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Un coche bloqueado por la aglomeración de jóvenes las pasadas Fiestas. ARCHIVO
El problema de Varillas con su ‘ruido de copas’ desde hace 138 años

El problema de Varillas con su ‘ruido de copas’ desde hace 138 años

En 1884 los vecinos ya se quejaban del ruido de los “continuos alborotos” nocturnos en esta céntrica calle, casi siglo y medio después siguen con el mismo problema y piden soluciones al Ayuntamiento

Martes, 23 de agosto 2022, 11:58

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Los vecinos de la calle Varillas se quejan de los continuos alborotos que se producen a altas horas de la noche...”. Lo publicaba el periódico bisemanal de Salamanca “El Progreso” el 28 de mayo de 1984, y 138 años después esa información sigue estando de actualidad. Aquella noche de lunes de hace casi siglo y medio fue porque el tabernero “no pudiendo cobrar de un parroquiano tres copas” llamó al sereno y el griterío “no cesó” hasta después de la medianoche. Realmente, el ruido de las copas no ha parado todavía. Ahora que el nuevo curso se ve cada vez más cerca, los residentes de esta céntrica vía, así como de la cercana San Justo, temen el regreso de las fiestas nocturnas de fin de semana. Hace dos décadas fundaron una agrupación, la Asociación Centro de Salamanca, y ahora su intención es revitalizarla, según explica su presidenta María Alonso Ramos, quien ya anuncia que este otoño solicitarán una reunión con el Concejal de Seguridad Ciudadana para reclamar un mayor control nocturno en la zona.

Timbrazos de madrugada, ruido incesante y gritos durante las madrugadas de jueves a domingo, meadas en los portales, amaneceres con un hedor a alcohol que impide abrir las ventanas, y calles colapsadas de jóvenes durante la noche que impiden el paso de los coches de los residentes... Son las constantes quejas de los vecinos que se repiten desde hace años y a las que no se logra dar solución. Si bien es cierto que durante los peores meses de la pandemia y también en verano han tenido algún respiro, miran al nuevo curso con preocupación. El pasado noviembre después de dos años con menores concentraciones de jóvenes en la calle debido a la covid, el jefe de la Policía Local ya alertó a los grupos políticos de que se había incrementado “ostensiblemente la presencia policial en la zona de Bermejeros-Varillas-San Justo” ante el regreso de las fiestas nocturnas. El problema no son los negocios de hostelería, señalan los residentes en la zona, sino que los cientos de jóvenes que acuden a ellos se quedan en la calle hasta altas horas de la madrugada y, en la mayoría de los casos, no se encuentran en las mejores condiciones debido al alcohol.

En 2019 los propietarios de la zona, e incluso los administradores de fincas, ya insistían en que los edificios que hace 20 años estaban llenos de familias se han ido vaciando. Se han mudado y las viviendas han pasado a ser alquiladas a estudiantes. Eso sí, estos no montan fiestas en sus casas, porque ya las tienen en su propia calle, denuncian los vecinos. “Sé de gente que no dispone de una segunda vivienda y no tiene la posibilidad de mudarse y es un gran problema. Además, el ruido y la suciedad conllevan otro problema que es la pérdida del valor de la vivienda. La gente sabe lo que hay y no paga lo mismo”, señalaba hace dos años el presidente de los administradores de fincas de Salamanca, y la situación ahora, insiste María Alonso es la misma.

Hace 20 años —pero también en 1990, recuerda Nazario Sánchez—ya había quejas por los botellones que se celebraban en esta céntrica calle. El Ayuntamiento llegó a multar a los vecinos porque los contenedores de basura no se encontraban donde debían estar. Los jóvenes durante la noche habían hecho carreras con ellos. Hoy, el consumo de alcohol en la calle se ha reducido, pero el ruido sigue al mismo nivel de decibelios.

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