11 diciembre 2019
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El ‘trampolín’ salmantino para lograr el éxito empresarial

Analizar su situación y en función de los resultados ofrecer pautas, directrices y recomendaciones para que las empresas alcancen el éxito es el objetivo que se ha fijado el grupo de investigación que dirige Isabel García Sánchez, toda una plataforma para el despegue empresarial

06 nov 2019 / 09:09 H.

Desde que el hombre es hombre, una de las máximas de su actitud ante la vida es la búsqueda de la felicidad, el progreso, la evolución y la mejora social. No hay periodo de la historia ni civilización que se precie que no hayan buscado superar el pasado para proyectarse hacia un futuro más prometedor a través de un presente cargado de mejoras. Y en este camino, ¿qué pesa más, la política o la economía? Hay teorías para todos los gustos. Pero el tiempo ha venido a dar la razón a quienes defienden que es la economía la que realmente mueve el mundo. Es fácil de comprender: Quienes controlan el dinero, controlan la ciencia, la educación, la industria y el comercio; y quienes controlan la ciencia, la educación, la industria y el comercio, controlan el mundo. Así de simple. La economía siempre ha sido la columna vertebral de toda sociedad humana, desde la sociedad conyugal hasta las grandes civilizaciones. Y buena parte de esta economía viene activada por la acción de las empresas. Son estas las que marcan el devenir de una sociedad. Por eso, la existencia de personas y entidades que contribuyan a marcar la pauta a estas empresas y facilitar su éxito se hacen tan necesarias hoy en día. Y en este empeño es en el que vive instalado el grupo de investigación de la Universidad de Salamanca, y desde 2014 también unidad consolidada de investigación por la Junta de Castilla y León, GobSal-Gobierno Corporativo, Finanzas de la Empresa y Sistemas de Información, que, bajo la dirección de Isabel García Sánchez, busca a través de sus investigaciones ofrecer pautas, directrices y recomendaciones para que las empresas alcancen el éxito.

Aunque su configuración actual nace con la primera convocatoria de la creación de las unidades de investigación consolidadas (UIC), lo cierto es que el grupo goza de una amplia experiencia y trayectoria en el campo de las finanzas y de la contabilidad. “Antes funcionábamos como dos grupos, pero decidimos unirnos para concurrir de manera competitiva y con mayor grado de éxito”, señala Isabel García Sánchez, directora de un grupo al que se unen, además de profesores de la Universidad de Salamanca, otros investigadores de diferentes universidades españolas.

“Ayudamos a las empresas a ver qué quieren hacer y cómo lo quieren hacer para evitarles errores”

Desde entonces, el grupo no ha dejado de trabajar y desarrollar proyectos en diferentes ámbitos empresariales. En unos casos, centrados en el análisis de los consejos de administración de las empresas y su función de control de los directivos, “pues a medida que las empresas incrementan de tamaño, los directivos son profesionales y no tienen por qué estar vinculados a la propiedad de la compañía; por eso necesitan mecanismos de control”, aclara García Sánchez, quien confirma que una de las líneas estrella del grupo es el estudio de las estrategias de la responsabilidad social corporativa en las empresas, “ayudando a estas a acceder a mejores condiciones de financiación, a soportar menores costes de capital o a tener un mayor valor de mercado y un mayor atractivo para los accionistas”, apostilla la directora del grupo. A estos proyectos se suman también aquellos orientados al análisis del servicio de verificación de la información no financiera que emiten las empresas.

Y es que desde su constitución como tal, este grupo ha mantenido entre sus líneas de investigación principales aquellas que van dirigidas al conocimiento de las estrategias de internacionalización y de innovación que realizan las empresas del sector agroalimentario y cómo influyen en su rendimiento; al asesoramiento y ayuda a la empresa familiar, “porque tienen particularidades específicas”, reconoce Isabel García Sánchez; a la calidad de la información financiera, “con el fin de analizar cuál es el resultado alcanzado, cuál es el beneficio de explotación o financiero..., pues puede ocurrir que esa información no represente realmente la fiabilidad de la empresa”, subraya esta catedrática e investigadora; y también la responsabilidad social corporativa, es decir, el estudio de las estrategias orientadas a mejorar los impactos sociales y medioambientales de las empresas y cómo divulgan dicha información.

