06 agosto 2020
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Autorizado el derribo parcial de la última casa de la Muralla de Salamanca

Patrimonio permite la demolición de la parte trasera de un edificio de la calle San Pablo para liberar el tramo de Cerca que limita con la Cueva

20 jun 2020 / 14:55 H.

Tras el derrumbe el 4 de junio del año 2000 de parte del lienzo de la Muralla, el exalcalde Julián Lanzarote inició una “cruzada” para derribar todas las casas adosadas a la Cerca, un contencioso que se prolongó durante más de una década, y que concluyó en diciembre de 2013 con el fin de las obras de rehabilitación de la fortificación y la creación de una zona ajardinada a sus pies. Sin embargo, no todo el lienzo quedó liberado, al final de la calle San Pablo, en el número 96, permanece en pie una vivienda que oculta la parte de la Muralla donde enlaza el tramo recayente hacia Rector Esperabé con la Cueva de Salamanca.

Ayer la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León autorizó un proyecto privado de demolición de las edificaciones secundarias de este inmueble, el trastero que se encuentra en su parte trasera y ocupa una superficie de más de 600 metros cuadrados. Un intervención que prevé una redistribución de volúmenes interiores del edificio actual sin aumentar su edificabilidad para, cumpliendo las prescripciones que fija el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), liberar la Muralla de las construcciones adosadas y proceder a la cesión de esos terrenos. Supone, por tanto, un retranqueo de la casa, que generaría un espacio libre. Éste comunicaría el espacio peatonal situado al final de la calle San Pablo, donde se encuentra la escultura del poeta José Ledesma, con la Torre del Marqués de Villena y la cripta de la desaparecida iglesia de San Cebrián.

Ante este proyecto planteado por una promotora privada, los técnicos del Servicio Territorial de Cultura establecen que el proceso de demolición no podrá sobrepasar la cota de rasante del patio trasero de la vivienda y que tampoco se podrán extraer los cimientos, todo ello con el objetivo de que los trabajos no afecten a los posibles restos arqueológicos que puedan conservarse en el subsuelo. Con ese mismo fin, la Comisión supedita la autorización de este proyecto a “una actividad arqueológica preventiva”. La construcción, que data de finales del siglo XIX, está catalogada por el PGOU y goza de una protección estructural que limita las intervenciones que se pueden realizar en él.

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