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Rosa Tera Saavedra, técnico de la empresa restauradora, y José Luis Moyano, alcalde de Rágama. Holguera
La joya mudéjar del siglo XVI que recupera la provincia de Salamanca

La joya mudéjar del siglo XVI que recupera la provincia de Salamanca

«El oro que conserva está perfecto», en palabras de Rosa Tera, técnico de la empresa restauradora

Lunes, 12 de febrero 2024, 13:31

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La estructura ochavada mudéjar de Rágama es única en Castilla y León, porque «guarda muchas similitudes con obras granadinas». Esta es una de las peculiaridades destacadas ayer por Rosa Tera, técnico de la empresa que se ha encargado de su reciente restauración, quien aludió a Manuel Gómez Moreno, autor del Catálogo Monumental de España.

Este historiador del arte granadino describió esta obra de finales del siglo XVI como: «Una armadura morisca ochavada, bellísima, toda de lazo de diez apeinazado, racimo acubado en el centro, flores de talla en los miembros, cornisa de mocárabes, y pechinas también de lazo con otros racimos; oro y colores realzan su hermosura». Rágama conoció ayer los detalles de la restauración de la armadura de la cabecera de la nave del Evangelio de la iglesia parroquial de El Salvador.

Varias decenas de personas asistieron al templo regameño para escuchar a Rosa Tera Saavedra, responsable de la empresa Batea Restauraciones, con el fin de conocer de primera mano una de las joyas del patrimonio local recién recuperada gracias al empeño y la lucha de su alcalde durante años, José Luis Moyano Galiano, para evitar perder esta obra de artesanía mudéjar, y a la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, promotora de esta intervención. Uno de los trabajos más destacados que han realizado los restauradores ha sido la sujeción de toda la armadura, recuperando su estabilidad y quitando en lo posible «el hundimiento» que fue ocasionado por la humedad y los xilófagos.

Otros trabajos han sido la reintegración volumétrica, de la piña mocárabe y de las decoraciones florales y la reconstrucción de piezas desaparecidas, siempre con simetría pero diferenciándolas de las originales. Entre los detalles mejor conservados se encuentran los dorados en pan de oro. «El pan oro que ha quedado está perfecto», anotó Rosa Tera, que también aludió al descubrimiento del «friso que originalmente tendría una decoración muy similar a la de la madera», subrayó.

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