15 diciembre 2019
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Las ermitas humilladero más bellas de Salamanca

Ubicados en los cruces de caminos, Castilla y León está plagada de humilladeros que en su día facilitaban el rezo entre los transeúntes y que con el paso de los años se han convertido en ermitas cargadas de devoción para las gentes de la zona. Salamanca es un ejemplo de estas singulares construcciones

25 sep 2019 / 15:50 H.

Hablar de la historia de España sin su vinculación con la devoción religiosa no es posible. Desde tiempos remotos, las diferentes culturas que han poblado la vieja piel de toro siempre han ofrecido una relación muy estrecha con las divinidades. Con la llegada del cristianismo, dicha devoción adquiere un protagonismo mayor y las manifestaciones en forma de capillas, ermitas, santuarios, iglesias y catedrales se multiplican por toda la geografía nacional. No hay ciudad, municipio o pedanía que no cuente con su propia iglesia o ermita. Salamanca no es una excepción. Al contrario, la provincia es vasta y rica en este tipo de manifestaciones, especialmente a partir de los siglos XI y XII, con motivo de la repoblación. Desde entonces, el sentimiento y el fervor religioso van unidos al desarrollo y manifestaciones culturales y sociales de cada población. Y de entre estas manifestaciones religiosas, plasmadas en todo un reguero de edificaciones singulares, destacan con luz propia los conocidos como humilladeros, que, según su definición, pueden entenderse como esa “cruz de piedra rodeada de escalones para que descansaran los viajeros” y situadas en los cruces de caminos, aunque con el paso del tiempo esa manifestación erigida al aire libre comienza a techarse, a modo de ermita, y da lugar a lo que hoy en día define la Real Academia de Lengua (RAE) como “lugar devoto que suele haber en las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen”.

El origen de estas ermitas está en el humilladero o cruz de piedra rodeada de escalones para el descanso de los viajeros

A pesar del protagonismo que tuvieron en el pasado —y que siguen teniendo hoy en día como lugares de culto y advocación—, lo cierto es que a día de hoy no existe una relación detallada de este tipo de edificaciones que, como indica el historiador Antonio García Boiza, nacieron con el objetivo principal de “facilitar la práctica religiosa a los transeúntes”. En la actualidad, dicho uso es esporádico y se han convertido en destino o salida de romerías y otras devociones religiosas. En cuanto a su estructura, suele ser muy simple, al menos en las construcciones castellanas y leonesas: edificios exentos, de pequeñas dimensiones y, por lo general, de planta cuadrada, aunque en ocasiones llegan a contar con cruceros.

A pesar de carecer de un inventario actualizado, su protagonismo en la provincia es más que elevado y son numerosas las localidades que disponen de una ermita humilladero en su término. Hay que remontarse a la década de los años treinta del siglo XX para toparse con el único inventario que existe en la provincia sobre este tipo de construcciones. Lleva por título “Inventario de los Castillos, Murallas, Puentes, Monasterios, Ermitas, lugares pintorescos o de recuerdo histórico, así como de la riqueza mobiliaria, artística o histórica de las corporaciones o de los particulares que se pueda tener noticia en la provincia de Salamanca”. El estudio fue realizado por Antonio García Boiza por encargo de la Diputación de Salamanca y fue publicado en el año 1937, en plena Guerra Civil española. En esta obra, aparece un apartado relativo a las Ermitas, donde figuran tres tipos: las Humilladero, en la que figura una relación de 25 lugares destacados —bastante pobre, ya que las existentes eran muchas más—; las ermitas devocionales; y las que recuerdan pasos militares o peligrosos.

Aunque a día de hoy son numerosas las ermitas que se mantienen en pie, otras muchas han desaparecido

Son, por tanto, numerosos y muy significativos los ejemplos que inundan la provincia de Salamanca y que ha día de hoy no solo se han mantenido en pie, sino que han adquirido un mayor protagonismo como lugares de gran devoción religiosa por parte del pueblo. Enumerarlas todas no es fácil, pero sí hacer una selección de las más singulares en cada comarca. Así, muy próxima a Alba de Tormes se encuentra la Ermita dedicada hoy en día a la Virgen de Otero; en su día fue templo parroquial de Martín Valero, pueblo desaparecido durante la Guerra de la Independencia. En la actualidad pertenece a la parroquia de ALBA DE TORMES.

