24 mayo 2022
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Miguel Ríos llega a Salamanca: “La bella Plaza Mayor fue un hito en mi carrera”

El viejo rockero actúa este miércoles a las 22 horas en el campo de fútbol de Puente Ladrillo

08 sep 2021 / 11:13 H.
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Setenta y siete años de vida y seis décadas largas de carrera musical hacen inútil cualquier presentación de Miguel Ríos, que este año se reinventa para volver a los escenarios. Llega con The Black Betty Trio, formación integrada por José Nortes -guitarra y productor del disco-, Luis Prado -piano- y Gabi Pérez -violines y mandolina-. El viejo rockero actuará este miércoles a las 22:00 horas en el campo de fútbol de Puente Ladrillo.

Bienvenido otra vez a Salamanca, Miguel. ¿Tiene idea de que hace 40 años que usted figura en la historia de esta ciudad por haber logrado meter 30.000 personas en la Plaza Mayor en 1982?

Sí, claro que soy consciente, y bien que presumo con los colegas. Esa bella Plaza es un hito en mi carrera. Recuerdo el evento y el entusiasmo del público.

¿Y no está un poco harto de que los periodistas te saquemos siempre a colación aquella “histórica gira” del Rock&Ríos? ¿Qué recuerdos, buenos y menos buenos, le quedan?

Son gajes del oficio, pero es que la gira fue histórica. Esa, y la del año después, “El rock de una noche de verano”. Son hitos en el devenir de la industria del espectáculo en este país e, indudablemente, mis años en el top del top. Hay muchas anécdotas que pertenecen a la leyenda o la invención alrededor del Rock&Ríos. La que dice que tardé dos horas en salir a la Plaza Mayor, porque no me habían pagado, puede pertenecer a lo último.

Desde la independencia que da poder hacer la música que quiere, ¿cuántas veces la carrera de Miguel Ríos transitó por los caminos que marcaban las discográficas de turno? ¿hay algún disco que borraría de su carrera? ¿Alguna decisión de la que se arrepiente?

Pues sí. Durante muchos años, permanecer en el oficio, significaba tragar sapos y culebras. Es lo que tiene si quieres comer y no eres ni un héroe ni un genio. Pero el que ríe el último parece que ríe más a gusto. Supongo que si no los hubiera hecho yo, borraría unos cuantos de mis discos, pero sabiendo que yo soy el resultado de aquellos fallos y aciertos, ¿cómo los voy a negar?.

Vamos al presente. Tras más de una década sin grabar canciones nuevas, presenta un disco de autor ¿Cuánto hay en él de examen de conciencia, de repaso a una trayectoria?

Quizás sea el trabajo más personal, pero no es mi primer disco muy personal. Llevo tanto en esto, que me ha dado tiempo para todo. Si repasa mi discografía, un disco llamado “Miguel Ríos” en la última época de Polygram, y “60 mp3” en el 2004 puede que tengan el mismo grado de verismo que este. Pero en síntesis “Un largo tiempo” ha bebido de todo lo mío y de todo de lo que yo he bebido hasta ahora. No hay nada nuevo en él, salvo el sonido.

Casi todos mis discos, digamos adultos, han pretendido reflejarme

Lo de “Bye Bye Ríos” de hace más de una década ¿fue como el típico final falso que los conciertos? Esos en los que todos sabemos que va a haber más y mejor. Viéndolo desde ahora ¿de qué estaba cansado aquel Miguel de la gira de hace 10 años?

Tiene gracia la imagen: un tipo que da un bis una década después ¡jajaja!... Supongo que de lo que estaba cansado es de que no me salieran canciones tan buenas como las de ahora. Puede que también de las entrevistas largas y “confesionales” ¡jajaja! Quizá no había asimilado el desconcierto de la pérdida de peso social de la música y la cultura en general. Así podía estar media hora...

¿En qué momento de este tiempo que ha pasado fue consciente de que aún tenía mucho que contar y que cantar?

Nunca he perdido potencia vocal. Si hacía un benéfico, cosa a la que me dediqué prolijamente una vez jubilado, o acudía a la convocatoria de algún compañero, seguía ahí. La voz no fallaba. Pero contar historias es otra cosa. Ha tenido que pasar un largo tiempo.

La letra de la canción “Hola Ríos, Hello” ya podría ser un estupendo resumen de lo pueda salir de esta entrevista. ¿Se puede decir que el conjunto del disco “Un largo tiempo” responde a su actual estado vital?

Casi todos mi discos, digamos adultos, han pretendido reflejarme. Con mayor o menor fortuna siempre he tratado de retratarme. Pero cuesta mucho que te compren el retrato. Hay demasiados apriorismos para que el mensaje llegue, al margen de que para conseguir eso hay que tener talento. Parece que a la vejez, viruela.

