07 julio 2020
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Mª Victoria Mateos, hematóloga del Hospital de Salamanca: “Uno de los objetivos es crear un modelo para predecir la gravedad de un paciente”

El Servicio de Hematología y el de Cardiología han sumado sus fuerzas al de Medicina Interna para crear una gran estructura que trabaja en ensayos clínicos, parámetros de predicción y bases de datos

29 may 2020 / 20:53 H.

Confinada en casa desde el 14 de marzo, Mª Victoria Mateos asegura que es la época de su vida en la que más horas ha dedicado al trabajo. Ella pone cara y voz a un importante proyecto en el que han participado médicos de Medicina Interna, de Hematología y de Cardiología. José Ángel Martín Oterino, Miguel Marcos, Amparo López Bernus, Moncef Belhassen, Cristina Carbonell, Pedro Luis Sánchez y el grupo de ingenieros-informáticos de Cardiología, Mario Vaquero, Marcos González, Dolores Caballero, José Ramón González Porras, Lucía López Corral, Fermín Sánchez-Guijo, Miriam López Parra y Rogelio González Sarmiento con el equipo de la unidad de ensayos clínicos del IBSAL, así como el Servicio de Hematología al completo han unido sus fuerzas para conocer más y mejor el COVID-19.

–La pandemia ha dado lugar a un grupo multidisciplinar ¿en qué ha consistido?

–Yo me dedicó fundamentalmente a la investigación clínica y tengo contactos con mucha gente así que cuando comenzó la pandemia una compañía farmacéutica con la que trabajamos en mieloma me contactó para ver si queríamos participar en un ensayo con COVID. Ese fue el punto de partida para decidir poner a disposición del grupo COVID-19, integrado fundamentalmente por profesionales de Medicina Interna, toda nuestra infraestructura de ensayos clínicos. Con una lista de los modelos de potenciales fármacos que se estaban utilizando para el COVID, contacté con toda la gente que conocía para expresar nuestro interés en participar en los ensayos clínicos y esa ha sido mi labor desde casa, ayudando así para que los profesionales que estaban atendiendo a los pacientes tuvieran que hacer el menor trabajo posible logístico de todos los ensayos clínicos. Les dimos nuestro soporte a través del IBSAL, mediante Rogelio González Sarmiento y Carmen Arias, que nos han ayudado para que a fecha de hoy se hayan abierto bastantes ensayos clínicos.

–La labor de este gran equipo ha ido más allá de ensayos ¿no?

–Sí. Desafortunadamente, en Salamanca hemos tenido una tasa de casos por 100.000 habitantes, similar a la de provincias gigantes como puede ser Madrid y Barcelona, y eso ha hecho que hayamos llegado a más de 1.500 pacientes ingresados en el Hospital con sospecha de COVID-19. Desde Hematología, con la experiencia que tenemos en investigación clínica y en análisis de datos, pensamos que era una oportunidad para recoger todos los datos en una base y analizarlos con dos objetivos: explicar qué es lo que les ha pasado a los pacientes de Salamanca, por qué pacientes se fueron de alta, por qué otros desafortunadamente han muerto, y aquí entran los cardiólogos con el equipo de ingenieros que tienen trabajando en el servicio con una tecnología nueva que ponen a disposición del proyecto, no solo para analizar qué es lo que le ha pasado a los pacientes de Salamanca, sino para predecir lo que pudiera pasar. Así, el segundo objetivo es crear modelos predictivos para que, en el caso de futuras olas, en el momento en el que el paciente llegue a las urgencias, basándonos en unos parámetros sencillos, seamos capaces de predecir la gravedad de ese paciente, lo que tendrá impacto incluso en los recursos logísticos del Hospital, ya que podrán saber si ese paciente va a necesitar entrar en la Unidad de Cuidados Intensivos o si tiene un riesgo menor.

–El resultado es una estructura nueva.

–Sí, esa estructura se ha ido engranando y al final hay un gran equipo de gente, liderados por Medicina Interna, con el soporte de los cardiólogos y del Servicio de Hematología, pero en el que también participan otros médicos que entraron a formar parte del equipo COVID-19 y todos ellos trabajaron como hormiguitas para que los datos que hemos recogido en la base de datos fueran lo más perfectos y completos posible.

