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José Hernández junto a la tienda que su familia regentó 68 años. ALMEIDA
Un rótulo histórico en Salamanca: «Nunca estuvo tan nerviosa como cuando atendió a la mujer de Franco»

Un rótulo histórico en Salamanca: «Nunca estuvo tan nerviosa como cuando atendió a la mujer de Franco»

La dueña de la antigua Perfumería Venus, cuyo letrero se ha elegido entre los de valor histórico de la ciudad, despachó a miles de clientes, entre ellos la esposa del Caudillo

Belén Hernández

Salamanca

Sábado, 11 de mayo 2024, 06:35

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Aurora trabajó hasta los 86 años como dependienta. Aunque fue más conocida por regentar la Perfumería Venus, una de sus mejores anécdotas sucedió cuando era dependienta en una tienda de comestibles del Liceo. «Siempre nos decía que nunca se había puesto tan nerviosa como cuando tuvo que atender a la mujer del Caudillo, a Carmen Polo», explica su hijo José Hernández. Fue durante el tiempo en el que Franco vivió en el Palacio del Obispo. «En la Guerra, antes de marcharse a Burgos», matiza. «Solía comprar embutidos, quesos y otros comestibles, incluso se los llevaban a su casa», añade mientras contempla desde la acera el rótulo de la Perfumería Venus. «Representa a toda nuestra familia», evoca sin quitarle ojo. Es uno de los rótulos incluidos en el inventario de elementos a conservar en la ciudad por su valor histórico e identitario, ubicado en la calle Pozo Amarillo.

Aunque el letrero de la fachada pueda tener valor, el que sin duda lo tiene es el de banderola de la esquina. «Lo colocamos ahí para que se nos viera bien tanto desde la plaza del Mercado como desde Correhuela», cuenta José junto al edificio donde durante 68 años se ubicó el negocio familiar. Además, José fue su diseñador hace 40 años: una concha de vieira que recuerda a la del cuadro «El nacimiento de Venus» de Botticelli. Cuando sus padres compraron la perfumería, ya se llamaba así. «No sé cuántos años podría tener en total el negocio, casi cien», calcula Pepe, como le llaman sus amigos, que ahora contempla desde la acera el edificio que se va a reformar para construir pisos turísticos.

Con su madre a la cabeza la familia inició una trayectoria profesional que ya forma parte de la historia de Salamanca porque esa es, para muchos salmantinos su «perfumería de toda la vida». Tenía 7 años cuando adquirieron el local, donde siguió trabajando hasta que se jubiló. «Por aquí han pasado generaciones de familias, vino hasta la duquesa de Alba», recuerda en relación a Cayetana. «Nos compró unas pinzas para el pelo, eran para hacer un regalo», señala. Pero sobre todo han cruzado el umbral de su puerta «mucha gente, gente humilde y de Salamanca». Durante muchos años siempre se dijo en la ciudad que, si no encuentras algo, en la perfumería Venus lo tienen. Entre sus estanterías siempre había horquillas de moño, que no eran fáciles de encontrar, así como perfumes y productos de alta cosmética. «Hemos tenido muy buena gente trabajando con nosotros , habrán pasado 20 personas», repasa mentalmente el antiguo propietario. En el momento de máximo trabajo llegaron a ser nueve los empleados, entre contratados y familia. «Eran otros tiempos, cuando no había tanta competencia. Luego vinieron las franquicias y las grandes superficies y cambió todo».

Aquellos primeros años no tenían mucho que ver con la última etapa. Eran mediados del siglo pasado y en la entonces pequeñísima tienda vendían sosa a granel para hacer jabón y Blanco España. Las clientas iban con botellas para llevarse la lejía, el aguafuerte y las colonias se despachaban con probetas de cristal para medir las cantidades. «Teníamos esencias que te duraban todo el día», explica. Compraban en una cooperativa mayorista formada por 600 empresarios del sector que, curiosamente, presidía el padre de Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid. «Al final ya solo nos pedían colonias frescas como Nenuco, Benjamín, Polvos de Talco y Tiritas, que primero fueron de tela», expone el tendero. Vio cómo llegaban al mercado los primeros desodorantes en «stick» y luego en espray. «Vendimos muchísimos tintes de pelo», señala José, que trabajaba con primeras marcas como Chanel, Loreal y Margaret Astor que les ofrecían viajes por todo el mundo como incentivos. Gracias a eso ha visitado Brasil, Australia, Sudáfrica, Egipto y Tailandia, entre otros destinos. El viaje a Nueva York se lo debe al cantante Julio Iglesias. «Vendíamos unas de sus colonias y nos regalaron el viaje, con cena en las Torres Gemelas. Por eso cuando se produjo el atentado hasta se me cayeron las lágrimas». Toda una vida de trabajo, anécdotas y experiencias que a día de hoy se cobijan bajo el rótulo que ya es parte de la historia de Salamanca.

Para José Hernández el rótulo de la Perfumería Venus representa a toda su familia. Por eso cuando vendieron el edificio le pidieron a los nuevos dueños que se lo guardarán para llevárselo a una vivienda unifamiliar que tienen en las cercanías de Salamanca. Su intención siempre ha sido proteger el letrero que ha pasado a ser la seña de identidad de los Hernández Deogracias. No obstante, y ahora que con la nueva ordenanza de rótulos se ha abierto la posibilidad de preservar este patrimonio identitario de la ciudad, asegura que a la familia no le importaría cederlo para que formar parte de un museo dedicado al comercio tradicional salmantino. «Pero para dejarlo abandonado en un almacén no», advierte. Él mismo lo diseñó y recuerda que lo podemos contemplar de milagro.

«No lo partieron de pura casualidad», recuerda, para explicar que durante las obras que se llevaron a cabo en Pozo Amarillo para poner las tuberías de desagüe una de las excavadoras le dio un golpe que casi lo parte. Pero sobrevivió y aunque en varias ocasiones les rompieron los escaparates para robar perfumes, el rótulo en bandera no fue objeto de sus andanzas.

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