25 mayo 2019
  • Hola

Nuestra Señora

19 abr 2019 / 03:00 H.

Tenía poco más de veinte años cuando te conocí. Después te he visitado otras cuantas veces, aunque es cierto que ya hace mucho que no nos vemos. Demasiado. Por eso, cuando me enteré de lo que te había ocurrido, experimenté la amargura de quien no ha sabido acompañar al amigo cuya salud peligra.

Tu vida no ha sido fácil. No creciste en la majestuosa explanada que Haussman te proporcionó hace siglo y medio, sino entre las casitas de gente humilde que el jorobado de la novela veía desde el campanario, como si de un mar de teja se tratase. La Revolución te maltrató, y no poco. Fuiste desacralizada y expoliada, y el odio a la monarquía derribó los veintiocho reyes de Judá de tu portada porque en ellos la turba creyó ver a los reyes de Francia. Tus muros fueron encalados y consagrados al culto la razón. Reducida a un vulgar almacén, Napoleón quiso recuperar tu dignidad y en tu altar se autoproclamó Emperador en presencia del Papa. Con todo, fue Victor Hugo quien realmente denunció tu deterioro, dándole a su obra tu nombre y reclamando en ella la urgente intervención que unos cuantos años más tarde le fue encomendada al controvertido Violet-le-Duc. Por muy poco evitaste de la furia incendiaria de la Comuna de París, y del fuego también te libraste casi tres cuartos de siglo más tarde, en 1944, cuando el General von Choltitz desatendió las atroces órdenes de su Fhürer.

Esta vez no has tenido tanta suerte. Algo hizo prender el bosque de roble que sustentaba tu cubierta y poco faltó para que te convirtieras en un recuerdo. En el móvil, casi en directo, vi caer tu aguja y pensé que eso no podía estar ocurriendo.

Comenzamos a saber la entidad de los destrozos y nos tranquilizan diciéndonos que, aunque vas a estar de baja un buen tiempo, sigues gozando de una mala salud de hierro. Si no hay sorpresas, te veremos repuesta en pocos años. Así lo esperamos, porque tu significación va mucho más allá de lo estrictamente religioso. Eres un símbolo para Europa, una vacuna contra el Brexit; la representación de una cultura que es cuna de los derechos humanos e, incluso, del Estado laico que respeta hasta sus últimas consecuencias la libertad de creer. Cuídate; te necesitamos.