En la zona de la Armuña, la relación de García Boiza incluye la Ermita del Humilladero de PARADA DE RUBIALES, erigida a mediados del siglo XVIII tras el hundimiento de la vieja ermita de la Concepción, mientras que en la comarca de PEÑARANDA destaca la Ermita del Cristo del Humilladero, muy cerca del convento de las carmelitas y cuya construcción tuvo lugar en el siglo XVI, aunque el edificio actual es de principios del siglo XX, ya que tuvo que ser reconstruido en su totalidad tras su desaparición con la explosión del polvorín en 1939, en plena guerra civil.

Y de Peñaranda a las Arribes del Duero, una zona con una amplia muestra de edificaciones singulares. Entre ellas, merece especial atención la Ermita del Santo Cristo de ALDEADÁVILA, construida a principios del siglo XVII —sobrio edificio renacentista—, aunque los historiadores dan por hecho que existiera previamente un humilladero al descubierto en el mismo lugar. Pero también es de interés la Ermita del Cristo de las Mercedes, de BARRUECOPARDO, construida sobre las ruinas de la ermita de la Virgen de Valverde con piedras del antiguo castro, tal vez por eso la estructura se asemeja a un templo romano. Y en la misma zona, las ermitas del Humilladero de MASUECO, de MIEZA y de HINOJOSA DE DUERO —edificio románico que ha pasado por no pocas restauraciones posteriores—.

Salamanca presenta ejemplos muy variados, atractivos y singulares de humilladeros desde el siglo XII

No muy lejos de Salamanca, otra de las rutas para este tipo de edificaciones la encontramos en toda la extensión del campo charro, con significativas referencias en localidades como BERROCAL DE HUEBRA, BOADA, CIPÉREZ, EL CUBO DE DON SANCHO o SAN MUÑOZ. Y lo mismo ocurre en lo que podríamos denominar como Sierra de Béjar, con un sinfín de manifestaciones arquitectónicas vinculadas con las ermitas humilladero. CANDELARIO es un claro ejemplo, con su devocional ermita del Santísimo Cristo del Refugio; y CANTAGALLO, con el humilladero del Cristo de las Batallas, una ermita del siglo XII en la que se venera al Cristo que acompañó a los soldados de Béjar en la Batalla del Salado y en la toma de Algeciras. Este recorrido merece también un paseo por COLMENAR DE MONTEMAYOR, HORCAJO DE MONTEMAYOR y SORIHUELA —en honor al Cristo de Valvanera, de gran devoción—.

En la comarca de Ciudad Rodrigo, destacan al menos tres localidades con sus singulares y representativos humilladeros: FUENTES DE OÑORO —con su ermita del Cristo, la única que se mantiene en pie de las ocho con las que llegó a contar la localidad—, FUENTEGUINALDO y HERGUIJUELA DE CIUDAD RODRIGO.

Y para finalizar este recorrido por la singularidad de las ermitas humilladero de la provincia de Salamanca no podían faltar las bellas y sugerentes manifestaciones arquitectónicas que pueblan las sierras de Francia y las Quilamas, donde el arte serrano de sus edificaciones se ve también transportado a sus construcciones religiosas, entre ellas las ermitas. Aunque la lista sería muy amplia, presentamos una pequeña selección con algunos ejemplos que destacan por su singularidad, riqueza, belleza, devoción o popularidad. Entre las más admiradas, la ermita humilladero de LA ALBERCA, más conocida entre los vecinos como “El Millaero”, una ermita de sólida construcción, con un buen pórtico de madera, con columnas de granito y una escalinata a lo largo de toda la fachada; así como la de MOGARRAZ, que a pesar de no ser muy antigua (siglo XVIII) ofrece la singularidad de contar, en su trasera, con una fuente que recoge el agua en una pila bautismal. También típico de la zona se antoja el humilladero de SAN ESTEBAN DE LA SIERRA, que según Antonio Cea, atesora la mejor iconografía pictórica del judío de la Sierra de Francia; sin olvidar el de MONSAGRO, que cuenta en su interior con importantes esculturas de los siglos XII y XIV.

A estas manifestaciones se unen también, por su singularidad, la Ermita Humilladero de SAN MARTÍN DEL CASTAÑAR, una construcción sin muros y cuya techumbre está soportada por seis pilares tardogóticos de sección octogonal tallados por todas sus caras; la capilla de planta rectangular del siglo XVII de VILLANUEVA DEL CONDE; el humilladero de SEQUEROS, de finales del siglo XVI y dedicado al Cristo de las Batallas; o el de CEPEDA, del siglo XVI y con un altar renacentista. También de esta zona merecen atención especial las ermitas de MONSAGRO, SERRADILLA DEL ARROYO, ESCURIAL DE LA SIERRA, GARCIBUEY o PUEBLA DE YELTES, verdaderos epicentros del sentimiento y del fervor religioso de las gentes de la zona.

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