30 septiembre 2020
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Habla el ‘héroe panadero’ salmantino: “Emociona que la gente agradezca que te juegues el tipo”

Martín Díez seguirá al pie del cañón a diario para repartir el pan en Cabrerizos, San Morales y Aldearrubia, donde los vecinos le rindieron la pasada semana un emotivo homenaje por el trabajo que realiza en estos momentos

25 mar 2020 / 10:22 H.

Tiene 52 años y lleva desde los 18 ejerciendo una profesión que muchas veces pasa desapercibida, pero que en esta crisis se ha vuelto vital para los vecinos confinados que única y exclusivamente reciben una visita al día, la del panadero Martín Manuel Díez García, con establecimiento en Cabrerizos y reparto en San Morales y Aldearrubia, y que hace apenas unos días recibía un caluroso aplauso de los vecinos de este último municipio, que son muy conscientes de la importancia de su trabajo y de los peligros que acarrean estos desplazamientos en época de coronavirus.

–¿Qué cambios ha habido en la demanda de pan estos días?

–Pues estamos teniendo muchísimo trabajo porque la gente se está desplazando a los chalets que tiene en los pueblos y nos está aumentando muchísimo la faena, casi tanto como en agosto, porque en Aldearrubia y San Morales no hay tienda y desde Cabrerizos lo distribuimos.

–¿A qué cree que se debe el aplauso recibido en Aldearrubia?

–En los pueblos no es como en la capital, todos nos conocemos, tenemos una amistad. Yo en verano siempre le llevo un bollito a los niños y como ahora están sin colegio pues también se lo llevé, y como ese día además estaba un poco de bajón y llevamos muchos años viéndonos, la gente ya me conoce la cara y un vecino me preguntó qué me pasaba y al día siguiente me salieron con esto. Me quedé ‘flipado’ porque éste es mi trabajo, yo me dedico a esto.

–¿Le ha gustado ese pequeño reconocimiento de los vecinos?

–La verdad es que a veces piensas que estás todos los días en la calle, que te estás jugando el tipo y te gusta que la gente te lo agradezca, que hay gente que sí pero también hay gente que no, así que es de valorar que la gente se acuerde y que digan: “Este chico se está jugando el tipo todos los días y viene aquí a vernos”. Cuando me recibieron así me emocioné, se me saltaban las lágrimas...

“En verano siempre le llevo un bollito a los niños, y como ahora están sin colegio y en casa, pues también se los llevo para alegrarles ese ratito del día”

–¿Cómo afronta estos tiempos difíciles a nivel laboral?

–Yo pienso estar aquí al pie del cañón y si algún día me pongo malo y no puedo venir pues ya se lo diré, pero mientras pueda me debo a ellos de toda la vida. Mis padres vendieron el pan durante treinta años también en San Morales y nosotros llevamos otros treinta. Aquí somos una familia y en los pueblos pides un favor a alguien y enseguida te lo hacen, todos nos echamos una mano unos a otros, esto es así.

–Estos días los aplausos han proliferado sobre todo para los sanitarios, ¿cree que hay otros colectivos que también los merecen?

–La verdad es que es algo que sube mucho la moral y yo estoy muy afectado estos días porque ves las noticias y bueno... Pero es lo que hay, es nuestro trabajo y hay que seguir luchando.

-¿Qué medidas de protección utiliza en sus salidas?

–Yo llevo mascarilla y voy protegido porque todos los días a lo mejor veo a 500 personas diarias y tengo miedo y no es lo mismo una persona que está en su casa que nosotros que estamos todos los días en la calle. Además, mi mujer vende aquí en la tienda de Cabrerizos que también viene un montón de gente. Encima me he quedado sin mascarillas y un cliente me las ha conseguido, es de agradecer.

–¿Le hacen encargos?

–No, como son los mismos clientes más o menos hacemos el mismo pan y si surge alguna cosa se suele ir compensando. En esta época, como hay tanto trabajo cada día vamos ampliando y si alguno se queda sin pan, toca volver a Cabrerizos y llevárselo a los pueblos, porque no puedes dejar a la gente sin pan, hay que seguir.

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