19 mayo 2019
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Los yacimientos mineros de Salamanca vuelven a acaparar la inversión extranjera

El auge experimentado en los últimos años por varios materiales hará de minas, como Barruecopardo, el objetivo de extracción de varias empresas internacionales

08 mar 2019 / 20:30 H.

javier lorenzo | salamanca

En busca del esplendor de la minería otra vez en Salamanca. El precio al alza de los minerales ha hecho a empresas inversoras apostar de nuevo por el territorio salmantino para revitalizar los yacimientos que tuvieron su esplendor desde mediados del siglo pasado; una vez que explotó la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento España llegó a ser uno de los primeros productores de wolframio del mundo y ahí Salamanca, dentro de la extensión del Macizo Varisco —que ocupa la mayor parte del noroeste peninsular— jugó un papel primordial que ahora pretende recuperar. No en vano, el distrito minero de Barruecopardo fue durante años el mayor productor nacional de wolframio del país, con el auge de su mina desde los primeros años de la década de los 50 hasta 1982. Según los datos de Estadística Minera, en 2016 la producción de wolframio en Salamanca constituía el 97% del total nacional y cerca del 25% de la Unión Europea. En estos porcentajes hay que destacar que la mayor parte de la producción de wolframio proviene del yacimiento de scheelita de Los Santos-Fuenterroble, que es uno de los más importantes. Junto a él, esta situación puede verse reforzada próximamente con la inminente la reapertura de la mina de wolframio de Barruecopardo, según apuntan diferentes especialistas y fuentes consultadas del propio municipio.

España llegó a ser uno de los primeros productores de wolframio del mundo y ahí Salamanca jugó un papel primordial que ahora pretende recuperar

El sector de la minería metálica se ve condicionado en gran medida por el precio de las materias primas que dictan los mercados internacionales. En 2004 se produjo un crecimiento de los precios relevante, que fue mucho más acusado entre 2009 y 2011, hasta alcanzarse máximos históricos en sustancias como el estaño, wolframio, niobio, tantalio... “Metales como el estaño incrementaron su valor entre el 400 y el 1000%”, puntualiza Susana Timón, científica titular del Instituto Geológico y Minero de España. A finales del 2015 los metales se vieron devaluados; aún así, los precios se situaron en más del doble de los que tenían en 2004. A esas cifras añade una visión optimista radicada en el repunte del valor de los metales que obedece a la demanda por parte de países en desarrollo; o bien, por situaciones de monopolio en el suministro de las mismas, como el que ejerce China: “Desde 2016 el precio de los metales se está recuperando. Esta situación y las buenas perspectivas de futuro apuntan hacia un repunte de la minería metálica”, concreta. Y ahí tendrá especial incidencia Salamanca.

Otros yacimientos en la provincia. Junto a Barruecopardo, la provincia cuenta con otros yacimientos de wolframio y/o estaño, como los de Navasfrías, Puebla de Azaba, El Cabaco, la zona de Morille-Martinamor o Golpejas, que tuvieron su época dorada en los años 40 y 50 y permanecieron más o menos activos hasta que, en los 80, se produjo la caída en los precios de los metales obligando al cierre de muchas explotaciones.

¿Para qué se usa el wolframio?

El wolframio es un elemento de gran interés económico, posee gran dureza, es muy denso y es estable desde el punto de vista químico y térmico. No se oxida fácilmente y es resistente a sustancias corrosivas y ácidos. El principal uso de este elemento es para formar parte de aleaciones para la fabricación de herramientas de corte de alta velocidad y en la producción de aceros de gran dureza para maquinaria de perforación, pulidoras y balística. También para aleaciones de las puntas de los bolígrafos. En estado puro, se utiliza para la fabricación de componentes eléctricos, como los filamentos de lámparas, para los contactos de los distribuidores de los automóviles o para los sistemas de vibración de los teléfonos móviles.

De los 454 indicios mineros en la Región, 312 están en Salamanca

Salamanca juega un papel destacado dentro de los yacimientos o indicios mineros que cuenta la Región: De los 454 puntos inventariados de estaño, wolframio, niobio y tantalio que se encuentran localizados en toda Castilla y León, 312 se localizan en Salamanca. “Algunos de los más importantes son las mineralizaciones de estaño y wolframio del distrito de Barruecopardo–La Fregeneda, las del área del Granito del Jálama, las relacionadas con el Granito de La Alberca, las mineralizaciones del Distrito de Los Santos, las pertenecientes al Distrito de Morille-Martinamor y Golpejas”, concreta Susana Timón, del Instituto Geológico y Minero de España. En estas minas, tradicionalmente, se explotaban el estaño y el wolframio, pero asociados a estos elementos, pueden presentarse otros metales que son interesantes económicamente, como el niobio o el tántalo. “Esto indica que buena parte de los recursos contenidos en depósitos conocidos están aún sin explotar. Por este motivo, es necesario investigar y valorar el potencial real actual de estos yacimientos”.