¿Y cuánto ha influido la pandemia en este estado vital que cuenta en sus letras? Me refiero al espíritu que destilan las letras, más allá de textos tan explícitos como “La estirpe de Caín”?

La pandemia ha sido un sin vivir. Una noria. Entre el desconcierto y el asombro hemos pasado más de un año. Asistiendo a una función de circo, una vez como domadores otra como fieras. Hemos sido capaces de lo mejor y, una hora más tarde, de lo peor. Afortunadamente las canciones estaban casi escritas antes de la catástrofe. Salvo “La estirpe...”, que si es hija de ese tiempo, he intentado evadirme de una situación que te llevaba del buenismo a la indignación, sin transición.

El disco incluye versiones como la de “Send in the clowns” que cantó Sinatra y suena sobre los créditos de The Joker, o la de “Comes the goes” de Eddie Vedder, que su autor escuchó y elogíó por la intermediación de Javier Bardem... Menciones a Ray Charles, Chet Baker, Ángel González... ¿Son homenajes que se ha permitido hacer?

Esas influencias llevan en mi viaje mucho tiempo. Las versiones son, en cierta forma, oportunistas. El tema de Sondheim, “Que salgan los clowns” me pilló en casa después de ver la película, que sí tiene que ver, de forma tangencial, con la crudeza de mi disco, y pensé hacerla de inmediato. Sabía que Sinatra era una buena rueda a la que pegarse para interpretarla. Lo de Vedder es pura intuición. Escuchando el disco de Pearl Jam me di cuenta que “Viene y luego va” tenía que ver mucho con el sonido de lo que estábamos haciendo, y que teniendo la suerte de que el título en español cupiera en el original, el tema rularía. Y así fue, incluso para el autor.

Haciendo balance de lo que va de gira ¿qué le aporta esta formación de trío al mensaje musical que quiere transmitir?

Del éxito del disco tiene gran parte Jose Nortes, el productor. El sonido y la desnudez de los arreglos son obra suya. Escribíamos un tema y nos metíamos en el estudio (el suyo) y a las dos pasadas la canción tomaba forma. No había que sobrecargarla. La voz tomó un espacio que no ha tenido en mis discos anteriores. Pero en la gira The Black Betty Trio es un cuarteto. Como muestra un titular de prensa: “Miguel Ríos, Un acústico electrizante”.

¿Explora en las novedades musicales actuales? ¿Qué es lo último que ha descubierto y con lo que ha disfrutado?

Oigo poca música nueva, porque estoy enganchado a los documentales y los libros que cuentan la historia del rock, del blues, del country y de la música popular americana. Me doy cuenta de que, dando palos de ciego, llegamos a sitios parecidos por pura intuición o por inercia. O porque los seres humanos no somos tan diferentes.

La música que hoy “triunfa” en las radios comerciales en España se parece bien poco a la que llenaba estadios hace 40 años. Hay nuevas influencias y globalización de tendencias, por no decir claramente que nos invade el reguetón. ¿A dónde diría que van los gustos musicales en España?

La verdad es que no tengo ni idea. Sé, que el rock sigue siendo el género musical donde los músicos progresan más espectacularmente. Izal, Vetusta Morla, Love of Lesbian, Morgan, Quique González, Lapido y un sin fin de creadores nos ofrecen producciones muy potentes. Pero no suenan por la radio, o no suficientemente. Las “radios fórmula” se alían con la industria, y las compañías apuestan por el entretenimiento y poco por el rock y por la música comprometida con la sociedad.

Nunca he sentido tal orfandad de ideas en la búsqueda de una solución común como ahora

¿Y a dónde va este país con este Gobierno y esta oposición? Porque nunca le ha importado mojarse ¿Cabe ser optimista? ¿De dónde sacamos el optimismo?

Nos vendría mejor ser pesimistas activos en lucha por sus derechos. El espectáculo de la política es de una calidad ínfima. Nunca he sentido tal orfandad de ideas en la búsqueda de una solución común, como ahora, en este tiempo tan dramático que estamos viviendo. El ruido amplificado es un insulto a la verdad. Las liebres vuelven a correr por el mar.

Miguel Ríos está aprendiendo en estos meses a tocar la guitarra. ¿Por qué le dio por ahí? ¿Qué tal los últimos progresos? ¿Cuál sería esa canción que siempre le hizo ilusión tocar?

Es una tarea que tenía pendiente en los últimos sesenta años. Nunca seré Clapton, pero me da mucho placer poder tocar “El río” en directo. Puedo tocar “Love mi tender” en las reuniones familiares.

Terminamos. ¿Podremos decirte al final del concierto “Hasta pronto, Ríos, see you later”? ¿Siente que queda Miguel Ríos para rato?

Es la biología la que tiene la última palabra.

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