08 marzo 2021
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La crisis no frena el éxodo de los salmantinos por trabajo

Más de 15.000 personas se fueron en 2020, mientras que la llegada de empleados de otras provincias bajó de 10.000

Una crisis económica jamás vista en la historia reciente de España hacía pensar que la marcha de salmantinos a otras provincias del país disminuiría, al existir también menos oportunidades laborales en esos destinos. Los datos de 2020 corroboran el descenso, pero a una intensidad menor de lo esperado o de lo ocurrido en la anterior recesión. El éxodo laboral, por lo tanto, continúa en cifras alarmantes para la provincia, con un saldo negativo entre los que se marchan con un contrato de trabajo asegurado y los que llegan de más de 5.500 personas.

El informe del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) revela que los salmantinos han firmado 15.168 contratos el año pasado para marcharse a otra provincia. La cifra es notablemente inferior a la de 2019, en la que hubo 22.911, máximo histórico, pero está por encima de los años más duros de la anterior crisis, por ejemplo 2012 y 2013, en los que se marcharon 12.500 y 13.300 personas respectivamente.

La brusca desaceleración económica ha influido también en la llegada de trabajadores de otras provincias. Salamanca vivió de 2012 a 2018 una tendencia muy positiva, que había permitido compensar e incluso reducir el impacto en el mercado laboral de la marcha de salmantinos. Sin embargo, en 2019 la evolución cambió, tendencia que ha consolidado la pandemia. El total de contratos para trabajar en la provincia salmantina firmados por personas de fuera ha pasado de los 14.869 de 2019, a los 9.571 del año pasado. De hecho, en comparación con los ejercicios anteriores, solo en 2012 y 2013 se registraron peores cifras que el pasado año.

El saldo negativo en 2020 es, por lo tanto, de 5.597 personas más que se marchan de las que llegan a Salamanca por motivos laborales. En un contexto de crisis económica, el balance es menos perjudicial que el de los cuatro años anteriores. Sin embargo, la comparación con lo sucedido en la anterior recesión evidencia que, pese a las dificultades económicas, el éxodo laboral sigue en cotas superiores a las que podían preverse. El saldo negativo estuvo por debajo de los 4.000 en 2012 y 2013, y eso que la parálisis de la actividad no llegó entonces al nivel que ha llegado ahora por el coronavirus.

El principal destino de los salmantinos para trabajar sigue siendo Madrid, a pesar de un descenso en 2020. De hecho, allí marchan uno de cada cuatro trabajadores que salen de la provincia. Sin embargo, la que ganó un mayor atractivo en el mercado laboral fue Valladolid. El año pasado recibió al 14% de los salmantinos que se marcharon por un empleo, casi tres puntos más que en 2019. La mayor contratación de las administraciones influyó de manera determinante, ya que la ciudad vallisoletana es la sede de las principales instituciones de Castilla y León, a lo que se suma la mayor importancia de los servicios públicos por ser la provincia más poblada de la Comunidad, con más de 520.000 habitantes.

El grupo de salmantinos que más emigró por trabajo fue el que va de los 30 a los 45 años, que presenta un déficit entre los que se marchan y llegan de 2.754 personas. Le siguen los mayores de 45 años, con un saldo negativo de 1.665, mientras que entre los menores de 30 años el balance fue de -1.178.

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