23 mayo 2022
  • Hola

Una segunda vida al servicio de la ciencia

Cerca de 600 salmantinos están registrados como donantes para que su cuerpo sea utilizado para la docencia y la investigación | Tratar los restos humanos con el mayor respeto y dignidad es el objetivo prioritario en la gestión del depósito de la Facultad de Medicina, que acaba de ser renovado y ampliado

22 dic 2021 / 08:25 H.
Ver Comentarios

PALABRAS CLAVE

El blanco inmaculado de la estancia infunde un respeto reverencial. El mismo que la Universidad de Salamanca otorga a los anónimos ciudadanos que lo hicieron posible desde que un día se comprometieron con la ciencia en una generosa y valiente decisión. Pesa en el aire un fuerte olor a producto químico y se agradece en este caso llevar la mascarilla pandémica.

Ordenados con pulcritud y total discreción y anonimato, en una temperatura ambiente de 2,3 grados que permite su adecuada conservación, 40 bolsas blancas cerradas herméticamente y colocada en bandejas extraíbles atesoran sendos cuerpos, personas aún más allá de la muerte, que permitirán salvar vidas sirviendo a la docencia y la investigación.

El depósito de cadáveres que gestiona el departamento de Anatomía e Histología de la Universidad de Salamanca acaba de ampliar y modernizar sus instalaciones en la planta baja de la Facultad de Medicina. El objetivo, incorporar a la institución académica al Programa Nacional de Donación de Cuerpos (Pronadocu), que regula el buen hacer en el uso de cadáveres para la docencia, la investigación y la formación permanente de los profesionales de la Salud.

“Desde que entran por la puerta, el objetivo es garantizar que se les trate con respeto y dignidad”

Las mejoras han incluido la instalación de una amplia cámara de refrigeración con capacidad para 40 cuerpos dispuestos en ubicaciones individuales y se ha transformado el obsoleto depósito existente en dos pequeñas cámaras de congelación con espacio para ocho cuerpos. También se ha renovado e independizado los sistemas de ventilación y extracción de aire de cada una de las salas de disección, una medida preventiva importante en tiempos de pandemia.

Varios cráneos humanos, convenientemente tratados, se guardan en el depósito hasta que sean utilizados en las prácticas estudiantiles.
Varios cráneos humanos, convenientemente tratados, se guardan en el depósito hasta que sean utilizados en las prácticas estudiantiles.

“Era imprescindible hacer un depósito nuevo para conservar los cuerpos de forma adecuada. Se trata de personas que generosamente han donado su cuerpo para que podamos llevar a cabo nuestro trabajo y han de ser custodiados y tratados de forma correcta”, afirma Belén Peláez Pezzi, directora del departamento de Anatomía e Histología. Y enfatiza: “desde que entran por la puerta, mi misión es garantizar que se les trate con respeto y dignidad. Y además resulta una buena lección de humildad, porque te das cuenta de la verdadera naturaleza del cuerpo humano y por lo que realmente merece la pena.”

La donación

“Antes, los cadáveres que se utilizaban para disección eran de las personas que no reclamaba nadie. Cuando yo estudiaba, los traían de un asilo de indigentes de Ciudad Rodrigo. Todo esto se acabó cuando la Sociedad Anatómica Española elaboró los protocolos de donación”. La profesora Peláez, que ha tutelado en los últimos tres años la renovación de este servicio desde la dirección del Departamento de Anatomía e Histología, destaca la importante labor del exrector de la Universidad Pedro Amat —y antecesor en el mismo puesto— logrando en la década de los 80 el reconocimiento de Escuela Anatómica de Salamanca, en la que formaron muchos de sus numerosos discípulos.

A cada cuerpo se le asigna un número y quedará identificado por su sexo y año de entrada. Ya son anónimos

Cualquier ciudadano puede registrar en el departamento su voluntad de donar su cuerpo tras su fallecimiento para el estudio anatómico. Para ello puede ponerse en contacto con la Secretaría del Departamento de Anatomía, en la Facultad de Medicina, donde será informado de los requisitos y podrá recoger la documentación que deberá formalizar. Todo está accesible para su consulta en la web del departamento de Anatomía e Histología de la Universidad.

Dos personas deberán avalar el compromiso del donante, que habrá de cumplir una serie de condiciones: entre ellas, no padecer enfermedades infecto contagiosas o haber sido sometidos a grandes cirugías. Tras la firma, deberá llevar siempre consigo el carné de donante y sus familiares o personas cercanas se encargarán de avisar a una determinada funeraria para que traslade los restos a la Universidad de Salamanca o, en su caso a la más cercana cuando se produzca el deceso.