“Dimos nuestro soporte, con el IBSAL, para que Medicina Interna pudiera participar en bastantes ensayos clínicos sin dejar de atender pacientes”

–¿Y en qué fase están ahora?

–Hay como un núcleo duro de gente de Medicina Interna con profesionales de Cardiología y Hematología que tenemos videoconferencias cada 48 horas porque estamos en la fase final del análisis de todos esos datos y el siguiente paso es publicarlos y darlos a conocer, no solo porque nos van a servir a nosotros, sino porque probablemente van a servir a cualquier hospital de España o del mundo para futuras bacterias.

–Es un ejemplo de que la investigación multidisciplinar funciona ¿no?

–Sin duda. Hemos tenido la mala suerte de vivir esta pandemia, pero tenemos que sacar cosas positivas. La capacidad de colaboración ha sido estupenda, pone de manifiesto cómo la unión hace la fuerza, cada uno aporta su grado de experiencia en una cosa y al final los proyectos salen adelante. Si de esta pandemia por COVID-19 pudiéramos conseguir que muchos de los servicios del Hospital se implicaran en la investigación clínica, en analizar los resultados de lo que les pasa a sus pacientes para publicarlos y tener un conocimiento científico sería, sin duda, un hallazgo muy relevante.

–Al inicio faltaron recursos, pero no gente interesada en implicarse. ¿Fue así?

–Ser crítico es bueno, no hay que aceptar todo lo que le llega, pero a la vez hay que ser productivo, analizar la situación que tienes, adaptarte, que creo que ha sido otro de los grandes logros de la pandemia, la capacidad de adaptación, incluidos los pacientes.

“Creo que uno de los grandes logros de la pandemia del COVID-19 ha sido la capacidad de adaptación de todos, incluidos los pacientes”

–¿Qué hay que mejorar?

–Con el proyecto en el que estamos ahora implicados para analizar los datos de todos los pacientes de Salamanca, más de 1.500 pacientes, la idea es crear un modelo predictivo de tal manera que cuando el paciente llegue a urgencias seamos capaces de predecir con una seguridad bastante alta si el paciente va a requerir, por ejemplo, un ingreso en la UCI. Eso es importante porque uno de los problemas de esta pandemia ha sido la falta de camas en la UCI, con un modelo que nos permita predecir qué paciente la van a necesitar, nos va a permitir adelantarnos y organizar los recursos. Es un punto de mejora al que esperamos poder contribuir con los análisis que estamos haciendo que, repito, todavía son preliminares, estamos ahora mismo en la fase de escritura del artículo.

–¿Ha incentivado la investigación?

–Nosotros ya en el Servicio de Hematología estamos trabajando en analizar lo que nos ha pasado a nosotros. Por ejemplo, el Servicio de Hematología fue prácticamente el único servicio que permaneció como una isla COVID-19 negativa dentro un Hospital en el que todo era coronavirus. Eso supuso poner en marcha un cuestionario clínico para que cualquier paciente que ingresa en la unidad lo completara, junto con una PCR para asegurarnos de que es negativa, todo el personal sanitario realizó el cuestionario clínico, en el momento que había sospecha, se hacía una PCR, y si había un positivo, screening a todos los pacientes y a todo el personal sanitario. Es un proyecto que tenemos escrito y mandado a publicar. El mismo ejercicio se hizo con los pacientes que iban al Hospital de Día, porque cancelamos consultas, pero no hemos podido cancelar la actividad porque los pacientes necesitan tratamiento, así que tuvimos que optimizar los recursos para mantenerlos seguros, y ese es otro proyecto en vías de publicación. Hemos tenido casi 50 pacientes con enfermedades hematológicas y COVID-19, también los estamos analizando para escribir un artículo y ver si realmente los pacientes con enfermedades hematológicas, con un cáncer, son más vulnerables a la infección por COVID, si son más graves y tienen mayor mortalidad y eso puede servir para tomar medidas en el futuro. Creo que se han hecho y se están haciendo muchas cosas para intentar entender qué es lo que nos ha pasado, a nuestros pacientes y poder tomar medidas que sirvan para el futuro porque tenemos que estar prevenidos.