07 agosto 2020
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Descubre los secretos que escondían las paredes de Las Claras

No se trataban de simples muros blancos, sino de dos pinturas del siglo XVI descubiertas por el Taller de restauración de Las Edades del Hombre. Los expertos aseguran que aún hay más tesoros ocultos

26 jul 2020 / 19:06 H.

El blanco dominaba el claustro del convento de Las Claras. Nada hacía presagiar que detrás del mortero, la cal y hasta siete capas de pintura superpuestas surgieran dos tesoros de las primeras décadas del siglo XVI: uno de ellos con una iconografía muy poco frecuente: el milagro de la palmera, un episodio solo descrito en los Evangelios apócrifos. El otro mural descubierto, en peor estado de conservación, representa una Magdalena penitente.

El ‘milagro’ ha sido posible gracias al trabajo del Taller de Conservación y Restauración de la Fundación Las Edades del Hombre y a un empeño personal del secretario general, Gonzalo Jiménez. El proceso ha sido largo. Francisco Boldo, uno de los especialistas responsables de la intervención, detalla que la intervención partía “de cero sobre un muro blanco”. “Todo era incertidumbre porque solo teníamos una intuición por una cata pequeña”. La parte superior al cuadro principal les supuso una pequeña decepción ya que no se había conservado ni el 20% de la pintura.

“Tuvimos más suerte con la parte inferior. Lo primero que sacamos fue la cara de la Virgen, a partir de allí realizamos catas y dimos con el Niño Jesús y San José”, reconoce.

Al principio se inició un proceso de quirófano con un bisturí quirúrgico y la eliminación de morteros superpuestos, así como el análisis del estado de conservación de la capa pictórica. Tras la limpieza superficial y la reintegración matérica, se llevó a cabo la reintegración cromática de los colores cuando se llevó a cabo el milagro. “Estuvimos siete semanas. Este hallazgo complementa la magnífica colección de pinturas del coro bajo con una iconografía extraordinaria que tiende a desaparecer en el s.XVII”, detalla.

Con La Magdalena hubo menos suerte ya que se recuperó gran parte de la pintura pero la Cruz estaba muy deteriorada y tenía intervenciones posteriores y la presencia de mortero que hicieron perder al protagonista principal. La apertura como Museo de Pintura Medieval no significa que el convento haya dejado de deparar secretos. Los especialistas señalan que aún hay muchas joyas escondidas tanto en las paredes encaladas como en otros espacios como en la parte trasera del retablo de Churriguera o en estancias que las religiosas habían transformado en usos diversos. “Las Claras tienen muchos tesoros por descubrir. Estoy seguro que detrás de las paredes tan blancas e impolutas se conservan aún muchos secretos”, explica el experto.

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