28 febrero 2021
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La historia del castillo ‘paradisiaco’ de la provincia salmantina

El Castillo de San Vicente de Montemayor del Río es hoy una de las edificaciones defensivas más emblemáticas de la provincia y todo un ejemplo de recuperación patrimonial

Reza un dicho popular, convertido en refrán, que “nunca es tarde, si la dicha es buena”. Esto es lo que han pensado los responsables de aquellos ayuntamientos que hoy en día están en posesión de un castillo histórico al conocer la propuesta lanzada desde la Diputación de contribuir económicamente en el mantenimiento y reforma de estas construcciones siempre y cuando sean de titularidad pública y se encuentren en un buen estado de conservación, tal y como avanzó el pasado miércoles el diputado delegado de Turismo y Patrimonio, Javier García Hidalgo.

Aunque la institución provincial no tendrá listas las bases ni las cuantías de esta convocatoria de ayudas hasta el próximo año, una de las fortalezas que, a buen seguro, pasará dicho filtro —así lo espera también su alcalde— es el Castillo de San Vicente (o del Paraíso, como también se le conoce) de Montemayor del Río, convertido en Centro de Interpretación del Medievo y que, pese al papel destacado que jugó en los siglos XIV y XV, durante muchos años cayó en el más absoluto de los olvidos y abandonos.

La historia cuenta que dicha fortaleza se erigió a finales del siglo XIII —aunque lo que se conserva hoy en día es de los siglos XIV y XV— por orden del Infante Don Pedro, hijo del rey Alfonso X el Sabio. La elección del lugar no fue casual, sino muy bien meditada: Montemayor del Río era un destacado enclave de la Vía de la Plata desde la época romana y durante la Edad Media se había convertido en un espacio fronterizo y estratégico de primer orden, incluso se transformó en lugar vital en las luchas entre los hijos de Alfonso XI, ya que el control de esta fortaleza, de aire esbelto y poderoso, suponía dominar de forma estratégica la Vía de la Plata.

El castillo pasa a manos de la hija de Sancho, Leonor de Alburquerque, que en 1428 lo deja en herencia a su hijo Don Enrique de Aragón, aunque en 1458 es confiscado por Don Juan de Silva. En el siglo XVI deja de ser fortaleza y se convierte en palacio renacentista. Tras ser abandonado en el siglo XVII, quedaría totalmente olvidado y pasa a un estado de casi completa ruina en el siglo XIX. No será hasta el siglo XX cuando empiece a despertar interés entre los investigadores, lo que llevó a una intensa labor de restauración y a su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1949. La Universidad de Salamanca jugó un papel clave en el estudio tanto de su origen como de su evolución.

Cuenta la leyenda que...

...La princesa del castillo y el hijo del duque de Béjar se enamoraron perdidamente y contra la voluntad de sus padres, lo que llevó a los dos enamorados a buscar un lugar en el que mantener estos encuentros secretos, un escondite de aquella historia de amor. Y la leyenda cuenta que el pozo de 18 metros ubicado a la entrada del castillo contaba con un túnel que conducía hasta el Palacio Ducal de Béjar y que permitió alimentar ese amor. Pero no es más que eso... una leyenda, pues aunque los escenarios que se relatan son reales, no así la existencia de dicha princesa, ya que nunca hubo una en el castillo. Pero con princesa o sin princesa, el recorrido por esta fortaleza medieval es de lo más sugerente y hasta curioso, toda vez que supone una gran lección de historia sobre el mundo de las fortificaciones, la repoblación o la evolución del castillo y la vida en su interior. Y es que no son pocos los que se sorprenden al toparse con la letrina de la reina, un lugar propicio para hacer volar la imaginación. Pero si lo que se busca es contactar con la naturaleza, el entorno y la riqueza paisajística solo hay que erigirse hasta la torreta del castillo, que ofrece unas espectaculares vistas de Motemayor del Río —no en vano servía de torre vigía en un lugar estratégico—. Y en su interior, convertido en Centro de Interpretación del Medievo, pueden contemplarse los aposentos de los niños, del señor y de la señora del castillo, con presencia de juguetes bélicos de la época, pero también otros de madera y muñecas de trapo, miliarios, monedas y diferentes piezas y armaduras. Y como en todo castillo medieval que se precie, tampoco falta la sala de tortura con diferentes elementos de la época.

CARACTERÍSTICAS DEL CASTILLO

Ubicación: Montemayor del Río, localidad salmantina que forma parte de la comarca de la Sierra de Béjar.

Nombre: Castillo de San Vicente, aunque también es conocido como Castillo del Paraíso.

Construcción: La fortaleza originaria data de finales del siglo XIII y fue mandada construir por el Infante Don Pedro (1260-1283), hijo de Alfonso X, el Sabio. De aquella primera construcción apenas quedan vestigios.

Reconstrucción: El castillo fue totalmente reconstruido en los siglos XIV y XV, cuando pasó a manos de Leonor de Alburquerque, hija de Sancho de Castilla y Beatriz de Portugal, y madre de Enrique de Aragón, que en 1428 hereda la fortaleza.

Categoría: En 1949 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de monumento. Cuenta con protección integral.

Importancia histórica: Desde su construcción, esta fortaleza ha ocupado un gran protagonismo por su valor estratégico y fronterizo durante la Edad Media. A principios del siglo XVII quedó abandonado.

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