10 agosto 2022
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La meteorología condiciona la temporada de caza en Salamanca

En una primavera tan seca y de marcados contrastes térmicos, es normal atender con preocupación al periodo de cría de la fauna salvaje

12 jun 2022 / 17:54 H.
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PALABRAS CLAVE

Como bien conocen los amantes de la menor, la temperatura y pluviometría primaverales marcan sensiblemente el devenir poblacional de ciertas especies, siendo especialmente críticos para las galliformes como la codorniz y perdiz. Es un periodo sensible en el que se concentran parte de los estadíos vitales más importantes de las especies, y cuya prosperidad es fundamental para garantizar una buena dinámica poblacional que haga que las poblaciones crezcan en nuestros cotos y nos garanticen unas gratificantes jornadas de caza.

Esta primavera, que la estamos cerrando con fuertes episodios de calor, se ha caracterizado por la falta de agua, y por unas temperaturas poco estables, como periodos de alto calor alternando con periodos fríos e incluso heladas tardías a final de abril y principios de mayo. Todo ello, ha provocado que el campo no se encuentre con unas condiciones tan benévolas como en años anteriores y que algunas crías “más tempranas” perecieran en las noches de frío.

En relación a las cosechas, se encuentran adelantadas, y en general, más pobres que en años normales, lo que ha propiciado que los forrajes ya se encuentren recolectados, y que los cereales serán comenzados a cosechar en breve debido a que están bastante secos. Esto implica un cambio drástico en las condiciones para la crianza de la caza, donde el refugio disminuye sustancialmente, haciendo más vulnerables a las crías frente a predadores y fenómenos atmosféricos, al igual que el menor alimento, sin contar con la mayor mortandaz durante la recolección de las cosechas al estar las crías “menos avanzadas” que en años anteriores.

Otro aspecto que se intuye muy limitante este verano es la falta de agua, acuciado por la escasa precipitación de los últimos años, que va a provocar que la distribución de las aguas superficiales se reduzca este año drásticamente respecto a lo normal, especialmente en zonas graníticas y pizarrosas, en muchas de las cuales ya están “barruntando” los problemas, viéndose ya muchas charcas prácticamente secas. Debido a esto, las poblaciones salvajes quizás se vean obligadas a cambiar sus áreas de campeo habituales y a concentrarse en zonas de disponibilidad hídrica, lo que localmente puede afectar a la caza de especies de caza mayor a rececho o en la media veda. Ante esta problemática, tenemos que prestar el máximo cariño a nuestras poblaciones, dando agua en aquellas zonas necesitadas, al igual que alimento, que este año de fuerte inflación en sus precios parece antojarse más importante aún. Todas estas acciones, deben estar amparadas por el plan de ordenación cinegética del coto de caza, por ello es fundamental su inclusión y una buena previsión de estas circunstancias en su redacción. Con este escenario de incertidumbre, sólo queda ayudar en lo que podamos a las poblaciones y esperar que la crianza sea mejor de lo que “pinta”. Este mes de junio es crucial y, al menos, esperemos que no vengan las tormentas... Ojalá que la próxima general venga cargada no sólo de muchas piezas, sino también de generosas lluvias.

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