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Cristina Pérez en el Boulevard des Pyrénées en Pau, Francia.
SALMANTINOS POR EL MUNDO

Las aventuras de una salmantina en Francia: «Celebré el Lunes de Aguas, pero haciendo un poco de trampa»

Cristina Pérez vive en Pau desde septiembre de 2023, donde está terminando su doctorado sobre literatura

José Fuentes Rajo

Salamanca

Lunes, 10 de junio 2024, 13:27

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Vivir en el extranjero supone para la mayoría una experiencia transformadora en la que salir de la zona de confort, adaptarse a una realidad diferente y vislumbrar nuevos horizontes culturales se convierten en los ingredientes principales de una etapa de crecimiento personal.

La salmantina Cristina Pérez «tenía muchas ganas de probar» esta vivencia después de «pasar toda la vida« y su etapa universitaria en la capital charra, lo que la llevó a embarcarse en la aventura de vivir en Pau, una ciudad de unos 70.000 habitantes al suroeste de Francia, donde está cursando un doctorado en Literatura.

¿Cómo ha sido la transición de vivir en Salamanca a residir en Pau?

La transición ha sido muy buena, pero sí ha supuesto cambios en mi forma de vida. Por un lado, evidentemente fue necesario acostumbrarme a la diferencia del idioma y de los horarios de las comidas. Por otra parte, el círculo social cambia y se concentra en nuevas amistades, teniendo la oportunidad de crear vínculos especiales con personas que están en situaciones similares o que son de ese lugar, pero están abiertas a conocer a extranjeros. Y, en lo que a mí respecta, la otra gran diferencia que he vivido ha sido alojarme en una residencia a las afueras de la ciudad, después de estar acostumbrada a vivir relativamente cerca del centro en Salamanca.

¿Qué similitudes y diferencias hay entre la vida en ambas ciudades?

Salamanca y Pau tienen en común que son ciudades pequeñas en las que la universidad tiene cierto peso, aunque, por supuesto, es mucho mayor en Salamanca. Pero hay bastantes diferencias entre ellas. Por ejemplo, la belleza de Salamanca reside fundamentalmente en su parte arquitectónica y monumental, mientras que la belleza de Pau se apoya mucho en su aspecto natural, puesto que uno de sus mayores atractivos es un paseo con vistas a los Pirineos, aunque también tiene algunos edificios de gran interés arquitectónico. Por otra parte, la oferta de servicios y de transporte es menor en Pau.

¿Hay algo específico de Salamanca que haya echado de menos estando en Pau?

La ciudad en sí misma la echo de menos, y cada vez que vuelvo intento aprovechar para pasear por las calles de Salamanca y disfrutar las vistas. Por supuesto, también echo mucho de menos a mi gente de allí, aunque intento que no pase mucho tiempo sin verles. Y, por último, echo de menos el jamón y las raquetas, de hecho, en uno de los viajes les traje a mis amigos ambos alimentos para que probaran el buen producto charro.

¿Ha tenido oportunidad de compartir tradiciones salmantinas con sus amigos en Pau?

Sí, en general yo hablo mucho de Salamanca a todo el mundo y varios de mis amigos de aquí irán pronto a visitar la ciudad. Además, para mí fue muy especial poder hablar de la tradición del Lunes de Aguas en una clase de cultura española –en la Universidad de Pau– y también poder llevar hornazo y celebrar el Lunes de Aguas con mis amigos de aquí –aunque hice un poco de trampa, porque lo celebramos un martes.

Salamanca es conocida por sus monumentos y su historia. ¿Ha encontrado algún paralelo en Pau en términos de patrimonio cultural?

En Pau también hay un patrimonio cultural interesante, como su castillo medieval, algunas iglesias o el museo de Bellas Artes, pero es mucho menor que en Salamanca. No he conocido ninguna ciudad pequeña que tenga tanta riqueza monumental y tanto esplendor artístico como Salamanca.

¿Qué diferencias observa entre la forma de ser de los salmantinos y la de la comunidad en Pau?

No sé hasta qué punto es algo específico de estas ciudades, o más bien un rasgo propio del país, pero los franceses en Pau son muy educados, aunque, por lo general, les cuesta abrirse socialmente más que a los españoles. También son más caseros y, si hacen planes fuera de casa, suelen terminar antes. Esta ha sido mi percepción este tiempo, pero he conocido a franceses que no cumplen con ello.

¿Cómo cree que esta experiencia en Pau influirá en su relación con Salamanca?

Creo que me va a ayudar a valorar más lo que tengo y mi ciudad y también a abrir la mirada al otro. Creo que salir ayuda a tomar conciencia de la importancia de tener una actitud de acogida con personas que provienen de otros lugares, con culturas más o menos cercanas a la nuestra.

En poco tiempo volverá a vivir en Salamanca, ¿se plantea volver a irse o prefiere echar raíces aquí?

Estoy viviendo una experiencia muy buena en la localidad de Pau, pero mi intención es vivir en España en un futuro. La vida da muchas vueltas, pero creo que me asentaré en Salamanca o en otra región española.

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