28 enero 2023
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Se hacen apuestas

07 dic 2022 / 03:00 H.

    El PP está dando los pasos para realizar una transición tranquila en Salamanca tras arrinconar lo que quedaba de la nefasta etapa del dañino “casadismo”. El comité ejecutivo regional aprobó el lunes la gestora que guiará sin sobresaltos una etapa complicada por las citas electorales del próximo año y que tendrá que cumplir con el objetivo de organizar un congreso de unidad.

    Como estaba previsto desde que Iglesias decidió concluir su mandato al frente del PP de Salamanca, los populares han elegido a la persona que reúne los requisitos necesarios para apaciguar ambiciones personales internas que pudieran desatar una guerra que influya de forma negativa en los buenos resultados electorales que ha cosechado hasta ahora el PP en esta provincia.

    Carlos García Carbayo no está cuestionado internamente, porque ha demostrado ser una persona que no codicia puestos, no ambiciona cargos, es sensato y tiene, como ha demostrado en cuanto se hizo cargo de la Alcaldía de Salamanca en sustitución Alfonso Fernández Mañueco, criterio propio y no se deja perturbar por chismes o cuitas de barra de bar.

    El actual alcalde ejercerá con voz propia el cargo y su mandato, que seguramente se afianzará en el próximo congreso provincial, servirá para que se forje y prepare el que está llamado, hoy por hoy y tras unos años como “número dos”, a sustituirle. La elección del alcalde de Santa Marta de Tormes, David Mingo, como secretario de máximo órgano de dirección, no es fruto de la casualidad ni de la improvisación. Es una estrategia pensada para que la renovación y el relevo generacional lleguen al PP con personas con experiencia en la gestión institucional y orgánica en el PP.

    La gestora, además, está integrada por todo el comité ejecutivo provincial. Por tanto, no se ha excluido a las cuatro o cinco personas que por ambición personal -siempre comprensible- continúan en la ardua tarea de desestabilizar internamente el partido.

    Tanto la edil Chabela de la Torre, como los diputados provinciales Javier García Hidalgo y Julián Barrera no pueden decir que son ajenos a la gestión del PP de Salamanca, para lo bueno o para lo malo. Han estado y siguen estando en el máximo órgano de dirección del PP.

    Las críticas, tanto antes como ahora, las deberían hacer dentro. Pero al último comité ejecutivo ni siquiera asistieron.

    El único problema que tienen es que, por lo que se ve, no cuenta con el respaldo mayoritario del Partido Popular para que en un congreso limpio pudieran hacerse con las riendas de la organización política. Solo el espejismo de la etapa de Casado y de Egea les hizo albergar la esperanza de que el apoyo genovés sustituyera la voluntad mayoritaria de los militantes.

    Muchos afiliados, esos que en los próximos meses no se quitarán el “mono de faena” para afrontar las elecciones de mayo y de diciembre, se preguntan cuáles serán los próximos movimientos de la líder de los desleales, la todavía edil de Santa Marta de Tormes.

    Algunos creen que, una vez que Casado y Egea ya no están y que no cuenta con el apoyo de Génova, su salida natural es fichar por Vox. Fácil no lo va a tener, a pesar de que el partido de Santiago Abascal necesita fichajes desesperadamente para dar un salto más y hacer candidaturas en más localidades.

    La ventaja que tiene Chabela de la Torre es que cuenta con el aval de Enrique Sánchez-Guijo, fichado el pasado mes de marzo por el partido verde para la dirección general de Deportes que pertenece a Vox. Se hacen apuestas.

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