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El general de la orden del Carmelo, Juan Bautista Rossi, de Rubens. EÑE
Un cuadro de Rubens se suma al museo CARMUS de Alba de Tormes

Un cuadro de Rubens se suma al museo CARMUS de Alba de Tormes

La pieza, propiedad de un coleccionista particular, ha sido cedida por un periodo de 5 años

EÑE

Alba de Tormes

Martes, 19 de marzo 2024, 06:15

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Un cuadro de Rubens, fechado en 1603, se acaba de sumar a las piezas que se pueden ver en el museo CARMUS de Alba de Tormes. Se trata de un óleo sobre lienzo de 64x48 centímetros en el que se plasma un retrato del padre Juan Bautista Rossi (Rubeo), que fue general de la orden del Carmelo a finales del siglo XVI.

Este religioso fue uno de personajes más queridos por Santa Teresa de Jesús, conocido por su elegancia, modales suaves, conversación apacible, honda piedad, rigor y suavidad, humanismo, discreción, impulsor de la Reforma de la Orden, de mucho temple, visitador apostólico, enamorado de la Iglesia y de la Orden del Carmen, de la soledad, de la oración afectiva, de la vida mariana y del apostolado.

El experto Daniel José Carrasco de Jaime apunta sobre la obra que «será por vez primera exhibida al público, y que con reticencias escalonará la visión crítica del buen criterio clínico, servirá de guiño y hermanamiento, si bien no homenaje a la virtud laica femenina».

El general que aparece retratado visitó en 1567 España y se entrevistó con Santa Teresa, cuyo proyecto de reforma impulsó. Después de pasar unos meses en Portugal, vuelve a Castilla para presidir el capítulo de Ávila. Es en ese momento cuando Santa Teresa tiene la oportunidad de reunirse con él varias veces.

El P. Rubeo se da cuenta del rechazo del provincial Ángel de Salazar por la fundación de San José en Ávila y cierra el problema, no solo aprobando las constituciones del nuevo monasterio, sino que también autoriza a Santa Teresa a fundar otros monasterios con el mismo modelo.

Acerca del cuadro se debe tener en cuenta a la hora de contemplarlo, desde los detalles que ocupan los ángulos hasta la posición elegida por el artista para las manos del religioso que se apunta que fueron ejemplo para otros cuadros.

En las esquinas se pueden ver, tanto algunos textos como distintos elementos simbólicos, desde un león con cintas blancas y rojas, hasta una montaña, que simbólicamente, recoge la vida que emana del interior y aflora en una fuente en la que surge el agua de vida como un metapoema; y de la que nacen lirios blancos en referencia de María: símbolo virginal y de pureza.

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