13 noviembre 2019
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Los ‘salvadores’ del planeta están en Salamanca

Cuidar el planeta para mantener vivas las esperanzas de vida es una proclama con mucho predicamento hoy en día; pero hay investigadores, como es el caso de Gabriel Gutiérrez Alonso y su equipo, que lo llevan practicando desde hace años. Se trata de conocer el planeta e impulsar su protección

16 oct 2019 / 08:41 H.

Después de más de 3.500 millones de años, lo que muchos científicos se preguntan ahora es si la Tierra podrá, al ritmo de explotación al que está siendo sometida por la acción del hombre, aguantará otros 3.500 millones de años más o bien será capaz de implosionar o explosionar y terminar por desaparecer. Hay teorías para todos los gustos. Los más agoreros predicen la llegada de grandes cataclismos que acabarán con la vida terrestre y con la actual estructura del planeta. Los científicos más reposados no descartan cambios sustanciales en la superficie (especialmente en la zona de la atmósfera y la biosfera), pero dudan de que el planeta en sí (de la litosfera hacia el núcleo) pueda ofrecer grandes cambios debido a la acción de los seres vivos. En esta tesis es en la que se sitúa el grupo de investigación que lidera el profesor Gabriel Gutiérrez Alonso, y que desde hace tres años —aunque sus investigaciones a nivel individual son más tempranas— se dedica a estudiar y describir los procesos que tienen lugar en la zona más superficial de la corteza terrestre, es decir, en la litosfera y la astenosfera. “Nos centramos en esos procesos que actúan en la parte más superficial de la tierra: hasta los 200 kilómetros de profundidad”, señala Gutiérrez Alonso.

Nacido de la necesidad de aunar voluntades y trabajos que hasta la fecha caminaban desperdigadas y se desarrollaban de manera individual, el grupo “De la litosfera a la astenosfera: Geoquímica y dinámica global” (que tal es su nombre) no se limita al estudio y descripción de los procesos que tienen lugar en la actualidad, sino que tratan de ir más allá y comparar dichos procesos con aquellos que tuvieron lugar en el pasado. “Esta visión es la que nos permite conocer nuestra propia historia a nivel planetario, los cambios dramáticos que ha sufrido la tierra, pero también el origen y la naturaleza de los recursos naturales de los que ahora disfrutamos”, subraya el director del grupo, para quien la diversidad de sus miembros le ha permitido diversificar los contenidos de sus investigaciones. Tanto es así, que el grupo cuenta actualmente con cuatro líneas de investigación diferentes: la centrada en el estudio de los volcanes y el riesgo que implican en la actualidad; aquella que orienta sus pasos en el análisis del ciclo del agua, desde que llega a la superficie y cómo se redistribuye en las profundidades, con especial atención al uso que se hace de él; otros miembros del grupo estudian los granitos, su edad, sus características, su relación con los yacimientos... Y no faltan aquellos que han centrado sus trabajos en estudiar la configuración de la arquitectura geológica de Castilla y León, con un retroceso en el tiempo de 300 millones de años.

“Para extraer la información que guarda una roca, les hacemos auténticas perrerías en el laboratorio”

Por eso, el campo se ha convertido en su banco de pruebas y las rocas son, por tanto, su principal herramienta de trabajo, que consiste en buscarlas, caracterizarlas y extraer de ellas toda la información posible para saber qué es lo que encierran. “Para extraer esa información, la verdad es que las hacemos auténticas perrerías y es que los laboratorios con los que contamos son muy sofisticados”, aclara el director del grupo.

Y es que a fin de cuentas, el planeta Tierra “sigue muy vivo y solo conociendo cómo funciona y cómo es nos resultará más fácil saber de dónde venimos”, comenta Gabriel Gutiérrez Alonso, consciente de que es a través del conocimiento como se puede instar a un mayor cuidado del planeta. “Aunque el hiperconsumo y la hiperexplotación no le va a hacer daño. Son las pequeñas modificaciones que surgen en la atmósfera y la biosfera las que nos harán daño a nosotros mismos, pero no al planeta; su dinámica, su cambio, su magnitud, la cantidad de energía involucrada... no cambiarán. El planeta seguirá funcionando como siempre; los que no vamos a seguir funcionando como siempre somos nosotros”, argumenta este geólogo.

