01 julio 2022
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Las matanzas desafían al frío

Vecinos y visitantes disfrutaron de la celebración, que nació en 2009 con el impulso de los mayores y el Ayuntamiento en Linares |

15 ene 2022 / 21:36 H.
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El sol fue ha sido protagonista del regreso de la fiesta de la matanza de Linares de Riofrío, que llegó con fuerza después de haber tenido que suspenderse la edición de 2021. Impulsada por el Ayuntamiento y los mayores de la localidad, la tradicional celebración nació en 2009 y, desde entonces, se ha convertido en una actividad fija en el calendario de actos de Linares hasta el punto de atraer visitantes de diferentes puntos de la provincia.

Ayer no fue la excepción y, pese al frío de la mañana, la actividad se fue animando poco a poco en la Plaza Mayor. La música del tamboril de Ángel Rufino de Haro, El Mariquelo, y del maestro de ceremonias de la Diputación provincial se sumaron a la invitación de dulces y aguardiente que ayudaba a entonar el cuerpo, mientras que los encargados de la matanza prepararon el cerdo para chamuscarlo con helechos, rasparlo después y, como acto final, proceder a su despiece. Como manda la norma y se viene realizando en los últimos años, el animal, que pesó 168 kilos, fue sacrificado en otro lugar, sin presencia del público y llegó a la Plaza ya muerto.

Una cita mantacera con vocación de futuro

La localidad de Peromingo ha celebrado con buena nota la primera cita matancera gracias a la implicación del Ayuntamiento y los voluntarios y, también, gracias a su inclusión en el calendario de matanzas tradicionales de la Diputación de Salamanca.

La cita comenzó con la llegada del cerdo procedente de Guijuelo que, con un peso de unos 150 kilos, permitió revivir todo el proceso matancero completo excepto el sacrificio. Llegó ya muerto en un carro y los matarifes se ocuparon de desangrarlo y chamuscarlo en la plaza de Peromingo. Fue después de la celebración del primer homenaje de la matanza, con el nombramiento de matanceros de honor a Maxi Sánchez, que ha dedicado prácticamente toda su vida a las labores matanceras, ayudado por su mujer, Ana María Muñoz. Ambos recibieron los aperos propios de la matanza, aunque fue Maxi Sánchez el que recibió la boina como primer matancero que, dentro de un año, cederá al segundo homenajeado en esta cita que ha nacido con vocación de futuro para convertirse en un referente en el calendario festivo de la localidad.

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