25 enero 2020
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Romance de la fiscal Lola

15 ene 2020 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Asómbrense mis paisanos, gentes de Ciudad Rodrigo, de Peñaranda y serranos, Ledesma y Vitigudino, porque de veras les digo, que una toga se ha manchado, con el polvo del camino, como quiso aquel togado, llamado Conde Pumpido. El presidente ha nombrado, sin pudor, con su osadía, fiscala para el Estado, a la Delgado García. La Lola se va de entuertos, la Audiencia se queda sola. ¿Será capaz esta arpía de llevarnos a su huerto? No se parece a la Lirio, la Bizcocha o la Parrala, y menos a la Martirio. Me recuerda a mí esta Lola, la Faraona de España, aquella Pepa Banderas, la Flores, la Zarzamora, que es su mirada un zarzal, y son sus ojos dos moras.

La amiga de Villarejo, aunque ahora se avergüence, y se arrugue su entrecejo. La ministra que insultó a su colega Marlasca, aunque entonces recibió, unas oportunas zascas. Es la misma que elogió, la “información vaginal”, traída por putas espías, y que nunca denunció, los abusos a menores, en Cartagena de Indias. ¿Qué me dicen de su maestro? Pues que Baltasar Garzón, es un prevaricador, y ella persona mendaz, que lloró cuando su “Balta”, ya se tuvo que exiliar. Dolores, “la Reprobá”, en sede parlamentaria. Tres veces la reprocharon, y tres veces dijo “¡Ná!”. Ministra que se ha cargado —más de un siglo de prestigio—, la Abogacía del Estado, por el procés en litigio. Y ahora ya va sin rodeos, a joder la Fiscalía.

No faltarán corifeos, entre tanta progresía. Cuando hace poco afirmaba, con tanta rotundidad, que ella solita acababa, el manoseo a la Justicia, que era mucha suciedad. Hace falta ser tontucia y vértiga, colmada de zafiedad.

La jugada es muy obscena, dicen todos los valientes, porque les da mucha pena, que mezclen los tres poderes. Pues ¡en horas veinticuatro!, del Gobierno a Fiscalía. Como ha dicho Casado, “la ministra veintitrés”. Lo es. Y el carota de Moncloa, hablando de independencia, ¡tiécojones la pendencia! Lola ya ha exhumado a Franco y enterrado a Montesquieu. Queda abrir la celda al tuerto, y amnistías a tutiplén. Entonces dirá a su jefe, satisfecha y descará, “he cumplido amigo y Secre”. Y este le contestará, con su latiguillo repe: Qué bien, Lola, “pues ya está”.