19 junio 2019
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Los dos testaferros de Mariano Rodríguez, condenados a 5 años de cárcel

La Audiencia Provincial les impone una indemnización conjunta 10,4 millones de euros al concurso de acreedores de ‘Jamón Salamanca’

11 may 2019 / 13:53 H.

La Audiencia Provincial de Salamanca ha dictado sentencia en la causa seguida contra los testaferros de Mariano Rodríguez y su malicioso plan contra los acreedores de ‘Jamón Salamanca’. La sentencia, a la que ha tenido acceso LA GACETA, condena a cada uno de los dos acusados, J.R. y A.V., a cinco años de prisión, el pago de 12.000 euros de multa y una indemnización conjunta por importe de 10.430.000 euros al concurso de acreedores por un delito de alzamiento de bienes. Impone además a ambos una pena de inhabilitación para el comercio e industria por el tiempo de la condena (cinco años).

El fallo del alto tribunal salmantino coincide básicamente con la petición inicial de la Fiscalía, que en su escrito de calificación solicitaba para cada uno de ellos cinco años de prisión por el delito de insolvencia punible, aunque al término del juicio señaló que ambos podrían ser además autores de otro delito de apropiación indebida o administración desleal por lo que la pena a imponer debería incrementarse en otros cinco años de prisión para cada uno.

En el juicio, que la Audiencia Provincial acogió en septiembre de 2018, uno de los ahora condenados, J.R., aseguró que él y su familia, con una asentada trayectoria en el sector cárnico en Écija (Sevilla), invirtieron un millón y medio de euros en el proyecto que tenían pensado llevar adelante con éxito junto al empresario salmantino porque lo que menos pensaban “era que Mariano era insolvente”.

En su escrito de calificación inicial, el fiscal señalaba que en el año 2011, el empresario Mariano Rodríguez Sánchez era administrador único de la sociedad anónima Jamón Salamanca -empresa mercantil salmantina del ramo de la chacinería-, aunque respecto a él la causa se sobreseyó en su día a causa de su fallecimiento.

Por esas fechas, la situación económica de Jamón Salamanca se volvió muy difícil, hasta el punto de tener que declararse en concurso de acreedores a finales de ese año 2011, si bien los impagos de deudas vencidas -en especial de la Agencia Tributaria y la Seguridad Social- eran muy cuantiosas ya desde anteriores anualidades.

Ante ello, Mariano Rodríguez concibió la idea de crear una nueva sociedad chacinera ficticia, a fin de trasladar a la misma los activos fundamentales y susceptibles de ejecución, de modo que los acreedores de Jamón Salamanca quedasen burlados en sus expectativas de cobro.

Para ello, se puso de acuerdo con los acusados para que crearan la sociedad limitada Distribuciones Cárnicas Jamón Salamanca (Disjasa). Lo que hicieron el 15 de marzo de 2011 con un capital simbólico de 3.050 euros, cuando el de Jamón Salamanca era de 18.607.208,26 euros.

Hecho esto, hasta finales de noviembre de 2011, Mariano Rodríguez trasvasó a Disjasa la práctica totalidad de las existencias chacineras de Jamón Salamanca, hasta un total valorado en 13.411.774,22 euros, aceptando, destaca el fiscal, la “insólita y maliciosa fórmula” de pagarés de Disjasa hasta tres años vista, salvo un abono en metálico de 1.210.086,42 euros y pagarés endosados por terceros hasta 457.219.83 euros.

En consecuencia, el importe de los pagarés a cuyo abono se comprometieron los acusados ascendía a un total de 11.744.467,97 euros, algo absolutamente imposible de pagar por parte de las dos personas de escasa solvencia y menos por una empresa con 3.050 euros de capital, señala el fiscal.

Entre tanto, aprovechando el larguísimo plazo de los pagarés, todo el activo chacinero transferido (jamones, paletas y salchichones principalmente) fue escamoteado entre Mariano Rodríguez y los dos acusados sin volver a aparecer.