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Alfonso 'El Pindoque' (abajo a la derecha) junto a un grupo de colaboradores del Banco de Alimentos. J.H.
La historia solidaria de 'El Pindoque', el albañil jubilado que triunfa en la literatura

La historia solidaria de 'El Pindoque', el albañil jubilado que triunfa en la literatura

Alfonso Prieto Miguel 'El Pindoque' ·

Un constructor jubilado, publica su cuarto libro cargado de valores y enseñanzas fruto de casi dos décadas dedicadas íntegramente a ayudar a los demás

Jorge Holguera

Villoria

Lunes, 8 de mayo 2023

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Alfonso Prieto Miguel, más conocido como 'El Pindoque', un albañil jubilado de Villoria ha publicado su cuarto libro, titulado 'Mis preocupaciones sociales'. El compromiso de este villorejo de 79 años para con las necesidades del mundo unido a sus valores le hicieron emprender la aventura de la escritura hace más de dos décadas. Animado por el dominico Quintín, se atrevió a redactar y sacar a la luz 'Mis confesiones'. Fue su primer libro. «Empecé a escribir por culpa de un cura que me metió en el centeno, me decía: Eres como una fuente cristalina de la que todo el tiempo está cayendo el agua y no se termina», cuenta Alfonso. Aquel primer libro gustó a todo el mundo, incluso «salió fuera de España», recuerda.

«Soy hombre sencillo, me gusta la paz, no me gusta meterme con nadie, estoy al lado de los que más lo necesitan , vengo de una familia humilde porque los valores que tengo me los trasmitieron mi querida madre y mi padre, y quiero legarlos a quien quiera leerme», argumenta Alfonso.

Precisamente algo le impulsó a echar mano del bolígrafo para escribir sus vivencias fue ese ánimo de trasmitir a los suyos. «La vida corre muy deprisa y quiero dejar a mis hijos y nietos un legado. Me hubiera gustado leer a mis abuelos y mis padres porque fueron hombres trabajadores y machacados por los poderosos», anota.

Otra de las motivaciones es que en aquel tiempo «lo estaba pasando mal con depresiones». Con lo que estos libros también han tenido su efecto terapéutico.Su segundo libro, 'Recuerdos y Sentimientos', llegó tres o cuatro años después del primero, también fue todo un éxito en Villoria y en la zona. «Entonces estaba trabajando, ¿sabes lo que es venir y comerte con un lapicero la cabeza?». Pero con paciencia y esfuerzo consiguió sacarlo adelante. El tercer libro hablaba de su jubilación temprana por causas de salud, que fue efectiva a sus 60, razón por la cuál lo tituló: 'Andanzas de un prejubilado'. De esto hace ya más de una década. Ahora atesora casi dos décadas ayudando en el Banco de Alimentos. Y hace como cuatro años terminó de redactar el libro que ha sacado ahora a la luz y que presentará este sábado a las 20 horas en el teatro del Centro Social de Villoria. Alfonso también es asiduo colaborador de la revista digital local Besana Villoria en la que publica artículos, que traen de cabeza a su mujer que no quiere que se meta en líos.

«A mi familia le doy muchos dolores de cabeza, a mi mujer no le gusta que escriba por el qué dirán. Yo la entiendo pero también tienen que entenderme a mí. Si a mí me cortan la lengua y me sacan los ojos soy un muerto viviente». Pero él no puede dejar de escribir. «Soy multiusos, escribo de todo , me gusta hablar del amor que es lo más grande que hay, del respeto, a los políticos les doy mucha leña, tanto a unos como a otros, y a los dictadores no los soporto», declara. Alfonso es de Villoria pero estuvo viviendo en Bilbao los años más floridos de su vida, desde sus 18 años. Allí conoció a su mujer, se casaron y nacieron sus dos hijos. «Nos vinimos para aquí porque allí andaban los terroristas de la Eta con bombas y pistolas y yo quiero mejor comer patatas en mi tierra que allí chuletas con sangre», relata 'El Pindoque'.

«Habíamos salido de una dictadura y habían armado ellos una dictadura más grande, si me hubiera quedado me hubieran cortado el cuello porque no soy de los que se callan fácilmente y no me gusta la violencia, me gusta morir en paz, no morir matando», confiesa. Para 'El Pindoque' «cada día es como si fuese una batalla y esa procuro ganarla, quiero tener un compromiso social, me arreglo para estar donde tengo que estar, cuando vuelvo a la cama y soy feliz», concluye.

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