“El planeta seguirá funcionando como siempre; los que no lo haremos seremos nosotros: los humanos”

Y en este empeño por cambiar la dinámica social y apostar más por el cuidado del planeta y de sus recursos no están solos. En estos años de trabajo sus colaboraciones con grupos afines —esta es una inquietud muy extendida por todo el planeta— han sido múltiples. A nivel nacional, mantienen relaciones muy estrechas con las universidades Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona, Oviedo y otras más. Pero también trabajan con equipos e investigadores de Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá, Estados Unidos, Argentina o Siberia, entre otros. “El mundo de la Geología es bastante pequeño y nos necesitamos todos”, confiesa Gutiérrez Alonso, quien resalta la buena imagen y consideración que en dicho mundo tiene su grupo y la Universidad de Salamanca. “Su índice de producción y prestigio es muy grande. Geología es uno de los departamentos con mayor consideración nacional e internacional”, apostilla el director del grupo.

Como todo investigador, Gabriel Gutiérrez Alonso ha de compaginar esta tarea con las clases diarias y el trabajo burocrático que conllevan. Por eso, hay veces en las que tiene la sensación de que “solo investigamos en lo que podemos. Ya nos gustaría que los días tuvieran más horas, pues la investigación es una actividad apasionante y siempre te falta tiempo para hacer todo lo que te gustaría”, sentencia. Unas carencias que tratan de suplir con grandes dosis de entusiasmo y con una vocación sin límite. Y lo más importante de todo: con una gran familiaridad entre todos los miembros del grupo. “El buen ambiente y el entendimiento es fundamental; lo más importante de este trabajo es divertirse. Eso sí, divertirte con el trabajo y también con los que trabajas; no hay otra forma de hacer las cosas bien”, apostilla.

Los ‘salvadores’ del planeta están en Salamanca

Tal vez por eso, cada integrante del grupo goza de una alta dosis de independencia y autonomía. “Cada uno es especialista en un campo y trabaja sobre él; después buscamos juntarlo y unirlo todo”, anota el director del equipo, para quien esta forma de trabajar no les obliga a mantener un calendario de reuniones prefijado. “Nos vamos reuniendo en función de los resultados y las necesidades. Estamos todos en el mismo edificio, nos vemos todos los días, nos reunimos para tomar un café y si hay que comentar algo concreto lo hacemos. En eso somos flexibles; no hay una agenda rígida y preestablecida”, confirma Gabriel Gutiérrez Alonso.

“Lo más importante de todo esto es divertirse, tanto con el trabajo como también con los que trabajas”

Pero como en todo grupo de investigación, no todo es de color de rosa. También tienen sus problemas y dificultades, especialmente una y que es la que más aqueja a toda la ciencia: la falta de financiación. “Necesitaríamos una inyección de dinero y de personal. Ahora tenemos que hacer auténticas virguerías con lo poco que nos dan”, confiesa el director del grupo, quien reconoce que llegan a sacar sus proyectos adelante gracias a buscar laboratorios con precios más baratos y encontrar colaboradores con propuestas similares.

Pero por encima de todo, este investigador solicita ayudas para personal, especialmente jóvenes investigadores. “Hace falta gente joven, porque además de la energía con la que trabajan, también aportan ideas nuevas y frescas que desafían lo que hemos hecho los demás”, reconoce Gutiérrez Alonso, para quien todos estos males se disipan cuando ven que alguno de sus pupilos se abre paso y triunfa en el sector. “Además de la satisfacción de tus propias investigaciones, lo mejor de todo es ver que los estudiantes que trabajan con los miembros del grupo tienen éxito”, concluye el director del grupo de investigación “De la litosfera a la astenosfera: Geoquímica y dinámica global” vinculado al departamento de Geología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca.

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