28 septiembre 2020
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El estudio salmantino que apunta cómo tratar las neumonías graves

El trabajo se inició hace dos años y detectaba una pérdida súbita de linfocitos que dobla el riesgo de morir | Indica quién debería ir a la UCI y da pie a posibles tratamientos

26 mar 2020 / 19:02 H.

Un estudio que el IBSAL inició hace dos años resulta ahora de gran utilidad para entender por qué algunos enfermos de coronavirus se ponen tan graves y cómo se podría tratar esos casos.

El doctor Jesús Francisco Bermejo es investigador del IBSAL y profesional del Rio Hortega que también participa en el proyecto para prevenir las sepsis desde Atención Primaria, junto a Luis García Ortiz.

Bermejo –según rescata la agencia Dicyt- desarrolló un trabajo sobre neumonías comunitarias y concluyó que las personas que padecen las bautizadas como ‘neumonías linfopénicas’ tienen el doble de posibilidades de morir en apenas 30 días.

Las neumonías linfopénicas son aquellas en las que se produce un súbito descenso de los linfocitos “en cuestión de pocas horas” -explica el investigador a este diario- que es, precisamente, lo que han observado en los pacientes muertos de Wuhan. “Cuando empezaron a salir los reportes de neumonía en China veíamos incluían las cifras de linfocitos y nos dimos cuenta rápido de que había presencia de linfopenia (número bajo de linfocitos) en los casos más graves. Tenían eso, pero también las citosinas altas, como ya habíamos visto en nuestro estudio sobre nuemonías comunitarias. ¿Y qué es el COVID-19? Una neumonía comunitaria”, se responde el investigador del IBSAL.

La utilidad de esta coincidencia entre lo que ya sabía el IBSAL y lo que sucede con el coronavirus es doble. “Es una herramienta para saber quién debería ir a la UCI. Los profesionales ya saben que cuando vean este tipo de neumonías con pérdida de linfocitos el caso se puede complicar mucho. Detectar el volumen de linfocitos es una prueba muy sencilla que se hace en cualquier hospital de un país mínimamente desarrollado”, apuntan.

La segunda aplicación práctica es que puede orientar sobre cómo tratar al enfermo. “Debemos averiguar cuál es la causa de esa pérdida de linfocitos porque las soluciones son diferentes. Si creemos que la pérdida de linfocito es perjudicial, estimularemos su generación, pero si detectamos que esos linfocitos están yendo masivamente al pulmón, entonces bloquearemos esa migración de glóbulos blancos al pulmón”.

Este conocimiento ya está siendo aplicado por intensivistas de numerosos hospitales.

¿Por qué desaparecen los linfocitos?

“Creemos que estos enfermos tienen afectado el endotelio, que recubre internamente los vasos sanguíneos y si está dañado por ahí migran masivamente los linfocitos hacia el pulmón, provocando la inflamación y todas las consecuencias”.