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Precioso muletazo de Fernando Adrián en el cierre de faena a Bromista, el excelente sexto toro de Garcigrande. PLAZA 1
Fernando Adrián, otro triunfo de rabia contenida

Fernando Adrián, otro triunfo de rabia contenida

Dos orejas que pudieron ser tres de no ser por el fallo a espadas del madrileño que goza su tercera puerta grande consecutiva en Las Ventas reivindicándose otra vez tras dejarlo injustamente fuera de San Isidro. Garcigrande lidia tres toros de nota: uno de monumental calidad, otro noble y un sexto de bandera

Domingo, 9 de junio 2024, 22:56

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LA FICHA

  • Madrid, Las Ventas: 21.834 espectadores. Domingo, 9 de junio Corrida de Beneficencia.

    Lleno en los tendidos, en tarde de nubes y claros y buena temperatura.

  • GANADERÍA 6 toros de Garcigrande, Justo Hernández), encierro de desigual hechura y de buen juego en general. De gran calidad el extraordinario 1º; noble el 2º; noble el 3º, un remiendo de El Pilar; con calidad pero lastimado de una mano derecha el 4º; noble pero flojo el bondadoso 5º; y bravo el excelente 6º.

  • DIESTROS

  • SEBASTIÁN CASTELLA LILA Y ORO Dos pinchazos y estocada (ovación tras aviso); estocada trasera (silencio); y estocada (silencio).

  • FERNANDO ADRIÁN BLANCO Y PLATA Gran estocada (oreja); estocada (silencio); y media defectuosa en los bajos y estocada (oreja).

Otra vez Fernando Adrián. Otra vez un golpe como los dos de 2023 que le abrieron dos puertas grandes de Las Ventas con las que le ningunearon y que ahora ha vuelto a reivindicarse. Le hubiera cortado las dos orejas al cinqueño Bromista que hizo sexto que se aupó al podio de los más bravos de esta primavera en Madrid. Con él, Garcigrande sigue su periplo triunfal en Las Ventas: cuatro salidas a hombros en los últimos cuatro años en esta plaza. Le cortó solo una oreja porque un feo y medio golletazo surgió tras un inoportuno tropezón en el embroque de la suerte suprema en ese sexto capítulo, tras una tarde impecable con la espada de Adrián.Las estocadas de sus dos primeros fueron antológicas. Por eso cortó ya una oreja a su primero.

El arrebato de Fernando Adrián ante aquel Mediodía de Garcigrande resultó bárbaro. Fue un toro noble, que fue a más y un gran pitón izquierdo. Entrega sin límites desde los dos faroles de rodillas del saludo al autoritario y valeroso arrimón final, ante un público frío al principio que terminó rendido a una entrega absoluta después. Le midieron con escrupuloso rigor. El cambiado por la espalda ajustadísimo inicial, dos tandas a derechas sin calado, una excelente al natural con poco eco, otra con menos contundencia y un final de infarto en el que fue cortando las distancias para terminar arrimándose sin cuentos, y un desplante valeroso a cuerpo limpio. En todo ese itinerario el toro acrecentó siempre sus virtudes. La estocada fue de las mejores de la feria, por donde quedó la espada, por como se tiró, por la verdad con la que hizo el viaje y por la rectitud que atacó. Oreja de ley. Nada pudo hacer con el lastimado cuarto que se derrumbó a la primera de cambio. Otra buena estocada.

Y así llegó al sexto, con la puerta grande entreabierta. Y de chiqueros salió el toro más basto, grande y corpulento del encierro. Bromista se erigió en gran protagonista. Un toro fenomenalmente bravo, que tuvo seriedad y entrega en todo, con carbón y entrega, con un excelente fondo y una categoría de distinción. Se lanzó a por él sin red Fernando Adrián, en una actuación a placer y puro huevo. Muy asentado siempre, con una firmeza titánica. Con una rotundidad aplastante, con una verdad suprema. Al toreo fundamental lo salpicó con molinetes improvisados y arrogantes, que ligó a eternos y arrogantes pases de pecho. Todo tuvo gran intensidad. El cierre con ayudados con la pierna flexionada ganando terreno de nuevo hacia las tablas fue monumental. Ahí llegó el borrón de la espada, la estocada del perdón y la puerta grande de ley. La salida a hombros fue clamorosa, rodeado de cientos de jóvenes apasionados en un aval para la futuro de la fiesta en la que Adrián tiene mucho que decir. Si por fin le dejan de una vez y le abren la Champions del toreo.

Castella no acabó de entenderse con Achampanado, el otro gran toro de la tarde, el primero, de una calidad excelente, al que atacó demasiado y administró con deficiencia. Con los otros dos alargó los dos trasteos con escaso éxito y nulo sentido, porque el poco recorrido del toro de El Pilar primero y la debilidad manifiesta del Garcigrande no llevaban a ningún sitio pese a la nobleza de ambos.

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