02 diciembre 2020
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El coronel salmantino que ha inspirado la nueva serie de Amazon: “El fin de ETA fue 100% policial”

Manuel Sánchez Corbí aparece en una nueva serie documental, basada en sus libros, junto a víctimas y expresidentes de Gobierno. Es uno de los 80 testigos directos que narran la derrota de la banda terrorista en “El Desafío: ETA”

La historia de la banda terrorista desde su primer asesinato en 1968 hasta su disolución en 2018, que Amazon Prime estrena mañana 30 de octubre bajo el título “El Desafío: ETA”, se basa en los libros escritos por el salmantino Manuel Sánchez Corbí. El coronel es conocido por su participación en la resolución de la desaparición de Diana Quer —y la detención de “El Chicle”—, así como en el caso del niño Gabriel Cruz cuando era jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Ahora ocupa un puesto administrativo tras ser cesado en 2018 por el ministro Grande-Marlaska como número “uno” de la UCO.

–La mayor parte de su carrera se ha desarrollado en la lucha contra ETA. Le veremos en “El Desafio: ETA”. ¿La serie sobrecoge?

–La serie, que son 8 capítulos de una hora, cuenta la historia de ETA y en paralelo cómo se derrotó a ETA en 50 años, desde el punto de vista de la Guardia Civil. Hay 80 testimonios de testigos directos, entre ellos de víctimas de ETA. Y se llora con ellas. Las víctimas son quienes peor lo han pasado. El resto hemos hecho nuestro trabajo y lo hemos podido contar. Las víctimas han dejado en el camino a mucha gente: casi 900 personas murieron. La parte de las víctimas sobrecoge muchísimo.

–Aparecen también cuatro expresidentes de Gobierno. ¿Tuvo alguna relación con ellos o con algún ministro del Interior?

–La relación directa con el mando político del Ministerio la llevaban los altos mandos de la Guardia Civil, que no éramos los jefes de las operaciones. Pero por avatares de la vida, en la última época con Rubalcaba sí hubo una cierta relación porque era un hombre cercano a los investigadores y se implicaba tanto que sí llegamos a tener alguna reunión con él. Él quiso ver cómo se trabajaba y se acercó a nosotros para conocernos, pero las instrucciones y la política antiterrorista no la trataban los ministros con los jefes de los operativos.

–Se le conoce como el “liberador” de Ortega Lara. ¿Se obsesionó con aquel secuestro? ¿Dio con alguna pista fundamental?

–La investigación, que duró muchos meses, la llevaba el Servicio de Información de Inchaurrondo, en San Sebastián. Yo no estaba en esa estructura, aunque por mi destino sí tenía mucha relación con ellos. El mérito de esta operación fue de muchísima gente. Yo estuve en un momento clave: cuando no se encontraba a Ortega Lara y decayó el ánimo para seguir buscándolo; empujé un poquito y se encontró en 1997. Atribuirme el mérito de la operación sería injusto, aunque en un momento determinado, cuando estaban allí el juez y el fiscal, llevé la voz cantante. Pero el mérito fue de muchísima gente.

“Fue espectacular liberar a Ortega Lara y ver la cara de alguien que pasó de muerto a vivo. Para lograrlo trabajaron 100 personas durante muchos meses”

–Fue una gran operación.

–Fue espectacular porque Ortega Lara era una persona que estaba “muerta”. ETA lo secuestró para pedir cosas a cambio y era un chantaje permanente y diario al Estado. De hecho, estuvo más de 500 días secuestrado y ETA no tenía ninguna intención de devolver a la vida a Ortega Lara. Devolvimos a la vida, salvamos a alguien que estaba muerto gracias a nuestro trabajo. Y fue espectacular ver directamente la cara de alguien que pasa de muerto a vivo.

–Y el operativo fue enorme.

–Intervino mucha gente. Durante meses trabajaron 100 personas permanentemente. Y la noche en cuestión había muchísima gente: había que detener a cuatro terroristas, hacer registros... y en la nave estaba todo el grupo de intervención porque estábamos casi seguros de que estaba Ortega Lara allí. Pero no sabíamos quién estaba en la nave: si había algún comando más custodiándolo o solo estaba el comando que lo había secuestrado. Había técnicos para ver las estructuras y un equipo sanitario con ambulancia porque no sabíamos en qué estado se encontraba Ortega Lara. De hecho, cuando Ortega Lara sale de la nave lo llevamos en una ambulancia de la Guardia Civil al Hospital de San Sebastián, con médicos de la Guardia Civil para que lo reconocieran en el hospital. Ya presuponíamos que iba a estar muy deteriorado.

