18 febrero 2020
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De regalo, Pedro Sánchez

07 ene 2020 / 03:00 H.

Día de Reyes. Andamos todos hasta arriba de regalos entrañables y no pensamos en el más gordo de la temporada. Los de Oriente este año no han reparado en gastos y hoy nos van a traer, para que lo disfrutemos durante la próxima legislatura, un Pedro Sánchez. Hay que agradecérselo. Costaba carísimo. Es más, para tenerlo había que pagar con una mesa de diálogo, un dictamen de la Abogacía del Estado a su gusto y un referéndum de autodeterminación a ERC, para empezar a hablar. Ni que decir tiene que esto es lo que se sabe, lo que no, seguramente dará sorpresas. Como las dio en su día que Sánchez hubiera decidido formar Gobierno con esos “demonios” de Unidas Podemos, que supuestamente no le iban a dejar dormir. Pero lo más flagrante de todo no han sido los acuerdos ignominiosos con los independentistas catalanes, no. Lo que a muchos nos ha dejado sin respiración es ver cómo los representantes de Bildu le recordaban a Sánchez que les debería su Gobierno y todo lo que consideraban que tendría que hacer para complacerlos, más allá de la Constitución y del Jefe del Estado.

Los debates de la sesión de investidura nos han dejado estupefactos a todos los que los hemos visto y tenemos una edad. Antes, cuando un político decía esto o aquello nos lo pensábamos, porque lo respetábamos, independientemente de su ideología. Ahora... Es difícil confiar en un tipo que se ha desdicho tantas veces como Pedro Sánchez o en tantos socialistas que cada vez que se suben al estrado, en calidad de casi Gobierno, ponen a escurrir a los adversarios políticos, sin considerar que, si por fin se quedan en la Moncloa, deberán gobernar no solo para los suyos sino también para todos aquellos a los que representan esos a quienes insultan. Pero es tontería decirles esto a los hombres y mujeres de Sánchez, capaces de apartar sus códigos y sus méritos, con tal de hacer piña con su presidente.

¡Qué regalo envenenado nos van a traer los Magos de Oriente este año! Un Pedro Sánchez hipotecado hasta el tuétano, un Gobierno con ínfima capacidad de movimiento y un cuadro ministerial abusivo, con más carteras que antes, a pagar desde los mismos bolsillos y un montón de promesas populistas que cuestan un dinero que nadie tiene pero que todos tendremos que pagar. Miro los regalos que me han traído los Reyes por haber sido buena y pienso: ¿de verdad lo he sido tanto como para merecerme a un Pedro Sánchez?