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Santiago trabajando en la panadería 'Los Soportales' LAYA
ENTREVISTA A SANTIAGO CIUDAD

Uno de los negocios más icónicos de Salamanca busca relevo

Tras casi 5 décadas al frente del negocio, Santiago, el propietario de 'Los soportales', se acerca a la jubilación

José Fuentes Rajo

Salamanca

Domingo, 7 de julio 2024, 20:39

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Tras cerca de 48 años trabajando y a 10 meses de jubilarse, Santiago «siente mucha pena» por tener que dejar la panadería 'Los soportales', uno de los negocios más reconocibles y míticos de la Plaza Mayor, donde se puede adquirir toda clase de pan y repostería.

Durante todos estos años al frente del negocio, tanto él como su mujer, Charo, han podido presenciar los cambios operados frente a la Plaza Mayor. «Las zonas monumentales van evolucionando con respecto a las necesidades que se crean en el centro, quitando el mercado y cuatro tiendas más que quedamos, todo es hostelería», relata el panadero.

Lo que más echa de menos Santiago de este ágora, precisamente, son los negocios que han desaparecido y entre las causas apunta a que desde que la zona se ha peatonalizado «mucha gente no viene o viene con menos frecuencia porque no tiene acceso a la Plaza Mayor», y, fundamentalmente, porque hace años «el Mercado Central era un referente de compra para todo el mundo, porque entonces no había ni grandes superficies ni supermercados», mientras que ahora «los barrios tienen de todo».

El mejor recuerdo que se llevará Santiago de esta etapa que dio comienzo en 1976 es, sin duda, la gente, ya que, «aparte de ser clientes, son amigos y has compartido con ellos momentos buenos y momentos malos», expresa con nostalgia el panadero al recordar también a todos aquellos que se han ido por «ley de vida», gente a la que se siente «muy unido».

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Desde sus inicios «de locura», acompañados de una intensa actividad que se ha ido relajando con el paso del tiempo, 'Los Soportales' han recibido la visita de famosos como Rossy de Palma, José Luis López Vázquez, o Carmelo Gómez, un negocio que podría seguir acogiendo a todo esta clientela si encuentran a la persona indicada que continúe con este, ya que, a pesar de tener dos hijas, «cada una tiene su trabajo» y «no hay un relevo generacional», aunque, de momento, no han conseguido llegar a un acuerdo con las personas interesadas.

A pesar de que la faena pueda resultar ardua en algunos momentos, Santiago destaca que lo mejor de haber estado trabajando allí durante décadas ha sido «no dejar nunca de aprender» en el día a día de cara al público. De hecho, ahora que se acerca la jubilación, el panadero cree que va a notar mucho el cambio de pasar de una actividad diaria «un poco frenética» a «parar totalmente», conjeturando que le va a «costar trabajo» construir una nueva rutina.

Comienza la cuenta atrás para despedirse de uno de los negocios más emblemáticos de la Plaza Mayor, al menos con sus propietarios de siempre, que han logrado forjar en el día a día una intensa relación con sus clientes que ha hecho de este local uno de los símbolos más representativos y queridos de los soportales.

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