducir el número de horas empleadas, si han engañado a sus familiares sobre el tiempo que le dedican a las pantallas, si se refugian en los juegos cuando se encuentran de 'bajón' o si están poniendo en peligro tanto a sus amistades como sus estudios por culpa de estos dispositivos. En función de sus respuestas se obtienen unos resultados que pueden diagnosticar un 'juego problemático' o, directamente, un 'trastorno del juego' que puede ser leve, moderado y grave.

El mayor desconcierto que reconocen los pediatras de la ciudad es que no está claro cómo actuar o a dónde derivar los niños en los que se ha detectado un trastorno evidente.

«Lo correcto sería encauzarlo a través de la Unidad de Psiquiatría infanto-juvenil, pero no sé si estamos preparados como sistema para afrontar este problema que va a ir a más cada año», opinan y ejemplifican: «Hay algunos casos de no salir de la habitación, pero no un día, sino varios. Muchos días encerrado y jugando en los que la madre le tiene que meter la comida por un hueco y allí siguen enganchados. Son casos en los que, incluso, podrían intervenir los servicios sociales o la Fiscalía», opina el doctor Martín Ruano.

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