“El grupo funciona como una empresa familiar: entre nosotros hay mucha comunicación informal”

Y es que a fin de cuentas, el objetivo último de este grupo no es otro que el conocer por qué las empresas toman unas u otras decisiones y de esta forma ayudarlas a entender y comprobar qué éxito tienen esas medidas. “En definitiva, la idea es ayudar a la empresa en ese proceso de toma de decisiones y concienciarlas de que las obligaciones que les imponen los gobernantes no deben tomarlo como un coste, sino como un mecanismo para incrementar la rentabilidad económica”, apostilla García Sánchez, consciente de que cada vez son tenidas más en cuenta sus sugerencias y propuestas. “Al final lo que hacemos es ayudarles a ver qué quieren hacer y cómo lo quieren hacer para evitarles errores y facilitarles la toma de decisiones y así obtener ventajas en todo lo que hacen”, sentencia la directora de este grupo de investigación.

Y en este empeño no caminan solos. Este grupo mantiene una serie de colaboraciones estables con otros equipos nacionales e internacionales. “Con Granada trabajamos mucho y también con algunos grupos de Reino Unido”, afirma García Sánchez, quien denuncia la escasa valoración que reciben en no pocas ocasiones, una situación que contrasta con el prestigio del que gozan los doctores en otras universidades extranjeras.

El ‘trampolín’ salmantino para lograr el éxito empresarial

Aun así, no desesperan y hacen de su día a día todo un canto a la investigación y al análisis empresarial. Y todo desde un grupo relativamente pequeño, pero con una gran proyección internacional. Y es precisamente esta característica la que les hace tan especiales. “Funcionamos como una empresa familiar: hay mucha comunicación informal”, confirma la directora del grupo, para quien esta estructura es la que marca su devenir, que no obliga a someterse a un calendario estricto de reuniones. “Nos reunimos al inicio del proyecto para establecer qué vamos a hacer cada uno y también cuando surgen nuevas oportunidades; después nos vamos coordinando entre nosotros”, aclara.

“Habría que limitar el exceso de burocracia, pero es algo generalizado en la universidad; existe en todas”

Por tanto, el funcionamiento es un tanto “informal”, donde las relaciones entre los miembros del grupo tienden a ser individuales o en grupos más pequeños. “Además, estamos todos en el mismo edificio y si hay algún tipo de problema, duda o consulta, nos mandamos un Whatsapp y nos vemos”, subraya Isabel García Sánchez, una investigadora a la que no le gusta hablar de “fracasos” cuando un proyecto no alcanza los resultados estimados. “Tampoco lo calificaría de error o fallo, sino que hablaría más bien de enfoques distintos y todos válidos, porque no hemos de olvidar que la investigación avanza porque alguien descubre que otro no ha hecho algo”, argumenta esta investigadora.

Pero no todo es color de rosa en este proceso. García Sánchez reconoce que una de las mayores dificultades con las que se topan en su día a día es la publicación de las investigaciones, que sigue siendo todo un desafío, como lo es también el exceso de burocracia. “Habría que limitarlo, pero es algo generalizado en la universidad; existe en todas”, denuncia, al tiempo que se queja también de la escasa financiación que reciben los grupos de humanidades y ciencias sociales y jurídicas. “Hay veces en las que la financiación que recibimos no nos llega ni para conseguir las bases de datos con las que trabajar. Esto te hace que seas mucho más creativo, que aproveches más los recursos que tienes y que mires más allá. Tal vez lo que nos falta es adaptar el enfoque de las ciencias de la salud e ir hacia otros proyectos europeos o colaboraciones con empresas con el fin de que nuestra investigación sea mucho más aplicada”, argumenta la directora del grupo GobSal.

Aun así, la satisfacción pesa sobre todo lo demás y la vocación se impone a las dificultades en este empeño por genera conocimiento. “Para mí todo este trabajo es de lo más satisfactorio; soy optimista por naturaleza y a todo aspecto negativo le veo siempre un lado positivo. Cuando ves que las cosas salen, la satisfacción es enorme”, concluye Isabel García Sánchez, directora del grupo de investigación GobSal-Gobierno Corporativo, Finanzas de la Empresa y Sistemas de Información de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Salamanca.