04 diciembre 2021
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El lotero de Ciudad Rodrigo acusado de apropiación alega un posible “robo”

El fiscal le pide 5 años de cárcel, 15.000€ de multa y más de 236.000€ de indemnización

25 nov 2021 / 22:10 H.

El lotero de Ciudad Rodrigo acusado de hundir el negocio familiar, dejando un desaguisado que excede los 236.000 euros, asegura que no sabe cómo ha podido faltar el dinero de la venta de loterías y otros juegos, que la única explicación es que la caja fuerte quedara abierta y alguien lo hubiera cogido mientras él se encontraba despachando en otra zona de la administración.

La teoría del supuesto robo y el reconocimiento de una “nefasta” gestión del negocio llevaron, según ha declarado A.F.R., al desastroso final del negocio, que tuvo que ser vendido a toda prisa de modo que los compradores ingresaron la cantidad adeudada a la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) para evitar que la concesión decayera.

La Audiencia Provincial de Salamanca dejó este jueves visto para sentencia el juicio contra A.F.R., que se enfrenta a una condena de cinco años de prisión, 15.000 euros de multa y más de 236.000 euros de indemnización, además de las costas, que le pide el fiscal por un delito de apropiación indebida de especial gravedad. El alto tribunal ya le había condenado en 2019 por hechos muy similares, sentencia que ya ha sido ratificada por el Tribunal Supremo, según se expuso en la sala.

“Hubo una gestión nefasta, desastrosa la verdad... era mi negocio, me quedé sin futuro, sin trabajo...”, comenzó declarando el acusado, que alegó que, al margen de ello, el procedimiento normal era que una persona estuviera en al oficina donde estaba la caja fuerte, mientras otra despachaba a los clientes. De hecho, dijo, a él le ayudaba un familiar en el despacho de loterías, pero los hechos de los que se le acusa coincidieron con “acontecimientos familiares”, cuestiones de salud que afectaron a sus padres con los que vivía, y el problema es que se quedó solo en la administración. “La caja fuerte tenía que estar cerrada, porque yo tenía que estar despachando. Que la caja estaba abierta es la única explicación que hay”, manifestó. A preguntas de fiscal de si sospechaba de quién podría haber “robado” ese dinero, dijo que particularmente no sospecha de nadie.

El fiscal señaló su sorpresa ante las declaraciones del acusado y el supuesto “robo”, porque según había alegado su abogado en el escrito de defensa, dijo, por el hecho de trabajar en una administración de loterías su cliente habría sido “arrastrado por la pasión irresistible por jugar”, por una especie de ludopatía. Extremo que A.F.R. negó en el juicio.

“Las cosas se hicieron mal, muy mal”, insistió el acusado, que, a preguntas de su defensa, recalcó que no se había llevado de la administración ni un solo euro, “absolutamente nada” y a día de hoy vive con una pensión de la Junta de 465 euros al mes: “El primer perjudicado soy yo, por esta mala gestión me quedé literalmente sin nada”. Dijo además que la venta de la administración se hizo totalmente al margen de él, que de hecho tenía mejores ofertas de compra, ofertas que casi duplicaban a la de los que finalmente se quedaron con el negocio, pero la otra parte “no le dejó intervenir en las negociaciones”, explicó.

Por su parte, la denunciante, su entonces socia y prima carnal, mantuvo las acusaciones contra el acusado. Contó que en mayo de 2015 entregó el punto de venta y rindió cuentas de su gestión con él y ya no volvió a entrar hasta que le llamaron de Salamanca para decirle que había “un problema” y enseguida se puso “en alerta” porque no era la primera vez que pasaba. Su primo no contestaba al teléfono y cuando al fin consiguió hablar con él, ocurrió lo siguiente:

- “¿Qué pasa con esto?, no me digas que me la has vuelto a preparar...”, le dijo ella.

- “Yo no quiero saber nada”, respondió él.

“A mí me dejó absolutamente sola. Yo fui la que tuve que buscar a alguien en muy poco tiempo, alguien que me sacara las castañas del fuego”, declaró y explicó que al coincidir los hechos con fechas navideñas la venta del negocio se complicó, solo tenía “cinco días” y los únicos que le ofrecieron el ingreso directo de los 132.000 euros fueron los actuales dueños.

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