–ETA respondió a la liberación de Ortega Lara con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

–ETA lo que hizo fue vengarse. El golpe que se llevaron con la liberación de Ortega Lara fue tan grande, que tuvo una reacción de rabia. En un pulso de 500 días ETA había ido ganando día tras día al Estado, pero el golpe definitivo se lo dio a ETA el Estado. La venganza fue secuestrar a Miguel Ángel Blanco y dar un plazo de 48 horas con una petición imposible. En la serie el presidente Aznar cuenta que en las primeras horas le dijo a la familia de Miguel Ángel Blanco que el Estado no iba a acceder a lo que pedía ETA, con lo cual se sabía que estaba condenado. En 48 horas era casi imposible encontrarlo por investigación policial cuando nadie había visto nada del secuestro: ni una cara ni una matrícula ni una dirección de por dónde se marcharon. Era imposible llegar a liberarlo.

“La venganza de ETA por liberar a Ortega Lara fue secuestrar a Miguel Ángel Blanco. El presidente Aznar cuenta cómo le dijo a la familia que estaba condenado”

–En su momento el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un revulsivo. Ahora se ha realizado una encuesta y la mayoría de los españoles no saben quién era Miguel Ángel Blanco, si ETA sigue activa o no... Es descorazonador.

–Es descorazonador y por eso esta serie documental tiene mucha más importancia. Creo que todo el mundo la debería ver y, sobre todo, aquellos a quienes ETA les suena a chino. Si antes tenía importancia el documental, hoy tiene más importancia aún. Uno no puede vivir obsesionado con la historia, pero tiene que conocer los hechos. Este es el documental más completo de la historia de ETA y de cómo se derrotó a ETA, algo de lo que los españoles tenemos que estar orgullosos. Porque no se pagó ningún peaje para acabar con el terrorismo de ETA, a diferencia de países de nuestro entorno. El episodio del IRA, por ejemplo, se cerró mal y permanentemente hay coletazos, alguna bomba... y se pagó cierto peaje político, cosa que aquí no ocurrió.

–Entre 2008 y 2010 cayeron seis cúpulas de ETA. Fue devastador para la banda terrorista.

–Sí, nosotros empezamos a luchar contra ETA sin ninguna información, y ya se ha dicho que ETA nos mataba cuándo quería y cómo quería. Pero acabamos al revés, conociendo casi todo de ETA y prácticamente jugando con ETA y deteniendo a los jefes de ETA cuando nos interesaba y cómo nos interesaba. Eso hizo que la derrota de ETA fuera, absolutamente, por aniquilación. Cuando alguien plantea que si ETA puede volver... es que ETA fue aniquilada: todos los jefes detenidos, todos los comandos detenidos y encontramos todos los explosivos y todos los depósitos que existían.

–No fue un fin político, como ha dicho Zapatero.

–El fin de ETA fue policial 100% y es lo que demostramos en el documental. Encontramos todos los arsenales, detuvimos a todos los jefes y eso fue trabajo puramente policial. La parte política no intervino en el fin de ETA. Hubo tres negociaciones con ETA: una de Felipe González, otra de Aznar y otra de Zapatero, pero ninguna de ellas llevó al fin de ETA.

“Cuando alguien dice que ETA puede volver... Fue aniquilada con la detención de todos los jefes, todos los comandos y todos los explosivos encontrados”

–Para la derrota de ETA, ¿quién más intervino?

–En el fin de ETA ha intervenido mucha gente: la Policía Nacional y el CNI han tenido un papel importante. Y sin la policía francesa no hubiéramos acabado con ETA. La Guardia Civil llevó el peso principal en la lucha contra ETA, pero han intervenido también jueces, fiscales... y el conjunto de la sociedad, que resistió durante 50 años y aguantó cómo el terrorismo golpeaba a cualquiera y en cualquier sitio. La victoria contra ETA tiene muchos padres. Nosotros, la Guardia Civil, fuimos la herramienta principal, pero ni mucho menos la única.

–¿Recuerda algún etarra especialmente sanguinario?

–Casi todos fueron crueles y sanguinarios. Pero el mayor terrorista fue Henri Parot, que sigue en prisión, y en el documental aparece uno de los guardias civiles (hoy retirado) que detuvo físicamente al terrorista más cruel y listo que ha habido en ETA.

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