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Cambiado por la espalda de Nek Romero al quinto de Montealto. PLAZA 1
Un novillo de Montealto para presumir en Las Ventas

Un novillo de Montealto para presumir en Las Ventas

A Navalón le pidieron una oreja que el palco denegó por la deficiente colocación de la espada a un astado que le ofreció un triunfo mayor

Martes, 14 de mayo 2024, 22:07

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LA FICHA

  • Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Martes, 14 de mayo de 2024. Tarde nublada y ventosa. 18.112 espectadores en los tendidos.

  • GANADERÍA 6 novillos de Montealto. 6 novillos de Montealto, de variadas hechuras y líneas, desiguales. Noble pero apagado que terminó desarrollando genio el 1º; manso encastado el 2º; con movilidad, alegría y prontitud en embestidas a las que le faltó mayor humillación el 3º; deslucido el rebrincado 4º;interesante el emotivo 5º;y noble pero a menos el 6º.

  • DIESTROS

  • DIEGO BASTOS. Añil y azabache Estocada delantera y atravesada y estocada tendida (silencio); y estocada (silencio).

  • NEK ROMERO. Carmelita y oro Pinchazo, pinchazo hondo y dos descabellos (silencio tras aviso); y estocada (ovación).

  • SAMUEL NAVALÓN. Grana y oro Estocada muy trasera (vuelta al ruedo tras tras petición de oreja); y dos pinchazos y estocada y descabello (silencio tras dos avisos).

El lote más potable y de triunfo lo tuvo en la mano Samuel Navalón. La deficiente colocación de la espada le privó de cortar una oreja a un Presumido, el tercero, que le ofreció las dos. El diestro con más pureza de la terna de debutantes en Madrid fue Diego Bastos que puso seriedad y firmeza de planta ante los dos astados más deslucidos a los que trató de torear mejor de lo que merecieron. El más clásico, y con el nombre menos torero, fue Nek Romero, firmó pasajes de mérito sin premio.

Le puso firmeza y asiento Diego Bastos a la nobleza insulsa que tuvo el primero de Montealto que acabó desarrollando violencia cuando tropezó los engaños de mitad de faena en adelante. Manseó y se repuchó en el caballo el cuarto, que se mostró rebrincado y saliendo siempre con la cara por las nubes con un molesto derrote al final del muletazo. No perdió la compostura el sevillano en ningún momento, no desesperó ante la informalidad y el comportamiento deslucido de su oponente.

El segundo manseó en el caballo, mostró su violencia cuando no se sintió podido. Por eso pareció clave la autoridad con la que le plantó cara Nek Romero en el poderoso y exigente inicio con la pierna flexionada. Arisco y protestón por el pitón izquierdo se empleó con más entrega en lo que duró por el derecho, por donde tuvo tres tandas de embestidas intensas y agradecidas a la exigencia, dentro de un trasteo con intermitencia que acabó con varios desarmes. Apostó por un explosivo inicio al quinto, Farolero, en el que jugó a la ruleta rusa en unos imposibles cambiados por la espalda muy cerrado en tablas, en el que lo desafió con valor, desparpajo y riesgo. Tandas de mano muy baja le sirvieron para quitarle las dudas al animal para obligarle a embestir. Molestado por el viento en este novillo tuvo que plantarle cara a metido entre las rayas cuando Farolero pedía otros terrenos más alejado de las tablas. Lo trató con personalidad y limpieza en el toreo al natural, tomando siempre el estaquillador por el medio, muy asentado de planta y dejándoselo llegar mucho y bien. Se tiró a matar con gran rectitud en el momento en el que apareció la lluvia.

Samuel Navalón formó un alboroto en el inicio de rodillas con una autoridad, un valor y una claridad espléndida. Presumido se llamaba ese tercero de triunfo mayor. Tuvo movilidad, nobleza y alegría en sus embestidas, aunque le faltó un punto más de humillación. Ese movimiento de las alegres e incansables embestidas le vino de perlas al torero de Ayora para cuajarlo con facilidad y solvencia aunque sin el compromiso y el ajuste necesario para que el beneplácito de parroquia más exigente fuera rotundo. Pese a la alegría quello no rugió. Lo toreó a placer pero sin categoría. El atropellado y efervescente final disparó el diapasón de la faena que arruinó la espada. Con la tarde vencida no acabó de encontrar acople con la nobleza menos emotiva del sexto, con opciones si se acertabas a ponerle todo lo que le faltaba.

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