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El cineasta Álex Galán ha convivido dos años con pastores de la cordillera Cantábrica
Álex Galán, director de ‘Salvajes’: “El blindaje del lobo crea frustración en el mundo rural”

Álex Galán, director de ‘Salvajes’: “El blindaje del lobo crea frustración en el mundo rural”

El documental, que aborda la vida de los pastores en la cordillera Cantábrica, se encuentra en la cartelera de Salamanca

Miércoles, 8 de junio 2022, 15:42

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En el documental “Salvajes”, que se encuentra en la cartelera de Salamanca, Álex Galán aborda la vida de los pastores en la cordillera Cantábrica y su relación con el lobo. Para ver la película, dice su director, están acudiendo a las salas de exhibición “familias de pastores y de ganaderos que llevaban décadas sin ir al cine”.

–¿Cómo nace la idea de abordar una película como “Salvajes”?

–Yo me dedicaba a grabar documentales por diferentes partes del mundo con comunidades indígenas. Estuve en Siberia, Mongolia, el Amazonas... Y después de grabar con esas comunidades, me di cuenta de que en España éramos capaces de entender muy fácilmente a los indígenas de otra parte del planeta, pero que no éramos capaces de reconocer a los que podrían ser indígenas de la Península Ibérica. Y pensé que nuestros últimos indígenas de la Península Ibérica eran los pastores de montaña.

–Se tuvo que ganar la confianza de los pastores de Asturias, que protagonizan el documental.

–Realizamos un viaje de dos años de grabaciones para sumergirnos en la vida de los últimos pastores de montaña de la cordillera Cantábrica. La película está grabada en Asturias, pero podría estar rodada en El Bierzo, León, Santander, la España vaciada o cualquier lugar donde haya pastores y ganaderos en extensivo. Nos dimos cuenta de que había una brecha enorme entre el mundo urbano y el mundo rural. Buscando esos puntos de fricción vimos que el lobo siempre estaba en medio. Era un animal odiado en el mundo rural porque causa daños y mata a los animales. Y romantizado o idealizado en el mundo urbano, donde se le protege de forma fervorosa. Decidimos hacer “Salvajes” para mostrar este choque entre dos mundos y para dar voz a personas que podríamos considerar “nuestros indígenas”, a pastores que normalmente no tienen voz o que se les suele censurar cuando hablan de este tema.

–Los pastores de “Salvajes” afirman que el lobo va a echar a pique su forma de vida. Los ganaderos de Salamanca dicen exactamente lo mismo.

–Es la eterna lucha entre el hombre con la naturaleza o el hombre contra la naturaleza. En España son los pastores y el lobo, pero si estuviésemos en Argentina serían los gauchos y el puma. El lobo cada vez se acerca más a pueblos que están deshabitados. La despoblación rural está haciendo que los pocos pastores que quedan se vean solos en un entorno natural cada vez más despoblado y donde cada vez son más frecuente los ataques de lobo. Los pastores reclaman ayudas y medidas de protección. Y los naturalistas reclaman que se proteja al lobo por ser un emblema ibérico. “Salvajes” muestra ambas partes y el conflicto que lleva décadas produciéndose. Parece que nadie llega a ceder de un lado o de otro. Sobre todo, ahora en el marco de una nueva ley que protege al lobo, que blinda al animal y que hace que entre los pastores se genere un sentimiento de abandono. El gobierno les ha abandonado para proteger a un animal y la película trata de narrar esa frustración por parte del mundo rural.

–Se corre el riesgo de que se envenene al lobo.

–La gran mayoría de los pastores no quiere que desaparezca el lobo. Y tampoco quieren emplear veneno porque saben que es perjudicial. Cuando una ley redactada en un entorno urbano deja abandonado al entorno rural, las personas abandonadas empiezan a cometer errores. Y en este caso el error más claro sería el veneno, algo superperjudicial no solo para el lobo, sino para cualquier ecosistema. Porque mata lobos, pero también mata buitres, mata quebrantahuesos y puede matar, incluso, a los propios mastines de los pastores. Esas actuaciones vienen cuando uno se siente abandonado y ahora mismo el mundo rural se siente abandonado. Y ahí es cuando empiezan a tomarse las malas decisiones.

–Ha recordado que en Portugal se protegió el lobo a ultranza.

–En Portugal el lobo estaba en peligro de extinción, con una población muy mermada, y se decidió blindar al animal y que no se cazara. Los ganaderos se sintieron abandonados por la Administración y decidieron tomarse la justicia por su cuenta. Ahora la población de lobos está peor, incluso, que antes de haberla protegido. ¿Eso va a ocurrir en España? Pues no lo sabemos. Pero lo que muestra “Salvajes” es que ante ese abandono, la población rural y los pastores cada vez se sienten más frustrados y es posible que se tomen malas decisiones otra vez.

–Los lobos no aparecen en “Salvajes”.

–Íbamos a incluir imágenes de lobos y mostrarlos en la naturaleza. Pero este es un debate humano, entre el mundo urbano y el mundo rural. El lobo campea por el monte: a veces mata animales y a veces, se esconde. Entonces decidimos que el lobo no apareciera, pero que sí sobrevolara el documental. Y en la película aparecen los rastros que va dejando el lobo: hay manifestaciones para defenderle, por una parte, y animales muertos y quejas, por otro lado.

–Hay imágenes de animales atacados.

–Nos parecía importante que el documental no censurase nada y mostrar la realidad tal y como es. En el caso de que hubiese animales muertos, mostrarlos sin apartar la cámara. Y en el caso de que hubiese que escuchar a gente realmente enfadada, dejarles hablar y darles voz. Para solucionar un conflicto hay que entenderlo y para entenderlo hay que afrontarlo. “Salvajes” pretende afrontar el conflicto de pleno, sin mirar hacia ningún otro lado, y dar voz a ambas partes para ver si encontramos algún punto en común.

–En el documental también aparece un niño pastor.

–Es un niño pastor que vive en una de las zonas más remotas y más alejadas de Asturias. Nos encanta ver cómo, por un lado, hay un relevo generacional de niños a quienes les gusta quedarse en el campo y vivir en la naturaleza. Pero, por otra parte, esos niños empiezan a tener nuevas visiones y nuevas sensibilidades. El niño pastor acepta que vive en un entorno natural donde hay cosas buenas y cosas malas: las abraza todas y consigue convivir muy bien con ellas.

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