20 mayo 2019
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El caso del estafador incansable

De vender televisiones inexistentes a más de 130 bejaranos a ser acusado de cobrar a sus víctimas por no instalar ventanas y armarios empotrados como prometía

16 may 2019 / 21:27 H.

El empresario de Guijuelo que en el mes de junio de 2011 fue condenado por timar a más de 130 bejaranos con la venta de equipos de televisión, música y electrónica inexistentes, L.O.P.B., volverá a sentarse la próxima semana, el martes, en el banquillo de acusados de la Audiencia Provincial de Salamanca con motivo de nuevas denuncias por estafa al hacerse pasar por representante de empresas de servicios sin serlo y comprometerse a instalar ventanas de aluminio, armarios empotrados a medida y demás obras en una vivienda sin finalizar sus encargos, simplemente porque desde el principio no pretendía hacerlo.

Según ha podido saber LA GACETA, el acusado, que desde la estafa que le hizo famoso en el año 2011 acumula un total de ocho condenas más siempre por el mismo tipo de delitos, ha aceptado ya una pena de un año y nueve meses de prisión y el pago de 720 euros de multa por el timo de las ventanas y los armarios empotrados en un acuerdo alcanzado entre las partes que contempla además el abono de la correspondiente indemnización. No así respecto al segundo caso, el de la vivienda, por el que previsiblemente sí será juzgado y se enfrentará a una pena de seis años de prisión acusado de un delito continuado de estafa, una solicitud doblemente agravada que solicita la Fiscalía dada su condición de multirreincidente.

Solo en los últimos siete años, le constan ocho condenas: una en 2012, cuatro en 2016 y otras tres en 2017. Una dilatada trayectoria delictiva por la que se encuentra preso en la actualidad, señalan las fuentes consultadas, y que le ha llevado a ser considerado como un auténtico estafador de libro.

Según recoge el fiscal en sus calificaciones iniciales, en marzo de 2017 L.O.P.B. firmó el primer contrato para la instalación de cinco ventanas de aluminio por importe de 2.800 euros, por el que recibió 1.400 euros. El 22 de mayo de ese mismo año firmó otro contrato para la instalación de armarios empotrados a medida por importe de 1.475 euros para cuya preparación requirió al cliente 770 euros. Encargos ambos que no llegó a formalizar, de manera que ha aceptado ya la pena de un año y nueve meses de prisión acordada con el fiscal, multa y responsabilidad civil.

El 27 de junio de 2016, después de las conversaciones con otra clienta y una vez más sin intención de cumplir, hizo el presupuesto para una vivienda en la calle Doctor Piñuela por 16.855 euros, si bien el presupuesto se amplió después a 23.372 euros. El acusado recibió 2.000 euros de la clienta y algunas cantidades inferiores más entre junio y noviembre de 2016 sin que, como era su intención desde el principio, volviera a preocuparse de la obra de manera que levantó y tiró algunas paredes, dejando la fontanería y la electricidad a medias.

Por este último hecho, que el fiscal califica como un delito continuado de estafa, le pide seis años de prisión e indemnización, una pena agravada en su caso por sus múltiples antecedentes al haber hecho el acusado de este tipo de engaños su medio de vida.