06 agosto 2020
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Oterino: “Ensayamos varios fármacos que van a ser mejores de los que hay”

El jefe de Medicina Interna del Hospital confía en que “durante la segunda ola se usarán medicamentos de los que no se está hablando, pero serán mucho más eficaces y seguros”

06 jul 2020 / 15:58 H.

El jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital de Salamanca, José Ángel Martín Oterino, se muestra optimista y convencido de que cuando llegue la temida segunda ola de COVID, “se emplearán otros fármacos más efectivos, más seguros de los que hay ahora y de los que ni siquiera se está hablando”.

El servicio del Complejo Asistencial está ensayando otros nueve fármacos diferentes al famoso Remdesivir, que ya ha sido aprobado en España, aunque su eficacia es relativa según coinciden los especialistas de todo el mundo.

“El Remdesivir ha sido el primero aprobado en Estados Unidos y recientemente aquí, pero tampoco va a ser el mejor fármaco con el que se trate a los enfermos a partir de otoño u invierno, porque se sabe que su efecto es limitado”, pronostica Martín Oterino.

En efecto, el Remdesivir es un producto que, inicialmente, se ideó para tratar a los casos más graves que estaban en la UCI, pero en vista de su relativa eficacia se ha decidido bajar un peldaño en el perfil del enfermo que puede recibirlo y empezar a utilizarlo antes. “Ahora mismo el Remdesivir es un medicamento de primer nivel para cualquier paciente que requiera ingreso. Es cierto que antes se pensaba para los enfermos de UCI, pero se ha ampliado su uso para el inicio del ingreso. Cualquier paciente que ingrese en un hospital podría recibir el Remdesivir con la idea de que frene la evolución de la enfermedad antes de que sea demasiado tarde”, explica el internista.

Lo que se ha demostrado hasta el momento es que el nuevo fármaco -del que Estados Unidos intenta comprar toda la producción- reduce algunos de los efectos de la enfermedad, así como acortar el periodo de la enfermedad.

De los nueve fármacos que el Hospital de Salamanca está probando mediante concesiones de ensayos clínicos, el doctor Oterino ya detecta que “algunos parece claro que van a ser más eficaces, seguro” y añade que “están diseñándose muchos productos porque la industria está volcada, pero van a distinto nivel de desarrollo: unos van más avanzados, como el Remdesivir, que se aprobó esta semana, otros marchan más despacio... Creo que es bueno ser prudente para garantizar que los fármacos sean efectivos, pero también que sean seguros. Lo mismo se puede decir de la vacuna, que se están desarrollando varias, pero es importante garantizar que sean totalmente seguras”.

De lo que no tiene duda el jefe de Medicina Interna es de que “posiblemente a partir de octubre o diciembre dispondremos de productos más eficaces que los que se han empleado en la primera ola, y que también serán muy útiles mediante combinaciones con otros fármacos u otras vías de tratamiento”.

j.h.d. | salamanca

Han sido cerca de 1.600 los pacientes ingresados en el Hospital de Salamanca durante la pandemia (1.258 altas y 371 fallecidos, junto a los 6 enfermos que todavía están ingresados). Material más que suficiente para poder poner en marcha múltiples ensayos clínicos de futuros fármacos, pero ese banco de pruebas se ha esfumado. Solo hay seis enfermos COVID en el Hospital Clínico, por lo que resulta imposible seguir investigando sobre la eficacia de futuros medicamentos.

José Ángel Martín Oterino confirma que hay otros nueve ensayos operativos -al margen del Remdesivir- que se gestionan, principalmente, a través del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL).

El director científico del IBSAL, Rogelio González Sarmiento, confirmaba ayer que “todos los ensayos están en stand by” porque no surgen nuevos pacientes a los que poder reclutar para el ensayo y, a la vez, avanzar en la creación de fármacos antes de que llegue la hipotética segunda ola. Una situación que invita a una doble lectura: la investigación no puede avanzar, pero es gracias a que los enfermos no son lo suficientemente graves como para acabar en un hospital. “Así es, por el momento todos los ensayos están en pausa y esperemos que ese ‘momento’ dure mucho”, reconoce González Sarmiento.

Otros ensayos del IBSAL también se han frenado durante las últimas semanas, pero no la falta de enfermos, sino porque sobre la marcha se ha comprobado que el producto testado no ofrecía las virtudes que se esperaban.

Así, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios suspendió hace alguna semanas los estudios del uso del fármaco contra la malaria hidroxicloroquina en pacientes con coronavirus. La recomendación llegó después de que dos investigaciones la Organización Mundial de la Salud y del Reino Unido concluyeran que el fármaco no suponía ningún beneficio para los pacientes. El grupo del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), ya había decidido un mes antes paralizar la parte de su proyecto “Solidarity” centrada en este compuesto.

Rogelio González confirma que los ensayos clínicos que gestiona el IBSAL siguen a la espera de nuevos pacientes

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