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Una turronera de La Alberca en los portales de San Antonio vendiendo un producto a clientes salmantinos. LAYA
El turrón salmantino que sedujo a la Reina Sofía

El turrón salmantino que sedujo a la Reina Sofía

Cinco vendedoras de la Sierra brindan este placer en los portales de San Antonio

Lunes, 4 de diciembre 2023, 17:54

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Aunque queda muy lejano aquel tiempo en el que los salmantinos podían adquirir en los puestos de las turroneras un pedazo de turrón de La Alberca a una peseta -una anécdota que algunos clientes de avanzada edad recuerdan a las actuales-, las turroneras de La Alberca son un 'hito' y no abandonan el lugar en el que pasaban las navidades sus padres, abuelos y bisabuelos. Unos portales de San Antonio que acogen con júbilo y alegría cada año la llegada del turrón artesanal de la sierra elaborado a mano con miel de la Sierra, almendras de las Arribes del Duero y productos locales. Los productos se podrán adquirir hasta el próximo 24 de diciembre.

El turrón de La Alberca se convierte cada año en un producto muy deseado, un bocado que llegó a seducir hace un tiempo incluso al paladar de una reina. Doña Sofía también fue la clienta de una de las turroneras actuales. Ella misma narra la anécdota con nostalgia: «Llevo 32 años viniendo y, antes de la pandemia, yo estaba en este mismo puesto. Antes lo hacían mis padres y mis abuelos. La reina Sofía vino a Salamanca para una inauguración. Iba paseando por aquí y pidió a sus escoltas que parasen que iba a comprar turrón. Yo misma le entregué el producto en sus manos», explica Paula Mancebo. Después de una vida entregada a la tradición, asegura que se va a jubilar 'siendo turronera': «Esta tradición es tan antigua que no está ni datada. Siempre nos han contado que las turroneras no pararon ni siquiera en las navidades de los años de la guerra civil española», reconoce.

Una de las cosas que siempre les hace 'volver por Navidad' es el cariño que reciben: «La gente de Salamanca siempre aguarda nuestro regreso. Es muy gratificante poder compartir con ellos y que les guste el producto. También que nos recuerden que han sido clientes de nuestros padres y abuelos», afirma.

Yolanda García ha pasado cada navidad en los soportales de la capital charra desde que tiene uso de razón: «Llevo diez años yo sola, pero antes venía con mis padres. Continúo con una tradición que comenzó mi bisabuela. Los clientes siempre se acuerdan de mis padres y es una maravilla que te recuerden cosas o que tengas clientela fija que te espere gracias a ellos», afirma García. Asimismo, el turrón de La Alberca siempre incita al recuerdo: «Devolvemos a muchas personas mayores a su infancia. Eso es muy bonito».

Toñi Mancebo representa a la tercera generación de una familia de turroneros desde hace más de 25 años. «Esto siempre ha sido generacional y pasaba de padres a hijos. Tengo dudas, porque es posible que conmigo termine. Mis hijos tienen otras aspiraciones. Si no hay relevo generacional, esto termina», aseguró nostálgica la turronera. Para ella, lo más gratificante en esta época del año es satisfacer las necesidades de los clientes salmantinos y 'estar siempre a la altura': «La alegría en la cara de la gente cuando compra el turrón o lo prueba y ve su calidad es un regalo. También una garantía porque siempre vuelven. Cuando la gente lo prueba, principalmente los turistas, se quedan alucinando», asegura. García hace especial hincapié en la importancia de mantener las tradiciones para ser fiel a las raíces de la tierra charra: «Si se pierden las turroneras se deja a un lado una raíz muy arraigada en Salamanca. Si no vienen las turroneras por navidad no es lo mismo. Las tradiciones no se pueden perder porque son la esencia de cada uno y representan las vivencias de un pueblo», asegura.

Ana Becerro es turronera desde hace treinta años, convirtiéndose en la cuarta generación de su familia. Comenzó a ayudar a su madre cuando tenía quince. «A los salmantinos siempre los agradezco su cariño. Hay días que lo pasamos realmente mal por el frío y se hace duro no estar en casa durante un mes. Nuestros clientes reconocen y admiran que estemos aquí, eso nos da las fuerzas para volver cada año y ofrecer lo mejor de nuestra tierra», asegura Becerro.

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