A la llegada de los restos mortales del donante al depósito, el personal —un técnico y una secretaria— registran el ingreso con la pertinente descripción anatómica y se le aplica el tratamiento para su conservación. A través del aparato circulatorio se le perfunde un líquido fijador que impedirá la putrefacción de los tejidos y también se le practica un test serológico preventivo. A cada uno de los individuos se le asigna un número y quedará identificado por su sexo, año de entrada y utilidad. Ya son anónimos. “Se ha dado el caso —cuenta Belén Peláez— de familiares que han reclamado los restos con posterioridad, Pero de acuerdo con la voluntad del finado, esto ya no es posible.” En la actualidad, cerca de 600 personas están registradas como donantes en el Departamento de Anatomía e Histología de la Universidad.

En la antesala de las dos cámaras refrigeradas, el depósito almacena en grandes estanterías restos óseos perfectamente identificados y clasificados, y que son tratados con paraloid, una resina acrílica que se le aplica para consolidar los tejidos. Otras estructuras metálicas acogen una amplia variedad de contenedores con tejidos orgánicos conservados en alcohol de 70 grados que se renueva con frecuencia.

La crioconservación a 20 grados bajo cero de restos en la nueva dependencia creada en el depósito ha abierto a la Facultad de Medicina nuevas posibilidades de investigación. Los cuerpos no tratados químicamente ofrecen, una vez descongelados, la flexibilidad necesaria para que los investigadores experimenten nuevas técnicas quirúrgicas, implantaciones de prótesis, laparoscopias, etc. En este sentido, ya se proyecta un curso intensivo de investigación clínica para el mes de marzo.

Los cuerpos utilizados en las practicas anatómicas son utilizados hasta un período de dos años como promedio, tras el que son incinerados y sus cenizas depositadas en el columbario del cementerio de Salamanca.

La formación

Mientras tanto, en la primera planta, alumnos de primer curso tienen su primer contacto con los órganos del cuerpo humano en la asignatura de Anatomía Humana. Toman notas en sus cuadernos mientras observan tanto maquetas de plástico como piezas anatómicas reales del cerebro y de la médula espinal con sus ramificaciones nerviosas. Son las herramientas más básicas en una formación con la que contarán también con pruebas de imagen cono radiografías y resonancias y la alta tecnología que aporta el potente programa audiovisual Visible Body (Human Anatomy Atlas), un recurso electrónico al que se ha suscrito la Universidad.

Las renovadas salas de disección registran un uso intenso diario, de 8 a 14 horas, durante el trimestre en que se cursan las diferentes asignaturas. “Siempre hay algún chico que se impresiona”, afirma la directora del departamento. “Es normal cuando uno se enfrenta a esto con 17 años. Ahora la mascarilla protege del ambiente y hemos conseguido retirar el formol, que es muy tóxico”. En el extremo contrario, el profesorado no permite frivolidades en las prácticas. “Está totalmente prohibido usar los móviles en las salas de disección. Les pedimos que hagan una reflexión seria, y que agradezcan la oportunidad que tienen de poder estudiar directamente sobre material humano, una fuente esencial en el conocimiento de la Anatomía”.

Es normal que a muchas personas les imponga trabajar en estos escenarios. Los técnicos que trabajan en el depósito y en las salas de disección, Damián Suárez y María García, responden con claridad. “Lo normalizamos. Es la vida, y este es un trabajo como otro cualquiera”.

Los retos

El depósito del Departamento de Anatomía apoya la docencia en hasta cinco facultades y grados: Enfermería, Fisioterapia, Terapia Ocupacional , Odontología y Medicina. Asimismo, las donaciones ofrecen material de prácticas a másteres en Neurociencias y Fisioterapia y se ha iniciado una colaboración con el Departamento de Cirugía para que sus residentes realicen prácticas de otorrinolaringología.

La directora del departamento lamenta que la falta de personal docente, agudizada por bajas y jubilaciones, impida ampliar las horas de prácticas anatómicas. “La disección es una labor muy delicada, ocupa mucho tiempo. Además somos pocos profesores. Esto nos dificulta poder transmitir la experiencia que se ha ido atesorando en el departamento desde los tiempos de don Pedro Amat, y sobrecarga de trabajo para el personal docentedel departamento. Cubrimos el déficit con profesores asociados que nos aportan la visión clínica y actual de la Anatomía, muy importante para los futuros profesionales de la Salud. Necesitaríamos gente joven con ganas de trabajar”.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png