25 enero 2021
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María Victoria Mateos, salmantina entre los diez médicos más influyentes del mundo: “Influir es generar conocimiento para el tratamiento del paciente”

La coordinadora de la Unidad de Mieloma de Salamanca es una de las médicas con más prestigio internacional del Complejo y esta semana ha sumado otro reconocimiento

Está entre los diez médicos españoles más ‘influyentes’ del mundo. Un reconocimiento a toda una trayectoria investigadora, clínica y de publicaciones.

–¿Qué significa en la Medicina ser muy ‘influyente’?

–Habrá que preguntarle a quien lo haya escrito, porque es un reconocimiento para el que no han contactado conmigo. Esto parte de una base de datos mundial en la que quedan recogidas tus publicaciones, presentaciones a congresos de todos los autores indexados, etc. De ahí seleccionan a los médicos españoles que más aportan al conocimiento con publicaciones y datos nuevos de alguna patología o de la Medicina en general. Si publicas mucho, contribuyes a generar conocimiento nuevo y de esa manera es cómo influyes en los futuros tratamientos de pacientes.

–Poco que ver entonces con el concepto de ‘influencer’, que también los hay en Medicina.

–Eso sería si los sanitarios saliéramos diciendo ponte la vacuna de Pfizer o ponte la otra porque lo digo yo y te lo recomiendo. No es ese tipo de influencia, ni mucho menos. Si te fijas en mi currículo o en el de Jesús San Miguel, que es mi mentor y en muchas publicaciones vamos juntos, son siempre aportaciones a la ciencia basadas en la transparencia, porque aportamos información de pacientes en recaída, nuevos diagnósticos, tratados con un medicamento, con el otro...

–¿Ha sido un año muy prolífico en cuanto a publicaciones?

–Esto, en realidad, hace una valoración a lo largo de toda tu carrera. Aunque estos impactos se recuentan en los últimos años, lo que importa es la trayectoria global.

–Son muchos los reconocimientos que recibe. Es de suponer que en Salamanca cruzarán los dedos para que no venga alguien de fuera a ‘ficharla’.

–Lo cierto es que en el último año, concretamente en septiembre, he recibido una oferta muy buena del extranjero.

–¿Y la respuesta fue...?

–Bueno, yo estoy contenta en Salamanca y hago lo que me gusta porque me lo permiten. Puedo ver a unos 30 o 40 pacientes a la semana para generar conocimiento, pero también veo a otros muchos pacientes semanalmente para ensayos clínicos. En mi trabajo dedico mucho tiempo a la investigación clínica y eso es gracias a que otras personas se dedican a hacer mucha más rutina, que es muy de agradecer. Si yo tuviera que estar de 8:00 a 15:00 viendo hemogramas no podría hacerlo. Es importante cómo se valora a este servicio y la labor que hace, pero también sería importante que lo valoraran a todos los niveles: no solo a Hematología, sino a todo el Hospital y a toda Castilla y León.

–Valorar la investigación como tiempo de trabajo igual que la asistencia clínica.

–La investigación aporta conocimiento. El médico debe generar conocimiento, pero hay que dotar de espacios y de tiempo para que los profesionales puedan dedicarse a eso.

“En el último año he recibido una oferta muy buena del extranjero... En Salamanca estoy contenta y hago lo que me gusta porque me lo permiten”

–¿Cómo reparte la horas del día alguien que se entrega en cuerpo y alma a la investigación?

–Me preguntaron recientemente y creo que nunca había trabajado tantas horas seguidas como en 2020. Esta semana termino una teleconferencia a las 0:00 de la noche y a las 8:00 ya estoy arriba. Le dedicamos muchas horas y las plataformas virtuales son más dictadoras, si cabe, porque parece que tienes más horas disponibles a lo largo del día. Al estar parcialmente confinados no puedes hacer muchas más cosas diferentes que trabajar.

–¿Hay tiempo para el ocio en la vida de un profesional a este nivel?

–Tienes que buscarlo, porque tengo familia, marido y tres hijos de 20, 17 y 15 años a los que quieres dedicarles tiempo. Es complicado y los fines de semana asumes que tienes que trabajar. Eso es indiscutible. Hay poco tiempo de descanso, pero hay que hacer ese esfuerzo de buscar el ocio y parar un rato.

–¿Dónde se ve dentro de diez años?

–Me veo haciendo lo que hago: colaborar con la asistencia a los pacientes, que son los más agradecidos, y ayudando a la docencia, que también me gusta. Los alumnos son tremendamente agradecidos cuando les haces caso y les cuentas como son las cosas de la vida real.

–¿Habrá revolución en su campo de estudio?

–Ya la está habiendo con la terapia celular. Estamos haciendo un curso de formación para hematólogos de España de manera virtual con la Unidad de Terapia Celular del Hospital para enseñar qué es lo que hacemos con los linfocitos T-CAR en pacientes con linfoma y mieloma y eso va a ser una gran revolución. De aquí a 20 años miraremos con asombro lo que hacemos porque se avanza muchísimo.

–¿Será un empujón el nuevo Hospital?

–Eso también lo necesitamos ya. Hicimos una visita turística hace un par de semanas y salimos ilusionados porque también necesitábamos espacios donde poder reunirnos, que aquí no los hay. Habrá espacios adecuados y cómodos para discutir cosas. El nuevo Hospital se hace ya necesario.

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