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Dos trabajadores del sector de la construcción. LAYA
Salamanca destruye 2.200 empleos en un año, pero el paro no sube porque también pierde población activa

Salamanca destruye 2.200 empleos en un año, pero el paro no sube porque también pierde población activa

15.900 parados en la provincia, los mismos que hace un año, pero los demandantes de empleo se han reducido en 2.200 personas

Viernes, 26 de enero 2024, 09:49

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En Salamanca trabajan menos personas que hace un año pero el número de desempleados no aumenta. No es una paradoja ni una contradicción. Es una de las conclusiones que se desprenden de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2023. El envejecimiento de la población, el éxodo juvenil, la oferta pública de empleo y la prolongación de los estudios en busca de una mayor especialización son algunas de las causas que justificarían que la destrucción de 2.200 empleos en doce meses no suponga ni el más mínimo aumento de los desempleados de la provincia. La pérdida de población activa, de quienes tienen o buscan empleo, en la misma medida en que disminuyeron los ocupados ha evitado que, a diferencia de Castilla y León, la EPA concluya que en Salamanca no aumentó el paro entre el último trimestre de 2022 y el mismo periodo de 2023. Y de esta forma, la provincia se mantiene en la cifra más baja de desempleo al cierre de ejercicio de los últimos 15 años —la misma, eso sí, que en 2022—. ¿Cuál es esa cifra? 15.900 desempleados, 2.150 menos de los apuntaba este diciembre la estadística del Servicio Público de Empleo Estatal. Pero, aunque la pérdida de población activa evite que suba la cifra de parados, no puede disimular el aumento en la tasa de paro, que, conforme a la estadística del INE, habría subido dos décimas en los últimos doce meses, del 10,4% del último trimestre de 2022 al 10,6% actual.

Los datos del INE contrastan con los del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Según el INSS, 2023 concluyó con la cifra de afiliados más alta para un cierre de ejercicio desde, al menos, 2012. Sin embargo, la EPA registró en el último trimestre la menor cifra de ocupados (136.600) desde finales de 2021. Conforme a la encuesta, del tercer al cuarto trimestre del pasado ejercicio se perdieron 2.800 empleos en la provincia. Aproximadamente se destruyó uno de cada cincuenta empleos, una realidad muy vinculada a las importantes oscilaciones que la estacionalidad tiene en el mercado laboral salmantino, con un alta dependencia del sector servicios. Sin embargo, la estacionalidad no justificaría la desaparición de 2.200 empleos respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Con estos datos, las confederaciones empresariales de la provincia, CES y CEOE-CEPYME, alertan de las consecuencias que la inestabilidad y la inseguridad regulatoria están teniendo en la generación de nuevos empleos.

El descenso de ocupados tendría especial impacto en el sector primario. Si bien es cierto que los datos del INSS mostraban una reducción de asalariados y autónomos en agricultura y ganadería en el último año, apenas llegaba a sumar un centenar. Sin embargo, la EPA indica la desaparición de en torno a un millar de ocupados en el campo. Pasaron de 7.700 a 6.700, lo que supone un descenso que roza el 13%. Más son los que se pierden en el sector servicios, unos 2.000, pero porcentualmente no equivalen ni a un 1,9%, ya que en el último trimestre 103.900 salmantinos —el 77,2% de los ocupados— trabajaban en él. En la industria los puestos de trabajo se redujeron en un centenar en el último año, mientras que en la construcción se generaron cerca de 900, un 8,5% más que en el mismo periodo de 2022.

Aunque las cifras de trabajadores de la construcción fueron más elevadas en el segundo y tercer trimestres de 2023, la cifra de ocupados en este sector se encuentra en el nivel más alto, según la EPA, en un cierre desde 2008, lo que apunta a la recuperación que está viviendo el sector. La situación opuesta se percibe en el sector industrial de la provincia, en el que durante los cuatro trimestres del pasado ejercicio se registraron, según el trabajo del INE, las cifras más bajas de ocupación desde 2014, tras las reducciones de plantilla que se vivieron durante la anterior crisis económica. De la misma forma, el ámbito agrícola y ganadero se encuentra en uno de sus peores momentos en lo que a número de trabajadores se refiere. Según la EPA, los ocupados en el sector primario son 6.700, la cifra más baja en un cierre de año desde 2010. Aunque esa destrucción de empleo no se traduce tampoco en un incremento del desempleo, que en este sector estaría representado por unas 200 personas, 200 más que un año antes.

Reacciones a la EPA

El presidente de la confederación CES, Antonio Rollán, exige al Gobierno, más allá de una reforma fiscal que ve absolutamente necesaria para no asfixiar a los empresarios, políticas “pro empresa” para que estas puedan crear puestos de trabajo, y para facilitar el crecimiento de las pymes, en vez de “hostigamiento e imposiciones”. Desde CEOE-CEPYME insiste en que es preciso “una seguridad y estabilidad regulatoria que genere confianza en los inversores y priorice el mantenimiento y la creación de empleo”. “Necesitamos garantías de que no nos van a cambiar las reglas del juego”, insiste su presidente en Salamanca, Diego García. Más allá de los datos de la EPA y del SEPE, que ofrecen importantes claves sobre el mercado laboral, el secretario provincial de UGT, Marcelino Muñoz, insiste en que las cifras de afiliados y recaudación de la Seguridad Social, que están marcando récords, evidencian que es un buen momento para el mercado laboral. Y con 7.700 parados más en Castilla y León en 2023El gerente del Servicio Público de Empleo de Castilla y León (Ecyl), Álvaro Ramos-Catalina Ysasi, incidió en que se han dado una serie de elementos que “han frenado el ritmo de recuperación” del empleo y que siguen “siendo objeto de preocupación porque están poniendo en riesgo la recuperación económica”.

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