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Borja Jiménez, a hombros camino de la puerta grande de Las Ventas. PLAZA 1
Borja Jiménez se agiganta en Madrid

Borja Jiménez se agiganta en Madrid

Firma la faena de la feria a un excelso toro de nombre Dulce, de Victoriano del Río, que el palco ningunea negándole la incuestionable segunda oreja. La compensación del quinto le abrió una puerta grande de justicia

Viernes, 7 de junio 2024, 22:45

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LA FICHA

  • Madrid, Las Ventas. Viernes, 7 de junio Lleno de «No hay billetes» (duodécimo de la feria) en tarde entoldada, de sofocante calor.

  • GANADERÍA 6 toros de Victoriano del Río, mal presentados por feos de hechuras y desiguales. Encastado el 1º; de excelente calidad el 2º; a menos el 3º, que tuvo poderosas y secas embestidas; noble pero flojo el mal presentado 4º; como el 5º que fue devuelto; manso encastado el 6º, que se rindió en cuanto se vio podido. 1 sobrero de Torrealta (5º), noble pero a menos.

  • DIESTROS

  • EMILIO DE JUSTO AZUL AÑIL Y ORO Media (ovación tras aviso); y estocada baja (silencio tras aviso).

  • BORJA JIMÉNEZ TÓRTOLA Y ORO Estocada (oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo); y pinchazo y estocada (oreja).

  • ROCA REY AZUL MARINO Y ORO Estocada tendida (silencio tras aviso); y gran estocada (silencio).

Es de suponer que el señor José Luis González no se volverá a sentar en un palco. No por su voluntad, si no por la imposición de una autoridad que él impuso en su forzosa despedida en contra de la voluntad de casi 24.000 almas, que pidieron con clamor y justicia las dos orejas para Borja Jiménez y que por sus santos negó provocando casi una alteración del orden público. Una obra de primor a un toro de categoría. Una faena breve en sus cinco tandas pero que tuvo por contra gran dimensión en el número de muletazos de cada una. El inicio fue excelso, las dos siguientes series con la derecha pletóricas, por encaje, ajuste, ritmo, cadencia y clase. Mantuvo el tono en las dos que continuaron al natural, donde el toro bajó la intensidad.

Tras recibir a aquel Dulce toro de Victoriano del Río en la puerta de chiqueros, Borja Jiménez se tiró a matar con gran rectitud y contundencia y la espada quedó en lo alto. Dulce defendió su muerte en una larga agonía como bravo que fue y el señor presidente perpetró el robo no solo de la feria sino de muchas ferias. Sin saber porqué, porque a la impecable faena de Borja Jiménez le acompañó una petición mayoritaria, abrumadora y escandalosa del doble trofeo. Se formó un lío monumental. Un atraco inconcebible. El fallo fue mayúsculo. Y más se acentuó cuando lo compensó el quinto, un sobrero de Torrealta (a este y al titular los recibió también a porta gayola con la plaza rendida de nuevo a su entrega), con una faena que no era de oreja, aunque tuvo una apertura soberbia, por bella, encajada, pura y rotunda.

Todo fue perdiendo fuelle, se antepuso un pinchazo a la estocada y asomó el pañuelo blanco que enmendaba la pifia presidencial. El palco devaluó la puerta grande pero no a un revalorizado Borja Jiménez que se rebeló a lo grande y se llevó la tarde y la feria de calle para salir ratificado de Madrid. Sin duda alguna. La tarde se abrió con un toro muy encastado, al que Emilio de Justo le firmó un precioso inicio;con el insignificante cuarto firmó una faena sorda en la que no le echaron cuentas por la endeblez del astado. Roca Rey se impuso a las secas embestidas del tercero y a la mansa condición del sexto, que plantó renuncio en su encastado juego en cuanto se impuso con autoridad. Con una sola serie ganó la batalla el peruano.

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