09 julio 2020
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Capillita de Nuestra Señora del Carmen

27 jun 2020 / 03:00 H.

    En el chaflán que hacen las calles de Zamora y Concejo, en su confluencia con la plazuela de los Bandos, se edificó una capillita de estilo churrigueresco, posiblemente obra de Joaquín, en piedra de Villamayor, planta hexagonal, pilastras con doble cajeado, coronadas por jarrones. Corrida imposta y gran puerta con arquivoltas de curvas y contracurvas y sobre ella escudo carmelitano con adornos vegetales, tejado piramidal rematado en cúpula cónica con veleta y cruz de brazos iguales. Pequeñas ventanas con arquivoltas curvilíneas y motivos decorativos en la parte superior. Otras ventanas alargadas. En el friso figuraba la inscripción: “Esta capilla de Nuestra Señora del Carmen se hizo a espensas de sus devotos. Año de 1746”. El arquitecto don Joaquín de Vargas Aguirre publicó un detalle exacto en su obra “Dibujos salmantinos”.

    El 04/12/1861 el arquitecto municipal don José Nieto hizo un reconocimiento de la capilla y la declaró ruinosa, comunicando al obispo de la diócesis don Anastasio Rodrigo Yusto la necesidad de proceder a su inmediata demolición por el peligro que entrañaba. Rápidamente el obispo ordenó al párroco del Carmen que procediera a sacar las imágenes, el retablo y los efectos del culto, conservándolos en la parroquia. El obispo vendió el terreno y los escombros por 4.500 reales a José Ojesto y Puerto y éste dio poderes a su hijo, Francisco Policarpo Ojesto y Díez, para que se ocupara del asunto. Del importe de la venta en efectivo se hizo cargo también el párroco. Al desaparecer en 1854 la parroquia de santo Tomé, situada en mitad de la plazuela, había pasado a ejercer sus funciones la Iglesia de san Elías, hoy Carmen, en 1857.

    Ojesto tenía interés en la adquisición del terreno para ampliación de la casa que poseía y construyó un edificio de 3 plantas con miradores de hierro. Posteriormente el citado edificio fue demolido y sobre el solar inició los trámites para construir uno nuevo el abogado y Juez Municipal don César Real y Rodríguez, fallecido el 31 de julio de 1935, con lo que su hijo, el catedrático César Real de la Riva, en su propio nombre y en el de los otros hermanos herederos, siguió con el expediente del 27 de noviembre, solicitando construir una casa en los números 21 y 23 de la calle de Zamora, con vuelta a la de Pérez Pujol, hoy Concejo, que edificó el arquitecto Francisco Gil Alvaro-González, con planos ya de julio de 1937.

    El escudo de la Orden Tercera carmelitana, al derribarse la capilla pasó al patio de la entonces Audiencia, donde luego el Gran Hotel. La Comisión Provincial de Monumentos pidió que el Ayuntamiento donara el escudo, con alguno otro de los muros de la capilla, al Museo Provincial, pero no consiguieron su propósito y fueron colocados en la parte trasera del edificio, que da a la plaza del Angel, al efectuarse algunas obras.