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Ángel sonriente mientras hace sonar el órgano de la iglesia. D. SÁNCHEZ
Las hábiles manos que evocan al sonido celestial

Las hábiles manos que evocan al sonido celestial

Ángel Miguel García, sacristán en la iglesia de Lumbrales, lleva casi 60 años tocando cada domingo el órgano parroquial fechado en el siglo XIX

D. Sánchez

Lumbrales

Domingo, 9 de junio 2024, 13:16

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Corría el año 1966, cuando un joven de 21 años llamado Ángel Miguel García se sentó por primera vez delante del órgano de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad de Lumbrales. Desde entonces, las manos de Ángel se han encargado de hacer sonar este instrumento del siglo XIX. «Antes lo hacía un organista que se murió y después me he hecho cargo del órgano cada domingo, pero también de cantar en la iglesia, en misas, funerales o entierros», relata este vecino lumbralense.

Un paso de mucha responsabilidad, pero este hombre guardaba un pequeño as bajo su manga: «Hice cinco años de piano y cuatro de solfeo y me examiné en el Conservatorio de Salamanca», cuenta con una sonrisa en el rostro. Aunque no es natural del municipio al que llegó siendo un niño con apenas 13 años, si ha pasado en Lumbrales gran parte de su vida. «Sería mas o menos en esa época cuando empecé a estudiar música, pero yo en esta iglesia hecho de todo: he sido monaguillo, soy sacristán, etcétera», comenta el organista.

Ángel se siente un «privilegiado» por poder tocar un órgano parroquial como es el de Lumbrales. Este imponente instrumento musical fue construido en 1804 «con una técnica y una línea estética propia de los mejores momentos de la organería española del siglo XVIII», según afirmó en su día Miguel Ángel Avendaño Ruiz, quien se encargó de su restauración en 1987. En el interior del instrumento puede leerse la siguiente inscripción: «En Madrid, por D. Tomás Risueño, Organero de las cuatro órdenes militares, siendo Beneficiado Rector de la Santa Iglesia D. Francisco Piñeiro de Lara, año de 1804», lo que hace una idea de la imporntancia que tuvo en su momento este instrumento musical. En cuanto a la caja, está construida siguiendo las líneas de estilo neoclásico, contrastando con el retablo mayor de la iglesia, de corte herreriano. Consta de un teclado manual de 45 notas de octava corta, con ocho registros de mano izquierda y otros tantos de mano derecha, partidos desde el DO sostenido central, y tiene 619 tubos. Es uno de los mejores órganos históricos de los que se conservan en la provincia de Salamanca.

Sin embargo, todo esto no supone una carga para Ángel, aunque reconoce que es muy diferente «si lo comparamos con un órgano convencional. Aquí tenemos varios sonidos que se cambian con las palancas, como trompetas o clarinetes». Aunque mantiene gran parte de su estructura original, el órgano cuenta con algunos elementos más modernos como por ejemplo el fuelle, que se hincha gracias a un motor. «Antes había que hacerlo manualmente, dándole a la manivela», resalta Ángel, «y lo teníamos que hacer entre dos personas... y era una paliza», apostilla entre risas.

Entre el enorme tamaño, teclas y palancas, cualquiera podría verse sobrepasado una vez delante de este órgano, pero no Ángel que confiesa que la práctica hace al maestro. «A medida que vas tocando, vas identificando como conjugar los sonidos, perfeccionas la técnica y si queda bien con las canciones». Una labor, la de organista, que recibe elogios de vecinos y visitantes, como un grupo de una red de museos portugueses que pasaban hace unos días por Lumbrales y que tuvieron la oportunidad de deleitarse con el talento de este hombre. Pero también, agradecen a Ángel otra importante labor que hace: «Al tocarlo mantenemos cuidado el instrumento, es revisado y afinado con periodicidad y así lo conservamos para las próximas generaciones», declara.

Un relevo que está en el aire. «Es difícil. Ahora los niños no vienen a misa, no tienen inquietud o interés en este tipo de cosas. Mientras tanto, espero seguir tocando muchos años, yo sigo con ganas y energía», confiesa Ángel a sus 79 años. Muestra de ello es, que además de organista, dirige un coro de adultos de la localidad lumbralense.

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